REDACCIÓN ELONCE
El Parque Gazzano volvió a convertirse en uno de los espacios más elegidos por las familias de Paraná durante la tarde del sábado. A pesar del cielo cubierto, vecinos y visitantes aprovecharon el entorno natural, los gansos, los feriantes y las múltiples actividades al aire libre que ofrece este tra
El Parque Gazzano fue escenario este sábado de una postal clásica del fin de semana paranaense: familias enteras disfrutando del aire libre, niños jugando y gansos convirtiéndose en protagonistas de la jornada. Con una temperatura agradable y un cielo nublado que alivió el calor, el espacio verde se mostró colmado desde temprano.
Desde el sector de los botes, el movimiento no se detuvo. Niños y niñas se acercaron con entusiasmo a alimentar a los animales, mientras los adultos observaban y acompañaban la escena. “Dándole comida a los gansos”, contó Juliana, una de las pequeñas visitantes, acompañada por Amadeo, quien también disfrutaba de la actividad.
Un paseo familiar que se repite cada fin de semana
Entre las familias presentes, muchas destacaron que eligen el parque siempre que pueden. Un padre que acompañaba a su hija de tres años relató: “Sí, venimos de vez en cuando, cuando podemos, cuando tenemos tiempo”. Para ellos, el atractivo está en la combinación de naturaleza, juegos y tranquilidad.
El clima fue otro de los factores que impulsó la concurrencia. “Hoy está agradable porque está nublado, no hace tanto calor, no está pesado”, explicó el entrevistado, quien confirmó que la idea era quedarse un rato más. “A comer algo seguro. Dar unas vueltas, ir a la placita después, seguro”.
La recorrida permitió observar niños andando en bicicleta, jugando a la pelota y familias compartiendo mates bajo los árboles, en un entorno amplio que invita al movimiento y al descanso.
Feriantes, vendedores y economía popular en movimiento
Además del paseo recreativo, el Parque Gazzano fue punto de encuentro para feriantes que encuentran allí su principal sustento. Uno de ellos contó: “Yo vengo todos los fines de semana a hacer feria. Es mi medio de vida”.
En su puesto, ofrecía girasol, maní, ropa usada y objetos restaurados. “Por ahí traigo cosas que me dan cuadrito, que restauro, me la rebusco”, explicó, remarcando que el movimiento varía según el fin de semana y el momento del mes. “Estamos acostumbrados a eso cuando venimos los feriates, que a veces vendemos y otras veces no”.