El show fue presentado como un videoclip en vivo, que combinó imágenes pregrabadas con escenas desarrolladas sobre el campo de juego. "Titi me preguntó" fue parte de la apertura y la performance contó con la participación de Lady Gaga, Pedro Pascal y Young Miko.
Bad Bunny protagonizó un histórico show de mediotiempo en el Super Bowl LX, disputado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, durante el descanso del partido entre New England Patriots y Seattle Seahawks. Con una puesta en escena ambiciosa, múltiples invitados estelares y un claro mensaje identitario, el artista puertorriqueño marcó un antes y un después para la música latina en la NFL.
“¡Qué rico es ser latino!”, fueron las primeras palabras de Benito Antonio Martínez Ocasio al pisar el escenario. A sus 31 años, el cantante dejó en claro desde el inicio que el espectáculo estaría atravesado por la celebración de la cultura latinoamericana, la diversidad y el orgullo identitario.
Un show conceptual y cinematográfico
El mediotiempo fue presentado como un videoclip en vivo, que combinó imágenes pregrabadas con escenas desarrolladas sobre el campo de juego. El espectáculo comenzó en un sembradío montado en el césped, una metáfora visual de las raíces, el trabajo y la identidad cultural.
Vestido de blanco y con una pelota de fútbol americano, Bad Bunny abrió con “Tití me preguntó”, uno de sus mayores éxitos, mientras el escenario se transformaba en un recorrido por distintas tradiciones latinas.
Invitados de lujo y cruces inesperados
El show contó con la participación de Cardi B y Karol G durante “Yo perreo sola”, además de apariciones especiales de Jessica Alba, Pedro Pascal, Alix Earle y Young Miko, que aportaron diversidad y conexión con distintas audiencias.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la irrupción de Lady Gaga, quien interpretó “Die with a smile” con un arreglo musical de fuerte impronta latina, tras una escena que recreó un casamiento simbólico en el escenario.
Un mensaje personal y político
En uno de los pasajes más íntimos del show, Bad Bunny se dirigió a su versión infantil: “Nunca dejé de creer en mí”, dijo, mientras en pantalla aparecía un pequeño Benito frente a un televisor. El artista le entregó simbólicamente el Grammy que acababa de ganar, en una escena cargada de emoción.
Luego fue el turno de Ricky Martin, quien interpretó un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii”, con un fuerte contenido político y social. “No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai”, cantó ante una ovación, mientras flameaban banderas de Puerto Rico en todo el estadio.
“Lo único más poderoso que el odio es el amor”, remarcó Bad Bunny antes de nombrar a todos los países de América, en un mensaje de unión continental y contra la discriminación.
El cierre llegó con “Debí tirar más fotos”, acompañado por todos los bailarines en escena y una frase final que resumió el espíritu del show:
“Seguimo’ aquí”.
Un regreso consagratorio al Super Bowl
Bad Bunny ya había participado del mediotiempo del Super Bowl en 2020, como invitado del recordado show latino junto a Shakira y Jennifer Lopez. Sin embargo, esta fue su primera vez como artista principal, rol que le fue confirmado en septiembre de 2025 tras el éxito global del álbum Debí Tirar Más Fotos y la obtención de tres premios Grammy, incluido Álbum del Año, por su homenaje a Puerto Rico.
Un escenario global y multimillonario
El Super Bowl no solo es el evento deportivo más visto de Estados Unidos, sino también un fenómeno cultural y económico. Ser sede implica inversiones cercanas a los 100 millones de dólares en infraestructura, seguridad, producción y servicios. Además, el mediotiempo sigue siendo una de las plataformas más codiciadas por artistas internacionales.
En materia publicitaria, NBC Universal informó que los anuncios durante el partido alcanzaron valores récord: hasta 10 millones de dólares por espacio, con un promedio estimado de USD 8 millones por 30 segundos, según Bloomberg y ESPN.
Con este show, el Super Bowl 2026 confirmó una tendencia que viene creciendo en los últimos años: la consolidación de la música latina en el escenario más visto de la televisión estadounidense.