REDACCIÓN ELONCE
El secretario de Educación, Cultura y Convivencia Ciudadana de Paraná destacó el legado artístico y humano de Rubén Cuestas, fallecido este domingo a los 84 años. Resaltó su aporte a la difusión de la música entrerriana y la singular forma en que acercó la naturaleza y la cultura popular al público.
La muerte de Rubén Cuestas, ocurrida este domingo a los 84 años, generó una profunda conmoción en el ámbito cultural entrerriano. En ese marco, el secretario de Educación, Cultura y Convivencia Ciudadana de la Municipalidad de Paraná, Rubén Clavenzani, evocó la figura del histórico integrante de Los Hermanos Cuestas y destacó el legado que dejó junto a su hermano Néstor.
"Cuánto es lo que no se ha dicho de él, porque él llevó la chamarrita junto con su hermano a cada rincón del país. Vos ibas a un lugar y decías 'Los Hermanos Cuestas' y te abrían las puertas. Tenemos anécdotas por todos lados. Una vez, en un festival en Salta, el dueño del boliche Juan Balderrama nos abrió las puertas porque éramos de Entre Ríos y veníamos de parte de Rubén. Nos puso una mesa central y no cabía un alma", recordó.
Clavenzani señaló que ese reconocimiento trascendía las fronteras de la provincia y que el propio Rubén disfrutaba escuchar esas historias. "Eso se lo dijimos porque a él le encantaba, ¿no? Y tantas cosas", expresó.
La virtud de la observación
Durante su homenaje, el funcionario destacó el simbolismo del lugar elegido para recordarlo. "Estamos en un lugar que es muy ligado a su origen porque él vivió en esta zona, en Racedo. Ellos, con sus canciones, interpretaron en gran medida letras de don Linares Cardozo, pero fue la manera en que las interpretaron lo que generó esa enorme difusión. Cuando ellos arrancaron vendieron un millón de discos", afirmó.
Al profundizar sobre la esencia artística de Rubén Cuestas, Clavenzani describió: "Él tenía una virtud muy grande, la necesidad de observación, lo antropológico. En el teatro se llama así a lo que viene de la naturaleza, del cuerpo que se pone en escena".
En ese sentido, resaltó la capacidad del músico para despertar la curiosidad sobre el entorno natural. "Con esa silbatina que parecía tan común, él te enseñaba a decir: 'Che, el cardenal canta, arranca en re y termina en si. Y el chingolo canta. Y la hembra del morajú canta o no canta, canta el macho'", reflexionó.
El recuerdo imborrable de un artista
Clavenzani también evocó uno de los homenajes más significativos realizados en los últimos años al dúo entrerriano. "A partir de aquel Cosquín tan famoso, tenemos el orgullo de conservar el primer traje que les cosió su mamá a los dos hermanos. Está en el Museo Histórico Martiniano Leguizamón. Pudimos hacerles ese homenaje hace no más de tres años, rodeados de amigos", recordó.
Finalmente, dejó un mensaje cargado de emoción para despedir al artista. "¿Qué se le dice a una persona que parte? A él lo están esperando los pájaros y lo van a llevar a pasear por todo el universo, seguramente sin dejar de pertenecer a la tierra por la que él tanto hizo y difundió".
Así, el funcionario resumió el sentimiento que atraviesa a la cultura entrerriana tras la partida de uno de sus máximos exponentes, cuya obra convirtió a la chamarrita, los paisajes y el canto de los pájaros en símbolos reconocidos en todo el país.