El cantante puertorriqueño, el más escuchado de 2026, se prepara para tres noches llenas de música y energía en el Estadio Monumental, mientras disfruta de su estadía en Buenos Aires.
Bad Bunny, uno de los artistas más influyentes de la música urbana, arribó esta semana a Argentina tras un inicio de año imparable. El puertorriqueño, que acaba de conquistar el Grammy en la categoría Álbum del Año y deslumbrar con su presentación en el Super Bowl, está en plena gira mundial ‘Debí Tirar Más Fotos World Tour’. En esta ocasión, el cantante se prepara para ofrecer tres presentaciones en el Estadio Monumental de Buenos Aires, programadas para este viernes 13, sábado 14 y domingo 15 de febrero. Las entradas se agotaron en tiempo récord, y la expectativa por ver al artista es altísima.
Aunque la agenda de Bad Bunny está completamente colapsada, las fuentes aseguran que el cantante viaja acompañado de un gran equipo, con al menos 30 personas que lo siguen a todas partes. “Él vino con un pelotón, con un familión de gente que lo acompaña. Está colapsado. Dicen que alquiló 30 habitaciones, pero a pesar de eso casi todo el tiempo se quedan en la suite principal, que es la suya”, revelaron en La Mañana con Moria.
Alojamientos exclusivos y un bajo perfil público
El cantante, que se aloja en el lujoso Palacio Duhau, se mantiene de bajo perfil durante su estancia en Buenos Aires. Las fuentes aseguran que sale poco y siempre rodeado de un nutrido equipo de seguridad: “Él está saliendo poco, no se deja ver mucho, pero cuando lo hace sale totalmente tapado. Lo rodean por lo menos unas 15 personas de seguridad y salir implica realmente mucho despliegue”. Esta discreción se ha convertido en una de las características más marcadas de su visita a la ciudad.
Un sabor a parrilla moderna y vinos argentinos
Aunque su vida pública es más limitada, Bad Bunny disfrutó de una cena exclusiva en el restaurante NESS, en el barrio de Núñez, especializado en cocina a leña. La experiencia gastronómica, que incluía platos como chipirones con huancaína negra, cerdo con chili crisp y arroz con queso Lincoln y brócoli, fue un éxito. Como detalle curioso, el cantante pidió dos botellas de vino argentino para llevar al hotel. "El broche dulce fue el dato más comentado: flan de halva, que lo deslumbró al punto de pedir porciones para llevarse", indicaron los presentes.