El cocreador de WhatsApp, el ucraniano Jan Koum de 37 años, que con la compra de Facebook se incorporara a las listas de multimillonarios. Al igual que su socio, carece de despachos exclusivos en las oficinas de WhastApp.
El cocreador de WhatsApp, el ucraniano Jan Koum, que con la compra de Facebook se incorporara a las listas de millonarios de Estados Unidos, está viviendo el llamado "sueño americano".
Koum, de 37 años, pasó su infancia en un pequeño pueblo a las afueras de Kiev, Ucrania en una pequeña casa sin electricidad ni agua caliente. Con 16 años emigró junto a su madre a Estados Unidos, donde pasaron a vivir en un apartamento de protección oficial. Completó su educación secundaria en la Mountain View High School en 1995.
Rápidamente comenzó a mostrar sus habilidades informáticas y con 18 años se unió a un grupo de hackers llamado wOOwOO.
Todavía estudiando en la universidad estatal de San José comenzó a trabajar para Ernst&Young, una de las grandes firmas de servicios profesionales donde conoció a Brian Acton, un empleado de Yahoo! con quien se hizo muy amigo.
Pronto comenzó a trabajar en Yahoo! y abandonó sus estudios. Tras la muerte de su madre, Koum se quedó solo y comenzó a estrechar cada vez más los lazos con Acton.
En los siguientes años, Acton y Koum vivieron las idas y venidas de Yahoo! hasta que decidieron abandonar juntos la compañía y tomarse un año sabático para viajar por América Latina.
Tras su año sabático Koum comenzó a interiorizarse por el universo de las apps móviles. Poco a poco la idea de WhatsApp fue tomando forma hasta la salida del gran invento.
La carrera al éxito había comenzado y en los inicios del año 2011, WhastApp ya estaba situado en el top 20 del App Store y en 2013 la app ya contaba con 200 millones de usuarios activos.
La compra de esta app por parte de Facebook por 19.000 millones de dólares es el comienzo de una nueva etapa para el pequeño equipo de WhastApp que ha conseguido alcanzar el éxito y vivir su particular ‘sueño americano’.
Otra característica de Koum ha sido su simpleza, al igual que su amigo Acton. Ambos carecen de despachos exclusivos en las oficinas de WhastApp, se sientan junto al resto del personal -constituido por sólo 50 empleados-, visten camisetas y bermudas, y trabajan rodeados de paredes con grafitti.