REDACCIÓN ELONCE
En el Día del Cartero, Beatriz Goró recordó ante Elonce sus casi 20 años de trabajo. Habría sido la primera mujer en desempeñar ese oficio en Paraná y recorrió la ciudad en moto bajo la lluvia, el frío y el calor.
Beatriz Goró habría sido la primera mujer cartera de Paraná y dedicó casi 20 años a recorrer las calles para entregar cartas, paquetes y documentos. En el Día del Cartero, que se celebra este 14 de septiembre, recordó ante Elonce cómo comenzó en el oficio, las dificultades que atravesó y el afecto que recibió de los vecinos.
Su incorporación al correo postal surgió después de una primera experiencia laboral repartiendo volantes. Un compañero le avisó que buscaban personal y ella se presentó para ocupar el puesto, que tradicionalmente estaba asociado con los hombres.
La tomaron inicialmente por un período de prueba de tres meses. Su primer recorrido comprendió la zona donde vivía y el desempeño le permitió continuar formalmente en la empresa. “Me tomaron como prueba hasta que vieron que sí funcioné y me dijeron que podía seguir trabajando”, relató.
"Se sorprendían porque era una cartera mujer"
Goró recorrió distintos sectores de la capital entrerriana y sostuvo que aquella tarea también le permitió conocer mejor la ciudad. Después de casi dos décadas en la calle, pasó a desempeñarse en el área administrativa hasta alcanzar su jubilación.
“Le tuve bastante cariño porque me gustaba salir y repartir. A veces charlabas con la gente”, recordó. La presencia de una mujer encargada de entregar la correspondencia provocaba sorpresa entre los vecinos, pero también generaba una respuesta positiva.
Según explicó, algunas personas manifestaban sentirse más seguras cuando ella llegaba a sus domicilios. “La gente se sorprendía porque era una cartera mujer, estaban contentos y se sentían un poquito más seguros. Eso me hacía bien”, afirmó.
Cada jornada la encontraba a bordo de su motocicleta, sin importar las condiciones meteorológicas. “Salía los días de lluvia, frío o calor. Le mandaba para adelante”, resumió sobre una tarea que exigía constancia y atención durante todos los recorridos.
Las cartas y los cambios tecnológicos
El oficio se transformó con la expansión del correo electrónico, los teléfonos celulares y las plataformas digitales. A la vez, el crecimiento de las compras por internet modificó el tipo de envíos y fortaleció la distribución de paquetes.
Goró consideró que esos cambios no hicieron desaparecer por completo la correspondencia tradicional. “De a poco fue cambiando, pero la carta no se ha perdido, sigue todavía estando. Hay carteros todavía en la calle y las dos cosas son útiles”, explicó.
Para la trabajadora, la convivencia entre los nuevos sistemas de comunicación y la distribución postal permitió conservar puestos laborales. “Eso es lo más importante, que uno no pierda su fuente de trabajo”, remarcó.
La entrevistada también destacó a Elonce la responsabilidad requerida para entregar documentos y otros elementos de importancia. “Hay que tener mucha responsabilidad para entregar las cosas, porque pueden ser documentos importantes y tienen que llegar a las manos de la persona”, sostuvo.
Los perros, una dificultad real
Entre los mayores riesgos del recorrido aparecían los perros que custodiaban algunas viviendas. Goró contó que sufrió ataques y mordeduras mientras cumplía con sus entregas.
En una oportunidad, una vecina debió auxiliarla después de que un animal la atacara y le provocara una crisis nerviosa. Aquella experiencia quedó entre las situaciones más difíciles de sus años en la calle.
“No es un mito, es una realidad. He tenido mordidas de perros”, señaló. Sin embargo, aclaró que esos episodios no la llevaron a abandonar el trabajo: “Eso no me hizo decir que no. Seguí trabajando, seguí adelante”.
Con el paso del tiempo, las dificultades quedaron incorporadas a las numerosas anécdotas de su trayectoria. La cartera entendía que cada recorrido podía presentar un imprevisto, pero continuaba con la distribución encomendada.
El afecto de sus compañeros y vecinos
Tras jubilarse, Goró mantuvo el contacto con parte del equipo con el que compartió sus años en la empresa. Un grupo de WhatsApp les permitió conservar el vínculo y organizar encuentros ocasionales.
“Estoy feliz y contenta por el grupo de personas con el que estuve dentro de la empresa. Fueron muy buenos compañeros, tuve mucho apoyo”, expresó sobre quienes la acompañaron durante su trayectoria.
También continuó vinculada con algunos vecinos que la recordaban por sus recorridos. Para ella, ese reconocimiento estaba relacionado con la cercanía construida durante años y con la responsabilidad que implicaba llevar correspondencia a cada domicilio.
Aunque no se presentó un registro oficial que acreditara esa condición, la reconstrucción realizada para encontrarla indicó que habría sido la primera mujer cartera de Paraná. Goró recibió ese reconocimiento con orgullo y celebró la posibilidad de compartir por primera vez públicamente su historia.
Sobre el Día del Cartero en Argentina
El 14 de septiembre de 1771 marca el inicio de una tradición en la historia postal argentina. Ese día, Bruno Ramírez se convirtió en el primer cartero de Buenos Aires, comenzando un oficio que con el tiempo se transformaría en un servicio esencial para la comunicación en todo el país. La labor de Ramírez consistía en recorrer las calles de la ciudad entregando correspondencia, en una época en la que el correo era la única vía de comunicación entre personas y regiones distantes. Su tarea sentó las bases de lo que luego sería el Correo Argentino, institución que evolucionó con el crecimiento del país y la incorporación de nuevas tecnologías.
Por ello, cada 14 de septiembre se celebra el Día del Cartero, en reconocimiento a quienes sostienen la tarea de distribución postal y mantienen vivo un oficio que, pese a los cambios tecnológicos, sigue siendo símbolo de cercanía y servicio a la comunidad.