REDACCIÓN ELONCE
Son agentes que dejaron tareas telefónicas y de videovigilancia para sumarse a la unidad de respuesta rápida. Tras una capacitación intensiva, ya patrullan en moto y aseguran que el desafío “es otro ritmo de trabajo”.
La Policía de Entre Ríos sumó por primera vez mujeres a la patrulla motorizada del 911, un área clave para la respuesta inmediata en la vía pública. La novedad no solo marca un cambio dentro de la estructura operativa de la fuerza, sino también una experiencia inédita para cuatro agentes que pasaron de tareas internas a recorrer la ciudad en moto.
Agustina Marcia Sofía Morillo, Silvina Rafael, Luisina Comar y Camila Velázquez integraban la División 911 y, tras una convocatoria interna, decidieron anotarse de manera voluntaria para realizar la capacitación específica. “Desde la jefatura central se impulsó la idea de implementar femeninas en la sección patrulla motorizada y seríamos las cuatro primeras”, explicaron durante una entrevista.
De la central al patrullaje
Hasta hace pocas semanas, tres de ellas trabajaban atendiendo llamados y otra en videovigilancia. El cambio fue total. “Hicimos una capacitación de tres días donde nos enseñaron cosas básicas de la moto y cómo manejarnos en la calle”, detallaron.
Todas ya sabían conducir, pero remarcaron que el manejo operativo es distinto al uso cotidiano. “Aprendimos mucho a movernos con velocidad y seguridad. Es otro ritmo de trabajo”, señalaron, y destacaron el acompañamiento de los instructores y del personal más antiguo.
Actualmente patrullan junto a compañeros con experiencia. “Salimos con un oficial más antiguo que nos va guiando y marcando las características del trabajo, porque en la calle todos los días son situaciones distintas”, contaron.
El apoyo familiar y la exposición
El paso a la patrulla motorizada implicó mayor exposición y riesgo, algo que también impacta en lo personal. Varias de las agentes son madres de niños pequeños. “En mi caso me apoyaron en la decisión y estaban contentos”, comentó una de ellas.
Otra agregó que su hijo mayor “está emocionado” con verla patrullar, mientras que la más chica “todavía no entiende mucho”.
Sobre el trato con la ciudadanía, coincidieron en que la reacción no cambia por el género. “Depende de la persona y del trato. Nosotros nos manejamos siempre con respeto para calmar la situación”, afirmaron.
Un mensaje para otras mujeres policías
Al cierre de la charla, las cuatro coincidieron en invitar a más compañeras a sumarse. “Es una buena experiencia, disfrutamos mucho la capacitación y salir a la calle”, expresaron.
Con esta incorporación, la patrulla motorizada suma por primera vez presencia femenina estable y abre una nueva etapa dentro del trabajo operativo de la fuerza entrerriana.