Tras ser elegido mejor jugador en el triunfo de Roma sobre Torino, dejó una declaración que volvió a instalar la posibilidad de un cambio de rumbo en su carrera
Cuando las expectativas por Paulo Dybala parecían desinflarse en Buenos Aires, una frase pronunciada en zona mixta volvió a agitar el mercado y puso en alerta a Boca.
Minutos después de haber sido distinguido como mejor jugador del partido por su gol y asistencia en el 2-0 de Roma sobre Torino, el delantero argentino fue consultado por su continuidad en Italia y dejó una respuesta abierta: “No sé cuánto tiempo me quedaré aquí en Italia, pero este es un lugar especial para mí”, declaró ante DAZN.
La frase tomó fuerza rápidamente en el mundo Boca, donde la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme ya había iniciado contactos indirectos meses atrás. Para el conjunto argentino, la situación contractual del atacante representa un atractivo singular: su vínculo con Roma finaliza a mediados de 2026 y, en caso de no renovar, quedaría en condición de libre.
Contexto contractual y el seguimiento del Xeneize
Desde la capital italiana, la prensa local sostiene que la institución abrió conversaciones para retenerlo, aunque con una propuesta de renovación con reducción salarial. Mientras tanto, Boca monitorea cada señal vinculada al futuro del cordobés y mantiene el interés activo. Leandro Paredes, compañero en la Selección y amigo personal de la “Joya”, ya habló públicamente de su deseo de compartir plantel en La Boca.
Dybala arrastra una temporada de rendimiento irregular debido a molestias físicas que le quitaron continuidad. En el actual ciclo 2025/26 suma 20 encuentros, 13 como titular, con tres goles y tres asistencias.
Su técnico, Gian Piero Gasperini, destacó recientemente su nivel al afirmar que en el plantel “no hay jugadores de tanta calidad”, aunque los problemas musculares limitaron su participación en varias fechas.
El operativo ilusión y el valor simbólico
La posibilidad de que Dybala regrese al país para vestir la camiseta de Boca genera entusiasmo por dos motivos: el impacto deportivo y el valor simbólico. El propio futbolista admitió tiempo atrás que es simpatizante xeneize, y ese dato alimenta la ilusión.
Desde el club mantienen una postura prudente, aunque Marcelo Delgado señaló en su momento que “sería un sueño y una ilusión” poder incorporarlo.