Ante empresarios y dirigentes internacionales, el Presidente respaldó el rumbo económico de su gobierno, cuestionó la intervención estatal y sostuvo que "el capitalismo de libre empresa es el único sistema justo y eficiente".
El presidente Javier Milei expuso este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos, donde defendió la orientación económica de su gestión y aseguró que desde el inicio de su mandato se llevaron adelante “13.500 reformas estructurales”, a las que definió como parte de una estrategia para transformar al país bajo el lema “Make Argentina Great Again”.
Durante su discurso ante empresarios y líderes políticos internacionales, el mandatario cuestionó la intervención estatal en la economía y reivindicó al capitalismo de libre empresa como un sistema que, según afirmó, “no solo es más productivo, sino que además es el único que es justo”. En ese marco, sostuvo que la eficiencia económica no puede separarse de los valores éticos y morales de Occidente, publicó Infobae.
“Estoy aquí, frente a ustedes, para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”, expresó al inicio de su presentación, al rechazar la idea de que la política deba sacrificar la justicia en nombre de la eficiencia. En ese sentido, afirmó que diseñar políticas públicas sin valores éticos conduce no solo al fracaso económico, sino también al colapso social.
Milei volvió a cuestionar al socialismo y a las agendas promovidas por organismos internacionales, a las que calificó como “políticas socialistas arropadas de modo elegante”; y citó al economista Thomas Sowell para remarcar que el socialismo “siempre termina mal”.
El Presidente planteó que la defensa del capitalismo debe basarse también en su dimensión moral y enumeró como derechos fundamentales la vida, la libertad y la propiedad privada, además del principio de no agresión. En esa línea, citó a Alberto Benegas Lynch (h) para definir al liberalismo como “el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo”.
En otro tramo de su exposición, Milei rechazó la noción de fallas de mercado y afirmó que toda regulación implica una redistribución forzada que desalienta la producción y el crecimiento. “La intervención y la regulación son dinámicamente ineficientes, por ser violentas y, por ende, injustas”, sostuvo, al tiempo que defendió el rol del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.
Asimismo, destacó a la función empresarial como el principal motor del crecimiento económico y afirmó que la política económica debe enfocarse en eliminar las trabas que dificultan la iniciativa privada. También se refirió al impacto de la inteligencia artificial y al rol del capital humano, al que consideró clave para el progreso.
Finalmente, Milei dejó un mensaje optimista sobre el futuro y aseguró que el mundo “ha comenzado a despertar” hacia las ideas de la libertad. En ese marco, afirmó que América puede convertirse en un “faro de luz” para Occidente si retoma las raíces filosóficas, jurídicas y culturales que, a su entender, dieron origen a la civilización occidental.