Vecinos y vecinas participaron de un recorrido histórico, compartieron testimonios y anécdotas, y revalorizaron la identidad de uno de los barrios más emblemáticos de la capital entrerriana.
Durante una semana, la propuesta incluyó recorridos mediados, charlas, talleres, ferias y exposiciones en distintos espacios de la ciudad, con el objetivo de acercar a vecinos, vecinas y visitantes al patrimonio histórico, cultural y arquitectónico de Paraná, promoviendo el conocimiento y la valoración de su identidad.
El cierre se desarrolló en el tradicional barrio San Martín, donde se puso en valor la historia de una comunidad nacida al calor de las políticas públicas de vivienda para trabajadores y consolidada, con el paso del tiempo, por el compromiso y el sentido de pertenencia de sus habitantes.
La actividad convocó a vecinos de distintas generaciones, quienes compartieron recuerdos, relatos y vivencias que forman parte de la memoria colectiva del barrio. A través del intercambio de experiencias, la jornada permitió reconstruir la historia cotidiana del lugar y destacar el valor del patrimonio como una construcción viva, sostenida por quienes habitan y transmiten la identidad de cada comunidad.
El jefe de Gabinete, Santiago Halle, participó de la jornada junto a los vecinos y destacó: "Es un cierre muy especial de la Semana del Patrimonio. Tuvimos recorridas todos los días de la semana, conociendo la ciudad y aprendiendo mucho; en este caso, con algo muy especial que son los propios vecinos del barrio San Martín, quienes tienen un gran sentido de pertenencia por su lugar, su tradición histórica y su recorrido durante estos 70 años desde su nacimiento. También cabe destacar el cuidado del patrimonio arquitectónico, que se ve que todos los vecinos protegen porque tienen esa identidad".
"El barrio refleja la historia de Paraná y de las políticas de vivienda para trabajadores en los años 50. Agradezco a quienes organizaron los recorridos y destaco la importancia de las fiestas populares nacidas del encuentro vecinal, como la Fiesta del Mate, que nació en este barrio y hoy identifica a la ciudad", agregó.
Por último, la directora de Patrimonio Urbano Arquitectónico, Mariana Melhem, señaló: "Ha sido una semana maravillosa por todas las experiencias que recorrimos, pero especialmente por esta, que involucra a los vecinos del lugar, siendo anfitriones de su espacio y contando la importancia de la vivienda y del patrimonio habitado. Me parece que ese es el punto fundamental: tenemos que sacarnos de la cabeza la idea de que el patrimonio es algo congelado; el patrimonio está vivo y se comparte. Justamente el evento de hoy tiene que ver con eso, con compartir historias, identidad y partes de la ciudad que son de todos, de las que por ahí tenemos pocos datos. Que sea contado por los propios vecinos me parece que es, justamente, uno de los mayores logros para la conservación del patrimonio".
El sentido de pertenencia
Ricardo Jesús Fernández vive en el barrio desde 1958: "Añoro mucho la intensa vida social y comunitaria que había antes, aunque con el tiempo eso cambió y nos fuimos encerrando más. Creo en la importancia de integrarnos con la naturaleza y recuperar espacios como el hipódromo. Me parece excelente que el municipio haya elegido este barrio para cerrar la Semana del Patrimonio. Fui presidente de la comisión vecinal y sigo comprometido; es fundamental que la comisión y el municipio trabajen juntos para mejorar el barrio".
Silvia de Pintos, hace 56 años que vive en el barrio, narró: "Me vine al barrio a los 20 años, cuando me casé. Sigue siendo un lugar muy tranquilo y familiero, y tratamos de ayudarnos entre vecinos. Hoy vive mucha gente joven, lo cual me parece muy bueno para que esto siga adelantando y, también, para que se conserven las casas históricas tal como las recibimos en aquellos años".