REDACCIÓN ELONCE
En el Festival de Jineteada y Folclore, Elonce dialogó con Facundo Noro, palenquero y capataz de maroma, quien explicó la importancia de su tarea en el campo de jineteada, la coordinación con los tropilleros y el vínculo diario con los caballos para garantizar una largada segura y justa.
El Festival de Jineteada y Folclore vuelve a reunir en su edición 2026, a los mejores jinetes y tropillas del país, con más de 300 montas previstas a lo largo de las jornadas y una destacada grilla artística sobre el escenario.
En ese marco, una de las tareas visibles para el público, pero fundamentales para el desarrollo de la competencia, es la que realizan el palenquero y el capataz de maroma, roles que en esta oportunidad desempeña Facundo Noro, quien se dedita a ese trabajo en Entre Ríos y Santa Fe.
El tradicional evento de Diamante, que se desarrolla desde este jueves, inició este viernes la competencia de jineteada en las categorías de bastos y clinas, con una intensa actividad en el campo.
Las noches del festival se transmitieron en vivo por Elonce, a través del ciclo “Nuestras Fiestas”, que busca difundir las celebraciones culturales, deportivas y artísticas más representativas de Entre Ríos y la región.
En diálogo con Elonce, Noro explicó que su labor exige concentración permanente y un trabajo coordinado con el tropillero. “Es una tarea muy difícil, porque hay que estar atentos con el tropillero para soltar los reservados”, relató, y advirtió que “se debe hacer bien porque se puede perjudicar al jinete en su competición”.
Una tarea exigente y de alto riesgo
El palenquero es el encargado de asistir al jinete y al caballo en el momento previo a la largada. Su función incluye atar al potro en el palenque, taparle los ojos para calmarlo, ayudar a ensillar y asegurarse de que el animal esté bien parado para una salida correcta. Se trata de un trabajo crucial, pero también peligroso, que requiere experiencia y habilidad para manejar caballos ariscos y preservar la seguridad de todos los involucrados.
Por su parte, el capataz de maroma —o encargado de maromas y corrales— cumple un rol central en la organización del campo. Es quien controla la zona de corrales y la salida ordenada de los animales reservados, garantizando tanto el bienestar animal como una competencia justa. Esta tarea se realiza en conjunto con el Capataz de Campo, supervisando que cada caballo esté en condiciones óptimas antes de ingresar a la arena.
Coordinación con el tropillero y experiencia acumulada
Noro contó que su trabajo en Diamante estuvo vinculado a la tropilla “El lamento del gauchaje”, de José Perret, proveniente de Capibara, en la provincia de Santa Fe. “Llevo muchos años en este trabajo y sé que los caballos tienen su temperamento cuando están atados a un palenque. Por eso, se debe coordinar el trabajo con el tropillero”, explicó.
Esa experiencia acumulada le permitió desempeñarse en ambos roles, algo que —según señaló— disfruta plenamente. “En el ambiente de la jineteada, me gustan mis dos roles, tanto palenquero como capataz de maroma, pero lo que más me apasiona es estar en el campo de jineteada junto al palo, porque siempre se está en contacto con el caballo”, afirmó.
El vínculo con los caballos, un aspecto central
El contacto cotidiano con los animales es otro de los aspectos que Noro destacó como fundamentales para el buen desarrollo de la jineteada. “Los animales saben cuándo los vas a atar al palenque y en qué momento los vas a soltar, y eso hay que trabajarlo con paciencia”, explicó.
Incluso, señaló que los caballos reservados reconocen a sus dueños y tropilleros. “Ellos conocen su olor”, detalló, remarcando la importancia del respeto y el cuidado en cada paso del proceso.
De esta manera, el Festival de Jineteada y Folclore no solo exhibió destreza y coraje en la arena, sino también el trabajo silencioso y especializado de quienes, como Facundo Noro, garantizan que cada monta se desarrolle en condiciones seguras y equitativas.