REDACCIÓN ELONCE
El rescatista paranaense Mariano Gastiazoro regresó a Entre Ríos luego de integrar el operativo internacional desplegado tras los terremotos que sacudieron Venezuela. En una entrevista con Elonce, compartió las experiencias vividas durante la misión, relató el trabajo realizado entre edificios colapsados y aseguró que la tragedia le dejó una profunda enseñanza sobre el valor de la solidaridad y de las cosas cotidianas.
Con el uniforme todavía marcado por la grasa de la maquinaria, el polvo y los escombros, Mariano explicó que esas manchas son parte de los recuerdos de una misión que difícilmente olvidará. "Son recuerdos de Venezuela. El uniforme fue lavado dos veces y todavía conserva las marcas del trabajo", contó.
Un escenario devastador
El rescatista explicó que el equipo argentino trabajó principalmente en la zona sur de la franja costera, especialmente en Caraballeda, una de las ciudades más afectadas por los terremotos. "La zona estaba muy complicada. Había muchos edificios colapsados y otros que quedaron en pie, pero que seguramente tendrán que ser demolidos", describió.
“Fue un fue un trabajo complejo porque cada edificio que colapsó tenía muchas víctimas adentro y el terremoto las agarró en un horario bastante complicado. Y no todas las estructuras colapsaron, por así decirlo, de la misma manera”, repasó Gastiazoro.
Según relató, cada estructura presentaba un escenario completamente distinto, lo que obligaba a planificar cada intervención de manera diferente. "La realidad supera cualquier imagen. Las fotos no muestran el olor, la angustia de las familias ni la desesperación de la gente que perdió absolutamente todo", sostuvo.
“Imagínense que de la noche a la mañana terminás en el cordón de la calle, con un colchón que te trajeron y no tenés más nada que lo opuesto. Y así estaban muchas personas en frente del edificio donde vivían, donde estaba el familiar, esperando poder recuperarlo”, contó. “Eran veredas llenas de gente desesperada”, remarcó.
El rescate que quedó grabado para siempre
Durante la misión, el equipo logró rescatar con vida a un hombre luego de tres días de intenso trabajo. "Gracias a Dios pudimos colaborar con nuestro granito de arena. Rescatamos a Aaron con vida después de tres días de trabajo constante", recordó.
Luego del operativo, algunos integrantes del equipo pudieron volver a encontrarse con Aaron y mantienen contacto con él. "Quedó un vínculo muy lindo. Cada tanto nos escribimos para saber cómo está", señaló.
También participaron en la recuperación de víctimas fatales y en el rescate de una mascota que permanecía entre los escombros junto a su dueño. "Recuperamos a un padre con su perrita. Para esa familia el animal era un integrante más y el agradecimiento que nos transmitieron fue enorme", expresó.
“Me vuelvo con esos recuerdos felices, pero te hace replantearte la comodidad en la que uno está y cómo de repente todo se puede ir”, reveló Gastiazoro.
"Uno vuelve valorando otras cosas"
Más allá del trabajo operativo, Mariano reconoció a Elonce que la experiencia cambió su forma de mirar la vida cotidiana. "Uno se queja por cosas muy básicas y cuando está ahí entiende que esa gente perdió todo de un día para el otro. Nosotros terminábamos la misión y sabíamos que volvíamos a nuestras casas; ellos no tenían ni casa, ni agua, ni comida", reflexionó.
También admitió que resultó difícil abandonar el lugar cuando concluyó la misión. "Siempre te queda la sensación de que podrías haber hecho un poco más, pero no es posible y te frustra porque uno está buscando hacer el máximo posible ante esa familia que está ahí esperando. Uno quisiera quedarse más tiempo para ayudar, pero llega un momento en que ya no es posible", afirmó.
De hecho, esa misma sensación de haber querido hacer más también fue compartida por los rescatistas oriundos de Gualeguay. "Siempre te queda la sensación de poder haber hecho un poquito más, pero había lugares completamente inaccesibles o muy peligrosos. Todo el tiempo trabajábamos con un jefe de seguridad que evaluaba las estructuras antes de permitirnos ingresar", habían explicado a Elonce Gastón Velázquez y Osiris López.
Una vocación que nació en los bomberos
Gastiazoro contó que su camino en el rescate comenzó durante su paso por los Bomberos Voluntarios de Paraná y luego continuó con el equipo internacional Topos, integrado por rescatistas de Argentina, México y Chile. Actualmente continúa capacitándose y adelantó que el grupo ya trabaja en nuevas instancias de formación para especialistas en rescate urbano.
Además destacó la importancia de la cooperación internacional y de la solidaridad que encontró en Venezuela. "La ayuda sigue llegando y eso es muy importante. Pero lo que más me sorprendió fue la solidaridad de la propia gente. Personas que también habían perdido todo igual te ofrecían agua, comida o un lugar para descansar. Esa solidaridad muestra otra cara de de la humanidad que no siempre es la que se ve con todos los conflictos que hay", concluyó.