Policiales Grave episodio de inseguridad

Un hombre armado mantuvo encerradas durante horas a dos trabajadoras de un centro de salud en Concordia

El sujeto ingresó armado a un centro de salud de Concordia, encerró a dos empleadas y amenazó con matar a un policía. Las mujeres permanecieron durante varias horas bajo amenazas. El acusado fue detenido y las trabajadoras reclamaron mayor seguridad.

27 de Octubre de 2026
Momentos de tensión en un centro de salud de Concordia. CN.

Un hombre armado mantuvo encerradas y amenazó a dos trabajadoras del Centro de Salud del barrio Capricornio, en Concordia, durante un grave episodio de inseguridad ocurrido el sábado por la mañana. El sujeto ingresó al establecimiento, cerró la puerta principal y habría manifestado reiteradamente que quería matar a un policía. Tras lo sucedido, fue detenido por efectivos de la Comisaría Séptima.

 

El hecho comenzó alrededor de las 10.30, cuando el joven ingresó al centro asistencial, donde se encontraban una empleada administrativa y una enfermera.

 

Según relataron las damnificadas, el hombre portaba un arma de fuego, consumía una bebida alcohólica y exigía la presencia de un efectivo policial.

 

Las trabajadoras quedaron encerradas en el establecimiento y no pudieron desarrollar sus tareas habituales ni comunicarse para solicitar ayuda. De acuerdo con los testimonios, la situación se prolongó durante varias horas, hasta que el hombre finalmente se retiró.

 

El hombre amenazaba con matar a un policía

 

Natalia Cristina Proz, trabajadora del centro de salud, explicó a Diario Río Uruguay que el episodio se extendió durante “casi por tres horas” y que sus compañeras atravesaron momentos de temor ante el comportamiento del agresor.

“Estaba totalmente fuera de sí, en evidente estado de consumo”, señaló Proz, al describir lo que le habían relatado las empleadas que estuvieron presentes durante el incidente.

Según detalló, el hombre permaneció sentado en la sala de espera con un arma de fuego y repetía que quería matar a un policía. Además, impedía que las trabajadoras llamaran a las fuerzas de seguridad y alternaba amenazas con "manifestaciones contradictorias".

 

Detuvieron al acusado tras las amenazas

 

En las últimas horas, efectivos de la Comisaría Séptima detuvieron al joven señalado como responsable del episodio. Se trata de un vecino que reside en las inmediaciones del establecimiento sanitario.

 

Luego de lo ocurrido, las dos trabajadoras que habían permanecido encerradas fueron trasladadas a otro centro de salud. Asimismo, Proz indicó que debieron solicitar nuevamente la presencia policial cuando un familiar del acusado apareció en las inmediaciones.

El episodio generó preocupación entre el personal sanitario, que advirtió sobre la reiteración de situaciones de violencia y reclamó medidas para garantizar la seguridad de quienes trabajan y reciben atención médica en el lugar.

 

Denunciaron antecedentes de robos y agresiones

 

Proz contó que llevaba 13 años trabajando en el establecimiento y recordó que anteriormente también había sido víctima de un asalto dentro del centro asistencial.

 

Según relató, en aquella oportunidad varias personas armadas ingresaron al lugar, la encerraron y golpearon para sustraer computadoras y otros elementos.

Las empleadas también mencionaron robos sufridos por profesionales en el exterior del edificio y episodios de agresividad dentro del establecimiento, algunos relacionados con discusiones por los turnos de atención.

De acuerdo con los testimonios recogidos por CN Central de Noticias, algunas situaciones habrían incluido amenazas, intimidaciones y exhibición de armas blancas o de fuego.

 

“En cualquier momento le quita la vida a alguien”, advirtió una de las trabajadoras al expresar el temor que existe entre el personal.

 

Reclamaron presencia policial y mayor seguridad

 

Las trabajadoras señalaron que anteriormente el centro de salud contaba con presencia policial, pero que actualmente no dispone de efectivos destinados a tareas de vigilancia.

“Estamos pidiendo que tengamos seguridad, al menos de la Guardia Urbana”, expresó Proz, quien remarcó la necesidad de contar con medidas preventivas ante los hechos de violencia.

El centro de salud municipal funciona en dos turnos diarios y, según explicaron, en cada uno trabajan aproximadamente tres personas: un enfermero o enfermera, una persona encargada de ordenanza y otra del área administrativa. Durante la mañana, la atención está a cargo de mujeres.

 

Las empleadas insistieron en que el episodio del sábado no constituyó un hecho aislado y manifestaron su preocupación ante la posibilidad de que se repitan situaciones similares.

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