Manisur, una procesadora y exportadora radicada en Santa Eufemia, presentó una solicitud judicial tras quedarse sin materia prima ni financiamiento. La planta está paralizada y la crisis afecta a decenas de familias.
La histórica empresa de maní Manisur SA, ubicada en Santa Eufemia, provincia de Córdoba, solicitó su propia quiebra ante la Justicia de La Carlota. La firma, dedicada al procesamiento y exportación del producto, acumula un pasivo de $20.337 millones y sostiene que ya no cuenta con materia prima ni financiamiento para reactivar su planta. La quiebra todavía no fue declarada: el pedido deberá ser resuelto por el juzgado interviniente.
La presentación fue realizada el 18 de septiembre, luego de que una asamblea de accionistas aprobara por unanimidad avanzar con el procedimiento. En el escrito judicial, la compañía describió su situación como de “insolvencia definitiva e irremediable” y afirmó que no encontró una alternativa viable para sostener la actividad.
Manisur se encuentra en concurso preventivo desde fines de 2019. Aunque había cumplido con los pagos anteriores del acuerdo con sus acreedores, incluida la cuota de 2025, comunicó que no dispone de recursos para afrontar el próximo vencimiento, previsto para el 10 de octubre. El expediente tramita ante el Juzgado de Primera Instancia de La Carlota, Secretaría 2, y fue remitido a la Sindicatura.
La falta de materia prima que profundizó la crisis
Uno de los principales factores que la empresa de maní señaló en su presentación fue la falta de abastecimiento para la campaña de este año. A comienzos de 2026, había acordado con El Socorro SRL la entrega de aproximadamente 8.000 toneladas de maní para procesar y comercializar.
A partir de ese compromiso, Manisur realizó tareas de mantenimiento en sus instalaciones, contrató personal temporario, suscribió contratos de exportación y obtuvo prefinanciaciones por 350.000 dólares. Sin embargo, según la versión expuesta por la compañía ante la Justicia, El Socorro comunicó posteriormente que destinaría la totalidad del grano a atender sus propios compromisos.
La firma sostuvo que esa situación la dejó sin el volumen necesario para poner en marcha la producción y cumplir con las exportaciones previstas. Tampoco consiguió reemplazarlo mediante compras a terceros, debido a sus dificultades financieras. A su vez, informó que la cosecha propia de la campaña 2025/2026 registró rendimientos inferiores a los necesarios para cubrir los costos.
Deudas millonarias y una planta paralizada
Los números del último balance reflejan la magnitud de la crisis. El ejercicio cerrado el 28 de febrero de 2026 registró una pérdida de $6.811 millones, con activos por $15.472 millones y pasivos por $20.337 millones. El patrimonio neto resultó negativo en aproximadamente $4.865 millones.
Las ventas también mostraron un retroceso: pasaron de $16.152 millones a $11.413 millones en un año, lo que representa una caída cercana al 30%. La deuda bancaria, por su parte, alcanza los $12.190 millones. En su presentación, Manisur también mencionó el descenso del precio promedio de venta y el peso de los costos laborales, tributarios y financieros.
El deterioro económico tuvo consecuencias directas sobre la actividad. La temporada de procesamiento, que habitualmente puede extenderse durante ocho o nueve meses, se redujo este año a aproximadamente un mes. La empresa de maní dio por finalizada anticipadamente la temporada de 65 trabajadores de prestación discontinua, con reserva de puesto, y redujo la jornada laboral del resto del personal.
Preocupación por los trabajadores y el futuro de la fábrica
La situación tiene un fuerte impacto en Santa Eufemia, una localidad del sur cordobés de alrededor de 2.700 habitantes, donde Manisur constituye una importante fuente de empleo. La paralización de la planta afecta a familias vinculadas durante años a la actividad industrial, mientras el municipio brinda asistencia a unas 70 familias alcanzadas por la crisis.
La compañía también advirtió sobre las dificultades para mantener las instalaciones. Según informó a la Justicia, registra facturas de electricidad impagas y existe el riesgo de un corte del suministro que deje fuera de servicio las cámaras de seguridad. Por ese motivo, solicitó medidas urgentes para preservar los bienes y una constatación del estado de la planta.
Antes de pedir la quiebra, Manisur afirmó que intentó incorporar inversores, obtener financiamiento, establecer asociaciones productivas y conseguir nuevas fuentes de abastecimiento, sin resultados. Fundada en 1992, la compañía desarrolló durante más de tres décadas una cadena de producción, selección y exportación de maní hacia distintos mercados internacionales. Su continuidad quedó ahora sujeta al proceso judicial, mientras se espera la resolución sobre el pedido de quiebra.