REDACCIÓN ELONCE
Alexis Beade se prepara para la maratón acuática Paraná–Santa Fe, un recorrido de 33 km que se reedita tras casi 40 años.
La maratón acuática Paraná–Santa Fe vuelve a realizarse después de casi cuatro décadas, y entre los participantes figura Alexis Beade, nadador de la ciudad de Paraná que se prepara para enfrentar un recorrido de 33 kilómetros por el río Paraná. La prueba, que partirá este sábado 7 desde el Club Náutico de Paraná a las 11 de la mañana y finalizará en la ciudad de Santa Fe, promete convertirse en un espectáculo deportivo por la cantidad de competidores y el nivel de exigencia del trazado.
El evento se reedita luego de su última edición en 1988, y para Beade representa un desafío personal y deportivo: "Es un desafío mental y físico importante, pero mental sobre todo por la extensión, por los calores que estamos viviendo últimamente”, afirmó el nadador a Elonce.
Un trazado complejo con múltiples tramos
La organización anunció que el recorrido total será de aproximadamente 33 kilómetros, y los primeros pronósticos estiman que los punteros podrían finalizar la prueba en alrededor de cinco horas y media. Beade explicó que la carrera está pensada para atravesar zonas no habituales para los nadadores, con cinco tramos de características diferentes.
“El primer cruce de Paraná hacia el ingreso del arroyo tiradero, con lo cual vamos a tener la corriente de costado y vamos a ingresar al arroyo”, detalló el nadador, y agregó que la carrera incluirá sectores con corrientes más intensas y un tramo final contra la corriente hacia el puerto de Santa Fe. En este sentido, la competencia exige no solo resistencia física, sino también estrategia y adaptación a condiciones cambiantes.
“Ya el planteo de la organización de hacer una maratón de 30 km que une dos provincias, dos capitales, que va a transitar por zonas que no son habituales para los nadadores”, sostuvo Beade, subrayando el valor histórico y deportivo del evento.
Preparación, estrategia y resistencia
En la entrevista, Beade describió cómo se prepara para una prueba de estas características. Explicó que su entrenamiento combina pileta y río, con jornadas de alta exigencia física que rondan entre dos y tres horas por turno. “En pileta generalmente, en mi caso particular, estoy entrenando un solo turno, pero un turno que ronda las 2 horas y media a 3 horas”, comentó.
Además, el nadador señaló que la preparación incluye un trabajo psicológico para enfrentar la fatiga y el desgaste durante la carrera: “Buscar ese trabajo de calidad, pero también sin perder el ímpetu en cada momento”.
Respecto a la estrategia durante la prueba, Beade explicó que la planificación es esencial, especialmente en lo relacionado a hidratación y alimentación. “La planificación de la hidratación se suele estimar en 15-20 minutos dependiendo las temperaturas y la sudoración”, afirmó, y agregó que el entrenador guía cada paso del proceso con cronómetro en mano para evitar errores que puedan comprometer el rendimiento.
Una pasión que volvió con fuerza
El nadador recordó que su vínculo con la natación comenzó desde muy pequeño, participando en competencias nacionales desde los seis años. Sin embargo, tuvo un parate durante varios años y retomó la actividad alrededor de los 32, volviendo con un enfoque más personal y saludable.
“Personalmente no me mido en función de del otro, sino cómo me voy sintiendo”, aseguró Beade, quien destacó que las aguas abiertas le brindan una libertad que no encuentra en la pileta. Para él, esta disciplina representa una elección de vida, donde cada prueba se transforma en una oportunidad de superación.