Economistas anticiparon posibles caídas de acciones y bonos argentinos, además de una depreciación del real. El escenario podría afectar las exportaciones y abaratar algunos gastos turísticos.
El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil podría generar repercusiones en la economía argentina, tanto en los mercados financieros como en el comercio bilateral y los costos de las vacaciones de verano. Economistas consultados anticiparon posibles caídas en las acciones y los bonos, una suba del riesgo país y una depreciación del real, aunque advirtieron que el alcance de esos movimientos dependerá de las primeras decisiones económicas del mandatario brasileño.
Con el 99,90% de los votos escrutados, Lula obtenía el 51,77% frente al 48,23% de Flávio Bolsonaro. El resultado del balotaje abrió interrogantes sobre la reacción de los inversores y sus posibles consecuencias para la Argentina, cuyo principal socio comercial es Brasil.
Una de las principales variables bajo observación será la cotización del real. Si la moneda brasileña pierde valor frente al dólar, los productos argentinos podrían encarecerse para los compradores del país vecino. Al mismo tiempo, determinados gastos turísticos en Brasil podrían resultar más accesibles para los argentinos.
Qué podría pasar con las acciones, los bonos y el dólar
El economista Fernando Marull, socio de FMyA, anticipó una reacción negativa sobre los activos financieros argentinos. Según explicó, los mercados brasileños ya mostraban señales de retroceso, con una caída cercana al 16% en las operaciones previas a la apertura bursátil.
“Va a presionar a la Argentina, al menos mañana. Debería pegar negativamente en las acciones, los bonos y el dólar, porque en la primera vuelta el impacto había sido positivo”, explicó. Además, estimó que el real podría depreciarse cerca de un 5%.
Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, coincidió en que el resultado electoral podría provocar una corrección inicial de los activos brasileños, después de que parte del mercado apostara por una victoria de Bolsonaro.
Tras la primera vuelta, el real se había apreciado alrededor de un 4%, mientras que el índice Ibovespa había avanzado cerca de un 8% y el fondo cotizado EWZ registraba una suba superior al 12%. Según el especialista, una victoria de Lula podría revertir parcialmente esos movimientos.
“Una caída de Brasil puede generar ventas en otros activos de la región, presionar sobre los ADR y los bonos soberanos argentinos y provocar una nueva suba del riesgo país. Además, una depreciación del real vuelve relativamente más cara a la Argentina y agrega presión sobre el tipo de cambio local”, explicó Camusso.
Sin embargo, aclaró que la magnitud de la reacción dependerá de las primeras señales del gobierno brasileño. “Si transmite disciplina fiscal y reconoce los límites políticos impuestos por un Congreso más conservador, la reacción podría moderarse”, sostuvo.
Los analistas advierten sobre una posible volatilidad
El analista financiero Christian Buteler también consideró que el resultado electoral podría afectar a los activos argentinos, aunque señaló que será necesario observar el comportamiento del contexto internacional.
“Creo que nos va a pegar tanto en acciones como en bonos. Habrá que ver también cómo se mueve el contexto internacional, pero me parece que este resultado nos va a afectar”, señaló.
Buteler vinculó parte de esa posible reacción con el respaldo público del presidente Javier Milei a la candidatura de Bolsonaro.
“Primero, porque la derecha dejaría de ser tan hegemónica en la región y se cortaría la serie de triunfos que se vienen dando. Segundo, porque el Presidente se identificó mucho con la candidatura de Bolsonaro, lo apoyó públicamente e hizo declaraciones al respecto. Me parece que el triunfo de Lula también nos va a pasar factura a nosotros”, sostuvo.
Por su parte, Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, planteó un escenario más moderado. Consideró que los activos brasileños podrían retroceder y que el real podría debilitarse, aunque sin una depreciación abrupta.
“Puede haber salida de capitales de Brasil y volatilidad. Habrá que ver si Lula decide corregir las cuentas fiscales. De todos modos, hasta tanto haya claridad sobre sus próximos pasos, el mercado puede optar por la cautela”, explicó.
Respecto de las consecuencias para la Argentina, agregó: “No es un escenario favorable para el peso y la Argentina, pero tampoco una catástrofe. La Argentina tiene su mayor batalla en el plano interno, donde hay mucho margen para seguir mejorando”.
Cómo podría afectar a las exportaciones argentinas
El comercio bilateral constituye otro de los principales puntos de atención. Brasil es el mayor socio comercial de la Argentina y representa un mercado especialmente importante para la industria automotriz.
Durante los primeros nueve meses de 2026, las exportaciones argentinas hacia Brasil alcanzaron los US$9.789 millones, con un crecimiento interanual del 4,5%. En tanto, las importaciones totalizaron US$12.005 millones, un 17% menos que en el mismo período del año anterior.
De esta manera, el intercambio comercial acumuló un déficit de US$2.216 millones para la Argentina.
Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el 64% de las exportaciones argentinas hacia Brasil corresponde a manufacturas industriales, lo que refleja la importancia del mercado brasileño para la producción nacional.
Una eventual depreciación del real podría reducir la competitividad de esos productos, al encarecerlos en términos relativos para los compradores brasileños.
No obstante, Gustavo Perego, director de la consultora Abeceb, explicó que la evolución del comercio también dependerá del nivel de actividad económica de Brasil.
El especialista señaló que aproximadamente el 50% del intercambio comercial del Mercosur está vinculado con el sector automotor, donde la demanda tiene incluso mayor incidencia que las variaciones cambiarias.
Perego advirtió que la economía brasileña podría desacelerarse durante 2027, con un crecimiento cercano al 1%, en un contexto marcado por la necesidad de corregir el desequilibrio fiscal.
Vacaciones en Brasil: ¿podrían resultar más baratas?
La posible depreciación del real también podría tener consecuencias para los argentinos que planean viajar a Brasil durante el verano.
Si la moneda brasileña pierde valor frente al dólar, los gastos realizados en reales podrían abaratarse. Sin embargo, el beneficio dependerá de cómo evolucione también el peso argentino y de la moneda en la que se encuentren fijados los distintos servicios turísticos.
“Impacto negativo en las bolsas y en el real, que va a presionar a perder valor, con lo cual se abaratan las vacaciones de los argentinos allá”, anticipó Perego.
De todos modos, operadores turísticos aclararon que una caída del real no necesariamente se trasladará en la misma proporción al presupuesto total de un viaje.
El agente de viajes Daniel Puddu, quien estuvo recientemente en Río de Janeiro, señaló que los precios expresados en dólares ya se encuentran aproximadamente un 10% por encima de los valores habituales.
Según explicó, los pasajes aéreos hacia Río de Janeiro o Florianópolis, que anteriormente podían conseguirse por unos US$400, ahora superan los US$500. También indicó que las tarifas hoteleras están más elevadas que el año pasado.
Pese a esos incrementos, consideró que Brasil continuará siendo un destino atractivo para los argentinos, aunque recordó que buena parte de los precios turísticos se define con anticipación.
Qué gastos podrían bajar y cuáles no
Julián Gurfinkiel, de Turismocity, relativizó el impacto inmediato que podría tener una variación del real sobre los costos turísticos.
El especialista explicó que, después de la primera vuelta electoral, el dólar pasó de 5,20 a 5,03 reales, mientras que en mayo había cotizado a 4,90. Por ese motivo, consideró que las oscilaciones recientes todavía no representan diferencias significativas en el presupuesto de los viajeros.
“Volví ayer de Brasil y el costo de las cosas es igual o menor que en la Argentina”, agregó.
Desde Despegar también señalaron que una modificación del tipo de cambio brasileño no implica necesariamente una reducción equivalente del costo total de las vacaciones.
La compañía explicó que los pasajes aéreos y los alojamientos representan una parte importante del presupuesto y suelen comercializarse en dólares. Por esa razón, las variaciones del real tendrían un impacto más limitado sobre esos servicios.
En cambio, los consumos cotidianos en destino, como las comidas, las bebidas o el alquiler de sombrillas y reposeras, sí podrían experimentar cambios más directos porque sus precios están expresados en moneda brasileña.
Por el momento, los especialistas coincidieron en que todavía es prematuro determinar cuánto podrían modificarse los costos de viajar a Brasil durante el verano. El resultado dependerá de la evolución de las monedas, la reacción de los mercados y las primeras definiciones económicas del nuevo mandato de Lula. (La Nación)