REDACCIÓN ELONCE
El médico clínico Ariel Gómez explicó por qué no hay que automedicarse, abandonar tratamientos ni modificar dosis y horarios. La resistencia a los antibióticos es una de las preocupaciones de salud pública de la OMS.
Saber cómo usar antibióticos correctamente es fundamental para evitar que las bacterias desarrollen resistencia y para preservar la eficacia de medicamentos que permitieron reducir de manera significativa la mortalidad por infecciones. El médico clínico, Ariel Gómez, explicó ante Elonce los principales cuidados que deben tenerse al utilizarlos.
El especialista advirtió que la resistencia antimicrobiana es una de las diez cuestiones que generan preocupación para la salud pública mundial. Aunque actualmente no está fuera de control, señaló que podría convertirse en un problema de gran magnitud si las bacterias continúan desarrollando mecanismos para sobrevivir a los tratamientos.
"La resistencia no es la que nosotros tenemos, sino la que las bacterias tienen a los antibióticos", explicó Gómez. Para graficarlo, planteó el caso de una persona con una infección bacteriana que comienza un tratamiento y lo abandona cuando los síntomas desaparecen: las bacterias que sobreviven pueden desarrollar resistencia y transmitir esa capacidad a nuevas generaciones.
Por qué las bacterias pueden volverse resistentes
El problema adquiere relevancia porque existen bacterias resistentes a varios antibióticos y, en algunos casos, incluso a todos los disponibles. Según los datos mencionados por Gómez, en 2021 alrededor de 1,25 millones de personas murieron en el mundo por causas directamente relacionadas con gérmenes multirresistentes, mientras que unos cinco millones fallecieron por causas indirectas vinculadas con estas infecciones.
El médico recordó además la importancia histórica de los antibióticos. En 1928, Alexander Fleming descubrió la penicilina y, posteriormente, estos medicamentos adquirieron un papel fundamental en el tratamiento de infecciones. "Cuidemos los medicamentos que nos cuidan, que pueden salvar nuestra vida", planteó Gómez al destacar el impacto que tuvieron sobre la expectativa de vida.
El primer consejo es evitar la automedicación. No se recomienda utilizar antibióticos que hayan quedado de tratamientos anteriores, compartirlos con familiares o amigos ni tomarlos ante síntomas similares sin una evaluación médica. "No pidamos antibióticos, no nos automediquemos y no usemos medicamentos que nos han sobrado otras veces", remarcó.
Los errores que deben evitarse
Otro error frecuente es considerar que un antibiótico más potente siempre es mejor. Gómez explicó que, cuando una infección puede tratarse correctamente con un medicamento de primera línea, es preferible esa alternativa porque permite reducir los efectos adversos y el riesgo de generar resistencia frente a antibióticos de mayor espectro.
También es fundamental respetar la dosis, los horarios y la duración indicados por el profesional. "Si el médico nos dijo cinco, siete, diez o catorce días, tenemos que cumplir esa pauta", sostuvo. Incluso cuando el paciente comienza a sentirse mejor, interrumpir el tratamiento puede dejar bacterias capaces de sobrevivir y multiplicarse.
Ante efectos adversos, falta de mejoría o cualquier duda, la recomendación es consultar nuevamente al profesional que indicó el tratamiento. Gómez señaló que también puede recurrirse a una segunda opinión, pero desaconsejó modificar por cuenta propia la dosis, los horarios o el medicamento.
La prevención también es parte del cuidado
El especialista destacó que mantener hábitos saludables contribuye al funcionamiento del sistema inmunológico y puede ayudar al organismo a enfrentar muchas infecciones sin necesidad de recurrir a antibióticos. Entre las medidas mencionó el lavado de manos, la higiene del hogar, una alimentación saludable, la actividad física y un buen descanso.
Gómez remarcó que la responsabilidad en el uso adecuado de estos medicamentos alcanza a toda la sociedad. "Los médicos tenemos una enorme responsabilidad con esto", afirmó, y también mencionó el rol de farmacéuticos y veterinarios en el uso responsable de antibióticos.
Finalmente, insistió en que el objetivo es preservar la eficacia de estos tratamientos para el presente y el futuro. "La responsabilidad es de todos", sostuvo, al advertir que el desafío consiste en evitar que la resistencia antimicrobiana se transforme en un problema sanitario global de mayores dimensiones.