REDACCIÓN ELONCE
El investigador del INTA Leandro Cardoso explicó a Elonce cómo proteger los silobolsas ante las lluvias y evitar pérdidas de granos y forraje. Recomendó elegir terrenos elevados, asegurar los cierres y realizar controles cada 10 o 15 días.
La protección de los silobolsas ante las lluvias adquirió especial importancia frente a las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño. El investigador en postcosecha de granos del INTA, Leandro Cardoso, explicó en el programa Moviendo el Avispero, que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7, cuáles son las principales precauciones que deben adoptar los productores para almacenar granos y forraje y reducir los riesgos de deterioro.
"El Niño trae aparejado un panorama de lluvias frecuentes y, para la postcosecha, recibir la mercadería implica cosechar muchas veces con mayor humedad", señaló Cardoso. En ese sentido, advirtió que esta situación reduce los tiempos disponibles para conservar los granos y exige una planificación más cuidadosa del almacenamiento.
El especialista destacó que los silobolsas constituyen una herramienta fundamental para la logística agropecuaria, tanto en establecimientos rurales como en plantas de acopio. Sin embargo, aclaró que su instalación requiere una preparación específica. "Los patios donde se ubican los silobolsas los tenemos que elegir y preparar cada año. A diferencia de un silo, es una tarea que debemos hacer cada vez que instalamos una bolsa", explicó.
La elección del terreno, una medida fundamental
Cardoso remarcó que uno de los principales errores consiste en instalar los silobolsas sin evaluar previamente las características del terreno. Esta decisión puede generar inconvenientes durante períodos de precipitaciones abundantes, especialmente cuando existen sectores propensos al anegamiento.
"En los campos, es importante elegir los lugares más altos, con mejores pendientes, que garanticen una buena accesibilidad y eviten que el silobolsa se anegue", sostuvo. Además, advirtió que "siempre que se anega tenemos el riesgo de que la mercadería pueda estar afectada por agua".
El investigador también recomendó acondicionar correctamente la superficie antes de colocar las bolsas. "Hay que tratar de garantizar que el agua no ingrese a la bolsa. Es importante preparar la superficie y evitar que haya piedras o malezas que puedan romperla", explicó. En cuanto a los extremos del sistema de almacenamiento, destacó la importancia de utilizar métodos de cierre adecuados. "Los cierres herméticos son los más adecuados, como el termosellado. Permiten garantizar una unión firme y hermética", indicó.
Por qué es importante dejar espacio entre los silobolsas
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue la distribución de las bolsas en los establecimientos de acopio, donde frecuentemente se busca aprovechar al máximo el espacio disponible. "Los acopios también usan el silobolsa como una herramienta casi cotidiana para expandir su capacidad, además de las instalaciones fijas", explicó Cardoso. Sin embargo, señaló que agrupar demasiadas unidades puede dificultar las tareas de inspección y extracción.
"Es necesario dejar un pasillo para que se pueda inspeccionar la bolsa. Además, si se quiere extraer la mercadería, se necesita espacio para ingresar con un transporte al lateral", detalló.
El especialista advirtió que algunos establecimientos llegan a concentrar entre 30 y 40 bolsas en un mismo sector. "Si una bolsa en particular, en el medio del lote, tiene un problema, necesitamos empezar a extraer una secuencia. Eso lleva tiempo y cuestiones logísticas, y a veces llegamos cuando ya hay un deterioro avanzado", señaló.
Qué hacer si el granizo rompe un silobolsa
Las tormentas con granizo representan otro de los riesgos para los sistemas de almacenamiento a campo. Cardoso explicó que las bolsas suelen resistir adecuadamente las condiciones ambientales habituales, aunque pueden sufrir perforaciones cuando las piedras alcanzan tamaños considerables. "El silobolsa tiene, en general, una buena performance a la exposición al ambiente. Con un granizo de tamaño chico o mediano no pasa nada, pero si es una manga de piedras de mayor tamaño, la bolsa puede romperse y la mercadería empieza a mojarse", explicó.
Ante esa situación, recomendó actuar rápidamente para impedir que el agua continúe ingresando. "En lo inmediato, lo ideal es tratar de tapar eso para evitar que, si hay otra lluvia, se vuelva a mojar la mercadería", sostuvo.
El investigador aclaró que la cobertura provisoria no resuelve completamente el problema si los granos ya estuvieron expuestos al agua. "Lo ideal es pensar en extraer esa mercadería cuanto antes, porque probablemente ya ingresó agua a la bolsa y va a empezar a desencadenarse un proceso de deterioro", advirtió.
La importancia de monitorear los granos almacenados
Cardoso insistió en que el seguimiento periódico permite detectar problemas antes de que provoquen pérdidas importantes. Para ello, explicó que resulta fundamental garantizar el acceso a todas las bolsas desde el momento de su instalación.
"El monitoreo consiste en inspeccionar visualmente la bolsa, hacer un calado o utilizar otros sistemas, como medir la concentración de dióxido de carbono, que es una de las herramientas más adecuadas", detalló.
Según explicó, estos procedimientos permiten identificar roturas, ingresos de agua y posibles procesos de deterioro. "El monitoreo me da información. Con esa información puedo saber si la bolsa está rota, si ingresó agua o si está empezando un proceso de deterioro en una parte o en toda la bolsa", señaló.
No obstante, remarcó que detectar un problema no resulta suficiente si la disposición de las bolsas impide intervenir rápidamente. "Necesito poder establecer una estrategia de despacho de esa mercadería. Si tengo todas las bolsas juntas, esa información va a ser de poca utilidad", advirtió.
Los errores más comunes y las recomendaciones del INTA
Hacia el final de la entrevista, el investigador identificó como uno de los errores más frecuentes la elección apresurada del lugar de almacenamiento durante la cosecha.
"Lo más común es subestimar la ubicación de la bolsa. Estamos en un momento de cosecha donde muchas veces se instala en el mismo lote y se elige un lugar que contempla principalmente el trayecto mínimo entre la cosechadora y la bolsa", explicó. Cardoso señaló que esa decisión puede llevar a utilizar terrenos inadecuados. "A veces ese lugar es el menos adecuado. También, en ese proceso de apuro, no se le da mucha importancia a la preparación del terreno", sostuvo.
Por ese motivo, recomendó organizar las tareas antes del comienzo de la cosecha. "Lo fundamental es que, cuando venga la máquina, ya tenga determinado dónde se va a ubicar la bolsa y que el terreno esté preparado, para después no tener sorpresas", afirmó.
Finalmente, insistió en la importancia de controlar periódicamente el estado del almacenamiento. "No hay que volver a atender la bolsa recién cuando vamos a extraer la mercadería. Hay que monitorearla cada 10 o 15 días, viendo cómo está", recomendó.