REDACCIÓN ELONCE
El temporal en General Ramírez provocó graves inconvenientes en el Instituto D-176 “Madre de Jesús”. Cuatro aulas quedaron afectadas y hubo que cortar la electricidad y evacuar a los alumnos. “Nunca nos había pasado de tener una catarata dentro de un aula”, relató la rectora a Elonce.
El temporal en General Ramírez dejó una escena impactante este jueves en el Instituto D-176 “Madre de Jesús”: cuatro aulas terminaron anegadas, el agua cayó desde los techos y alcanzó conexiones eléctricas, computadoras y otros materiales. Ante el riesgo que representaba la situación, las autoridades cortaron el suministro eléctrico, pusieron a resguardo a los estudiantes y organizaron su evacuación.
La intensa granizada y las fuertes precipitaciones sorprendieron a la comunidad educativa durante la mañana, cuando los alumnos desarrollaban normalmente sus actividades. En cuestión de minutos, las piedras bloquearon canaletas y desagües, el agua comenzó a desbordar y avanzó hacia el interior del edificio. Estudiantes y docentes también tuvieron que retirar trabajos, manualidades y materiales para evitar que fueran alcanzados por el agua.
Alejandra Depaoli, rectora de la institución, confirmó a Elonce que fueron cuatro las aulas afectadas y describió la magnitud de los daños. “En el aula de sexto, se mojaron los cables de las conexiones de las computadoras y el agua chorreaba del techo”, afirmó. En otro sector, agregó, “tuvimos que retirar las computadoras y vamos a tener que revisar el techo”.
“De un momento a otro el cielo se puso negro”
La tormenta había comenzado a mostrar su intensidad alrededor de las 10. Depaoli recordó que el cambio de las condiciones meteorológicas fue abrupto. “La verdad que fue muy sorprendente, justamente esa es la palabra, porque de un momento a otro el cielo se puso negro alrededor de las 10 de la mañana, pero negro noche, y empezó el viento”, relató.
Luego llegó el granizo. La rectora recordó que no se trató de una precipitación menor, sino de piedras de dimensiones considerables que cayeron junto con una lluvia intensa. “Todo lo que implicó la tormenta fue con la fuerte caída de granizo, que en realidad eran piedras muy grandes, tenían un tamaño muy importante”, describió.
La violencia y la rapidez con la que se formó el fenómeno le recordaron otras experiencias meteorológicas extremas. “Yo hace 31 años que vivo en Ramírez, ya pasé dos tornados y era muy similar a la formación de tornados que he vivido acá”, comparó. Según explicó, la lluvia y la caída de granizo se produjeron de manera simultánea.
Los chicos estaban por salir al recreo
Uno de los momentos más delicados se produjo alrededor de las 10:20, justo cuando los estudiantes estaban próximos a salir al recreo. La escuela cuenta con un patio exterior y un sector con árboles, por lo que las autoridades actuaron rápidamente para evitar que los chicos quedaran expuestos a la tormenta.
“Enseguida, inmediatamente, nosotros tenemos un patio exterior, un parque con arboleda y demás, les pedimos que fueran todos y que se resguardaran adentro”, explicó Depaoli. La decisión se tomó apenas comenzaron a advertirse las condiciones severas en el exterior.
La intensidad del fenómeno quedó evidenciada segundos después. “No terminamos de hacer entrar a los chicos al patio cerrado que empezó a llover fuerte”, relató la rectora. A partir de ese momento, la preocupación dejó de estar solamente en lo que sucedía afuera: el agua comenzó a ganar el interior del establecimiento.
Las canaletas colapsaron y el agua entró a las aulas
Según reconstruyó la responsable del colegio, la gran cantidad de granizo comenzó a acumularse en las canaletas y bajadas pluviales. Las piedras terminaron bloqueando la circulación del agua y generaron un rápido desborde hacia diferentes sectores del edificio.
“Todas estas piedras empezaron a caer por las canaletas y a bajar por las caídas de las canaletas y se empezaron a tapar. De hecho, todavía hay hielo dentro de algunas canaletas y algunas bajadas”, explicó. Al quedar obstruidos los desagües, “empezó a rebalsarse la canaleta, con lo cual empezó a entrar agua dentro de las aulas”.
Las imágenes registradas durante el temporal dieron cuenta de la magnitud de la situación. En algunos salones se observaron grandes charcos y sectores cubiertos por más de un centímetro de agua. En una de las aulas contiguas, según describió Depaoli, parecía “una laguna”. Tras el temporal, solamente dos aulas quedaron disponibles para ser utilizadas.
Cortaron la luz por el riesgo eléctrico
La situación se volvió especialmente preocupante cuando el agua alcanzó sectores con instalaciones y equipamiento eléctrico. “Tenemos un aula o dos que claramente se ve cómo cae por el medio del techo. Incluso teníamos proyector y computadora, todas las aulas”, señaló la rectora.
Frente a ese escenario, la prioridad fue garantizar la seguridad de estudiantes y trabajadores. “Tuvimos que empezar a primero cortar la luz, concentrar los chicos en el centro del patio para poder después proceder a la evacuación porque había riesgo, digamos, de que hubiera electricidad en las paredes”, explicó.
Depaoli detalló posteriormente a Elonce que “los cables se mojaron” y confirmó que será necesario revisar diferentes sectores antes de volver a utilizarlos. Según estimaron en la institución, la fuerte granizada podría haber afectado partes del techo y facilitado las filtraciones, aunque el alcance concreto de los daños deberá determinarse mediante una inspección.
“Nunca nos había pasado una catarata dentro de un aula”
Pese a la magnitud del episodio, no hubo estudiantes, docentes ni trabajadores heridos. “Gracias a Dios no pasó a mayores. Fue para algunos chicos un susto, para otros un chiste”, contó Depaoli al describir cómo atravesaron los alumnos aquellos minutos de tensión.
La rectora reconoció que la institución había tenido filtraciones menores durante otras precipitaciones, pero aseguró que nunca había enfrentado una situación semejante. “Alguna vez una lluvia fuerte, por ahí una gotera o algo así, pero nunca nos había pasado de que tuviéramos una catarata dentro de un aula”, afirmó.
Mientras avanzaba el agua, los alumnos también participaron del resguardo de sus pertenencias y de materiales escolares. Trabajos, manualidades y diferentes producciones realizadas durante las clases tuvieron que ser retirados rápidamente de las zonas alcanzadas por la inundación. La escena se desarrolló mientras docentes y autoridades reorganizaban a los grupos para mantenerlos alejados de cualquier riesgo.
La comunicación con las familias y la evacuación
A los problemas dentro del edificio se sumaron dificultades de conectividad en medio del temporal. Esto complicó inicialmente las comunicaciones de la institución con madres, padres y responsables de los estudiantes a través de los grupos de WhatsApp.
“Nos quedamos sin señal, entonces costaba comunicarse por los grupos de WhatsApp que tenemos con los papás”, explicó Depaoli. Ante esa dificultad, las familias comenzaron a transmitirse la información entre sí. “Empezaron a partir de uno y otro a hacer el boca a boca y a buscar, hasta que pudimos establecer de vuelta conectividad con la red”, relató.
Los alumnos fueron retirándose paulatinamente y el operativo terminó sin personas lesionadas. “Para las 12 ya no quedaba nadie en la escuela. Todo bien, nadie herido ni nada por el estilo”, destacó. La rapidez con la que los estudiantes fueron trasladados a sectores seguros resultó clave ante la presencia de agua cerca de conexiones eléctricas.
Cuatro aulas afectadas y equipos bajo agua
Una vez finalizada la tormenta comenzó otra etapa: determinar hasta dónde llegaron los daños. Depaoli confirmó a Elonce que cuatro aulas resultaron afectadas. En una de ellas el agua alcanzó las conexiones de las computadoras, mientras que en otra fue necesario retirar los equipos para preservarlos.
“Todo lo que sea computadoras y demás también hay que revisar todo porque quedó bajo agua”, indicó. También deberán controlarse proyectores, conexiones y otros elementos tecnológicos utilizados diariamente por estudiantes y docentes.
La rectora explicó que la evaluación deberá realizarse con precaución y una vez garantizadas las condiciones de seguridad para quienes intervengan. Personal de mantenimiento deberá “revisar todas las instalaciones eléctricas, ver si se produjeron algunos otros daños en los techos” y posteriormente determinar qué reparaciones serán necesarias.
El temporal pasó, pero quedaron las marcas
Alrededor del mediodía, las precipitaciones habían cesado en General Ramírez. Después de la violencia de la tormenta, el panorama cambió rápidamente. “Ya no llueve desde mediodía. Más o menos a las 12, cuando se vació la escuela, ya no llovía”, explicó Depaoli.
Sin embargo, las consecuencias del granizo todavía podían advertirse en distintos puntos. “Se ven las hojas de los árboles, de las plantas, en los autos, el rastro de la pedrada”, describió. Dentro del colegio, en cambio, permanecían el agua acumulada, las canaletas con hielo y las aulas que deberán ser inspeccionadas antes de volver a utilizarse.
Más allá de los daños materiales, la rectora destacó el dato central después de una mañana que sorprendió a toda la comunidad educativa: “En la escuela todos los chicos y profesores pudieron salir sanos y salvos”. Ahora, la institución deberá completar el relevamiento de techos, electricidad y equipamiento para establecer cuándo podrá recuperar plenamente los espacios afectados.