El músico y activista cultural falleció este jueves a los 69 años en Comodoro Rivadavia. Su obra, marcada por la memoria y la identidad del sur argentino, dejó una huella profunda en la música, la educación y el cine.
Rubén Patagonia, uno de los artistas más influyentes del sur argentino, murió este jueves a los 69 años en Comodoro Rivadavia. La noticia fue confirmada por el Instituto Nacional de la Música y generó conmoción en el ámbito cultural, que lo reconoció como una figura clave para la defensa de los pueblos originarios y la construcción de una identidad patagónica dentro de la música nacional.
Un artista ligado a la memoria y al territorio
Nacido como Rubén Chauque el 2 de julio de 1956, descendiente de tehuelches, Rubén Patagonia inició su camino artístico en los años 70 con una convicción que mantuvo durante toda su vida: el arte como herramienta política, social y espiritual. Desde esa perspectiva desarrolló una obra que buscó rescatar historias silenciadas y narrar la Patagonia desde sus protagonistas, lejos de los estereotipos turísticos y cerca de la tierra vivida.
Su carrera musical comenzó formalmente con Más Acá del Colorado (1979) y continuó con discos como Miremos al Sur, Ay, Patagonia, Cutral-Có, Volver a Ser Uno e Historias, trabajos que abordaron el dolor, la resistencia y la esperanza del sur argentino. En paralelo, compartió escenarios con referentes de distintos géneros, entre ellos León Gieco, Almafuerte, Divididos, Lito Vitale, Bersuit Vergarabat y Víctor Heredia.
El defensor de los pueblos originarios
Más allá de la música, Rubén Patagonia fue reconocido como un militante cultural. En 1984 creó el taller didáctico Volver a Ser Uno, orientado a la transmisión de culturas originarias como la mapuche, aonikenk y selk’nam. Su labor educativa lo convirtió en un referente para nuevas generaciones y amplió su figura más allá de los festivales.
En su última etapa, artesanos, docentes, artistas y comunidades originarias lo valoraron como una voz genuina y necesaria, capaz de enlazar cosmovisiones ancestrales con la música popular contemporánea.
Participación en el cine y presencia internacional
Su trayectoria también abarcó el cine. Participó en La película del Rey (1986), de Carlos Sorín, y formó parte de producciones internacionales que ampliaron su mensaje artístico, entre ellas La eterna sonrisa (Estados Unidos), De los Apeninos a los Andes (Italia), El navegante y los cóndores (Francia) y El Camino (2000).
Rubén Patagonia no fue solo un músico. Fue un puente cultural y un símbolo del sur profundo. Su legado permanecerá en sus canciones, en los talleres que impulsó y en la memoria colectiva de una región que lo vio nacer y que hoy lo despide con respeto y reconocimiento.