El periodista e histórico relator de la Primera División del fútbol argentino falleció este lunes, a sus 78 años. Con su sello, revolucionó la manera de narrar los partidos de fútbol.
Marcelo Araujo era el nombre artístico con el que se conocía a Lázaro Jaime Zilberman. Uno de los relatores más icónicos de la historia del fútbol argentino murió este lunes a la madrugada a los 78 años, tras estar internado en una clínica de Vicente López. No habrá velatorio y será cremado en el cementerio de Chacarita el martes.
Si bien desde hace tiempo estaba alejado de los medios, su voz volvía gracias a la magia de las redes sociales, donde rápidamente comenzaron a recordarse sus mejores momentos, como aquel Superclásico en el que Martín Palermo convirtió el gol justo cuando estaba mencionando la recaudación del duelo entre River y Boca.
Su estilo mezclaba el análisis riguroso, los tiempos manejados a la perfección en la narración de las jugadas, la ironía y esa forma particular de mencionar a los futbolistas con todos sus nombres y apellidos cuando convertían un gol.
Araujo, nacido en el barrio porteño de Villa Crespo, siempre estuvo ligado a la comunicación. Dio sus primeros pasos junto a Fernando Niembro en la década del '70 y en agosto de 1989 saltó a la fama al asumir la conducción de "Fútbol de Primera", junto a Enrique Macaya Márquez en una dupla histórica que marcó una época no solo en el programa, sino en la transmisión de los encuentros más importantes del fútbol argentino y de la Selección.
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