Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice reflexionó sobre la parábola de los trabajadores de la viña y llamó a abandonar la lógica del mérito, confiar en la misericordia y construir relaciones basadas en la paz.
El papa León XIV encabezó este domingo 20 de septiembre la oración del Ángelus ante miles de fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, donde centró su reflexión en la misericordia, la justicia y la necesidad de superar la lógica del mérito y la competencia.
Durante su comentario al Evangelio del XXV Domingo del Tiempo Ordinario, el Pontífice sostuvo que las parábolas de Jesús muestran “la novedad de lo que Dios tiene reservado para nosotros”, pero también dejan al descubierto las resistencias humanas frente a una justicia más generosa y un amor más amplio.
León XIV retomó además las palabras del profeta Isaías para destacar que los pensamientos y los caminos de Dios son distintos de los humanos. En ese sentido, llamó a abandonar “los caminos torcidos” y regresar al Señor mediante la misericordia y el perdón.
La parábola de los trabajadores de la viña
El papa León XIV puso el foco en la parábola de los trabajadores convocados a trabajar en una viña, algunos durante toda la jornada y otros apenas unas horas. El punto central, explicó, aparece en el momento de la retribución, cuando el propietario decide tratar con la misma generosidad a quienes llegaron al final.
El Pontífice señaló que la reacción de quienes habían trabajado durante todo el día podía haberse evitado, pero remarcó que ese contraste forma parte del sentido de la enseñanza: mostrar que la bondad de Dios no está reservada únicamente a determinados grupos.
“Dios tiene caminos diferentes y pensamientos nuevos incluso para aquellos que se consideran los primeros”, expresó, al referirse a quienes creen haber obtenido exclusivamente por mérito propio los resultados alcanzados.
Un llamado a superar la lógica del cálculo
Para León XIV, la enseñanza del Evangelio propone reemplazar la lógica estrictamente basada en el mérito por una mirada atravesada por el amor y la misericordia. “Todos ganamos alegría, inteligencia y futuro cuando la ley del amor interrumpe la del cálculo”, afirmó.
El papa León XIV también sostuvo que la experiencia de la misericordia permite ampliar la mirada sobre el mérito individual y que la paz puede detener las rivalidades para generar vínculos de mayor cercanía y gratitud.
En ese marco, aseguró que colaborar con Dios y trabajar por un reino de justicia y paz constituye una gracia. “No hay lugar para la envidia y la división allí donde irrumpe la novedad de Dios”, remarcó durante su mensaje.
El pedido final del Papa
El Pontífice llamó a buscar a Dios mientras “se deja encontrar” y a abandonar pensamientos y actitudes que conduzcan a la división o al enfrentamiento.
Antes de finalizar, volvió a insistir en la importancia de la esperanza y de la confianza en la misericordia, presentadas como herramientas para transformar la manera de relacionarse con los demás y comprender la justicia.
Finalmente, el papa León XIV dirigió su mirada hacia la Virgen María y pidió su protección para ayudar a los creyentes a confiar en Dios y hacer propios sus caminos y pensamientos.