La posibilidad de un "Súper Niño" durante el segundo semestre de 2026 ya genera preocupación entre los productores ganaderos del Delta entrerriano. Mientras especialistas analizan la evolución del fenómeno climático, los isleños comienzan a evaluar estrategias para proteger la hacienda.
La posibilidad de un "Súper Niño" volvió a instalarse entre los productores ganaderos de las islas del Delta de Entre Ríos. Si bien todavía no existe una certeza absoluta sobre la intensidad que podría alcanzar el fenómeno climático, quienes viven y producen en la región ya comenzaron a tomar recaudos para evitar pérdidas económicas y garantizar el resguardo de miles de cabezas de ganado ante un posible escenario de lluvias extraordinarias.
José Luis Peter, productor de Islas del Ibicuy y vicepresidente del Consejo de Productores del Delta, explicó que algunos establecimientos ya buscan alternativas para trasladar la hacienda hacia campos más elevados. "Algunos sí ya están pensando, por lo menos en mi caso también estoy buscando una alternativa, en caso de que venga un Niño muy fuerte. Algunos este pronosticadores están dando que hay mucha posibilidad de que sea un Niño intenso".
Aunque reconoció que todavía es prematuro realizar afirmaciones categóricas, sostuvo que la experiencia acumulada por los productores permite anticiparse. "La verdad que todavía es muy temprano para poder prever eso, pero los isleños sabemos que cada 8 o 10 años más o menos nos toca un evento de esto".
La experiencia de las grandes crecientes
El dirigente rural recordó que las inundaciones forman parte de la historia productiva del Delta y enumeró algunos de los episodios más importantes registrados durante las últimas décadas: "Desde que tengo uso razón, digamos '82, '83, '91, '92, '97, '98 y 2016 fueron crecientes muy grandes y casi todos tuvieron que salir después".
Frente a esos antecedentes, explicó que cada productor debe evaluar distintas alternativas según sus posibilidades. "Cada uno ve si encuentra un campo, si tiene que vender. Todo eso lo va viendo a medida que va pasando el tiempo".
Sin embargo, el traslado no resulta una tarea sencilla. En el Delta existen alrededor de 500.000 cabezas de ganado y encontrar establecimientos disponibles para alojarlas representa un desafío cada vez mayor. A ello se suma la compleja logística que implica movilizar animales desde las islas hacia el continente.
Una logística compleja y costosa
Peter explicó que la combinación de transporte fluvial y terrestre incrementa considerablemente los costos operativos, especialmente para los pequeños productores.
"Si bien en mi caso, mi familia es la única que tiene barco en la zona de Villa Paranacito, no toda la hacienda se tiene que necesariamente transportar por barco y por camión, pero es un costo bastante elevado, una logística bastante importante".
Además, señaló que muchos productores esperan hasta último momento antes de decidir una evacuación, lo que termina generando importantes demoras.
"Realmente los productores tratamos casi siempre de que llegue a último momento para poder movilizarnos y se hace un cuello de botella que dificulta todas las tareas".
En paralelo, desde la Cooperativa del Delta trabajan junto a autoridades provinciales y municipales para mejorar la infraestructura disponible. El objetivo es disponer de un embarcadero que permita descargar rápidamente la hacienda y realizar posteriormente la separación de animales en tierra, evitando retrasos que podrían resultar determinantes en una emergencia.
Prudencia frente a los pronósticos
Más allá de la preocupación existente, Peter pidió cautela respecto de las versiones que circulan sobre un eventual "Súper Niño": "La diferencia con crecientes anteriores, que aparentemente la tecnología ha avanzado mucho y se prevé eh con bastante anticipación todos estos hechos".
Sin embargo, advirtió sobre el impacto que pueden generar los mensajes alarmistas: "Si bien también digo que hay que ser muy cuidadoso con lo que se informa porque realmente hace ya hace tiempo que se está informando sin tener la claridad de cómo va a ser el fenómeno y que un Niño Godzilla, que el Niño más fuerte de los 150 años y realmente eso creo que hace muy mal al productor". Y agregó: "Creo que en ese caso todos los informantes deberían ser bastante cautos en eso".
Respecto del seguimiento meteorológico, indicó que mantienen contacto con especialistas del Instituto Nacional del Agua y con el ingeniero Eduardo Sierra, quienes monitorean permanentemente la evolución del fenómeno.
El período de mayor riesgo
Según explicó el dirigente, los pronósticos más recientes ubican el inicio de las lluvias intensas hacia fines de septiembre u octubre, mientras que el impacto sobre el Delta suele sentirse varios meses después: "Ahora cambió de opinión y dice que supuestamente se estarían empezando a dar ahí a partir de fines de septiembre-octubre".
No obstante, recordó que históricamente el mayor nivel de las crecientes se registra entre marzo y mayo del año siguiente. Finalmente, Peter remarcó que todavía resulta imposible determinar la magnitud real del evento, ya que el comportamiento de las cuencas del Paraná, Uruguay y Paraguay será determinante para conocer el nivel que alcanzarán las aguas. "Seguramente que nos va a afectar, pero la verdad que todavía hoy salir a a pronosticar qué va a pasar, a mí varios me han dicho, '¿Y hasta dónde pensas que va a llegar el agua?' Y la verdad que es algo impredecible".