Alyson creció en una familia numerosa y encontró en el fútbol una oportunidad para salir adelante. Con esfuerzo familiar y ayuda de la comunidad, logró viajar a Buenos Aires para una prueba que puede cambiar su vida.
El sueño de una nena futbolista de Concordia comenzó en una plaza de barrio y hoy se proyecta hacia escenarios mayores, impulsado por el esfuerzo familiar y la solidaridad de una comunidad que la acompaña en cada paso.
Alyson nació y creció en Concordia, en una familia de ocho integrantes, con seis hermanos y padres docentes que deben multiplicar trabajos para sostener el hogar. En ese contexto, el fútbol se convirtió en mucho más que un juego: fue refugio, disciplina y una oportunidad de futuro.
“¿Y esto es todos los días? Todos los días, todo el tiempo”, relataron sus padres al describir la rutina de la niña, marcada por entrenamientos constantes incluso sin una estructura formal. Desde muy pequeña, su vínculo con la pelota fue evidente.
Los primeros pasos en una plaza
“Desde que empezó a caminar, siempre supimos que el fútbol iba a estar presente”, recordó su papá, al evocar los inicios de Alyson en el deporte.
La historia comenzó en una plaza del barrio, un espacio que la familia identifica como clave en su desarrollo. “Esa placita es muy importante para ella. Los primeros encuentros futbolísticos los hizo ahí”, contó su mamá.
Entre hermanos y vecinos, la niña fue aprendiendo a jugar. “Primero me enseñó mi papá, después les preguntaba a ellos cómo se pateaba o cómo se hacían las cosas”, relató Alyson sobre sus primeros aprendizajes.
Una oportunidad inesperada
El punto de inflexión llegó cuando la familia completó un formulario para una prueba futbolística. Meses después, recibieron una respuesta que cambiaría todo.
“El 6 de diciembre me llega el mensaje. Lo primero que me dio fue miedo”, recordó su mamá. Tras confirmar que la propuesta era real, decidieron compartirla en medio de una comida familiar.
“Le dijimos que tenía la posibilidad de ir a entrenar. ‘¿Querés ir?’. Y dijo que sí”, relató, marcando el momento en que el sueño comenzó a tomar forma concreta.
Un viaje cargado de emociones
Aceptar la oportunidad implicaba enfrentar un obstáculo central: el dinero necesario para viajar desde Concordia a Buenos Aires.
“Veníamos juntando plata, la gente nos ayudó. El día anterior nos faltaba dinero y una mamá donó 50 mil pesos”, contó la familia. Con ese aporte, lograron reunir 190 mil pesos.
“Compramos los pasajes, cargamos la SUBE y nos fuimos”, recordaron sobre el viaje que simbolizó un enorme esfuerzo colectivo.
La experiencia no solo fue económica, sino también emocional. Alyson viajó junto a su madre, dejando al resto de la familia en Concordia durante un mes. “Fue muy doloroso, porque somos ocho y fuimos solo nosotras dos. Yo me quedé allá pendiente de mis hijos acá”, expresó la mamá.
Ese sacrificio marcó una etapa clave en el crecimiento de la niña, que debió adaptarse a un nuevo entorno mientras perseguía su sueño.
Reconocimiento y proyección
Durante la prueba, los entrenadores destacaron sus condiciones futbolísticas y señalaron su potencial. “Tiene cualidades de buena jugadora. Hay cosas para mejorar, pero con entrenamiento se van a pulir. Creemos que tiene futuro”, fue la devolución que recibió la familia.
Para sus padres, ese reconocimiento significó una confirmación del camino recorrido y una motivación para seguir apostando al desarrollo de su hija.
La historia de Alyson también refleja las dificultades económicas que atraviesan muchas familias. “El ingreso del docente es bajo, en Entre Ríos y en toda la Argentina”, explicó su mamá, quien además de dar clases realiza otros trabajos para sostener el hogar, publicó TN.
“Soy personal trainer, hago uñas, tratamientos de pelo… vamos buscando alternativas”, detalló. Por su parte, el padre también suma ingresos dictando clases en un club.
Un sueño con propósito
El sueño de una nena futbolista de Concordia no se limita al plano deportivo. Alyson tiene en claro sus objetivos y la motivación que la impulsa. “Jugar en Primera y en la Selección”, respondió sin dudar cuando le preguntaron por su futuro.
Pero también dejó en evidencia una mirada que trasciende el deporte: “Quiero seguir adelante para poder conseguirle cosas a mi familia que no tengo”, afirmó.
Sus padres sostienen el proyecto con una combinación de esfuerzo, compromiso y valores. “Lo mejor que le podemos dar es la disciplina, que entienda que sin esfuerzo no se llega”, señalaron.
Y reforzaron su decisión de acompañarla en cada etapa: “Vamos a hacer todo lo posible para que pueda seguir”.
Una historia colectiva
En una Argentina donde las oportunidades no siempre llegan de la misma manera, la historia de Alyson también es la de una red solidaria que la impulsa. Vecinos, familias y conocidos colaboraron para que pudiera viajar y acceder a su primera gran oportunidad en el fútbol.
Desde una plaza de barrio hasta un club en Buenos Aires, el camino de Alyson recién comienza, pero ya refleja que el talento, acompañado por esfuerzo y comunidad, puede abrir puertas incluso en contextos adversos.