REDACCIÓN ELONCE
Una toma de rehenes conmocionó a una familia de Paraná cuando un hombre ingresó a una vivienda y amenazó con dos cuchillos a una niña de 12 años. Carlos, tío de la menor, contó a Elonce cómo ocurrió el episodio y destacó la intervención policial que permitió rescatarla.
Una toma de rehenes en Paraná provocó momentos de extrema tensión durante la tarde de este viernes, cuando un hombre ingresó a una vivienda ubicada en calle Miguel David al 2.600 y amenazó con dos cuchillos a una niña de 12 años. El episodio ocurrió alrededor de las 16, en la propiedad de un odontólogo. La intervención policial permitió reducir al agresor y poner a salvo a la menor, que posteriormente, fue trasladada a un hospital para recibir contención.
El hecho se produjo mientras la familia descansaba en su domicilio. Según relató a Elonce Carlos, hermano del propietario de la vivienda y tío de la niña, el desconocido habría ingresado por los fondos del inmueble, después de saltar un tapial. El hombre presentaba un comportamiento alterado y manifestaba que otras personas lo perseguían.
“La nena se pasó un susto terrible. El tipo la amenazaba con dos cuchillos en la garganta hasta que llegó la Policía y lo pudieron reducir”, expresó Carlos, quien se acercó inmediatamente al domicilio familiar después de enterarse de lo sucedido. El entrevistado destacó que, pese a la gravedad de la situación, su sobrina no sufrió lesiones físicas.
El agresor decía que lo perseguían y pidió llamar a la Policía
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los familiares fue el comportamiento del intruso. De acuerdo con el testimonio de Carlos, el hombre habría ingresado a la propiedad mientras atravesaba un episodio de aparente alteración asociado al consumo de sustancias. Sin embargo, esa circunstancia no contaba con una confirmación médica o policial al momento de la entrevista con Elonce.
“No entró a robar. Aparentemente entró drogado, con delirio de persecución. Decía que alguien lo perseguía, que lo quería matar y pedía que llamaran a la Policía”, explicó el hermano del odontólogo, al describir las manifestaciones del sujeto durante el incidente.
La situación presentó una particularidad: mientras amenazaba a la menor, el propio agresor reclamaba la presencia de los uniformados. “Él mismo pidió llamar a la Policía. Estaba totalmente sacado”, sostuvo Carlos, quien interpretó que el desconocido habría utilizado a la niña como una forma de protegerse frente a una amenaza que creía estar enfrentando.
La familia descansaba cuando el desconocido ingresó a la casa
Al momento del episodio, el odontólogo dueño de casa, se encontraba descansando junto a su esposa, quien también se desempeñaba como odontóloga. Ambos profesionales tenían su consultorio en el mismo inmueble, aunque no estaban atendiendo pacientes cuando ocurrió el ingreso del desconocido.
“Él estaba durmiendo la siesta y escuchó que la hija le dijo que había un señor”, recordó Carlos a Elonce. La advertencia de la niña fue el primer indicio de que una persona ajena a la familia había conseguido acceder a la vivienda.
Según reconstruyó el entrevistado, el hombre habría saltado el tapial del fondo mientras intentaba escapar de quienes, según sus propias manifestaciones, lo perseguían. “En la persecución que él tenía en la cabeza, trataba de escapar. No sé de quién, de sus miedos posiblemente”, señaló, sin poder establecer las circunstancias previas al ingreso.
La intervención policial permitió poner a salvo a la menor
El despliegue policial resultó determinante para controlar el episodio. Personal de la Comisaría Quinta y efectivos del área de Operaciones de la Policía de Entre Ríos acudieron al domicilio y consiguieron reducir al hombre que mantenía amenazada a Sofía.
Carlos destacó especialmente el trabajo de los uniformados. “Afortunadamente, lo pudieron reducir y no pasó a mayores”, manifestó a Elonce. La intervención permitió que la niña recuperara su libertad sin sufrir heridas, aunque atravesó una experiencia de gran impacto emocional.
Después del procedimiento, la menor fue trasladada a un centro hospitalario para recibir asistencia y contención. “La llevaron al hospital a la nena para darle un poco de contención”, explicó su tío, quien remarcó que la principal preocupación familiar estaba centrada en su recuperación emocional.
La madre y la hermana menor también estaban en la vivienda
La situación fue especialmente angustiante porque en el domicilio también se encontraban la madre de la niña y su hermana de 10 años. Ambas presenciaron parte de los momentos de tensión que se desarrollaron dentro de la propiedad familiar.
“Estaba la madre de la niña y también la hermanita más chica. La situación fue fea y tensa para toda la familia, pero afortunadamente, todos están bien”, aseguró Carlos durante la cobertura realizada por Elonce.
El entrevistado también explicó que se encontraba trabajando en un comercio cercano cuando recibió la noticia. “Yo tengo el negocio acá cerca, así que me vine en cuanto me enteré”, relató. Su llegada estuvo motivada por la preocupación por su hermano y sus sobrinas, antes que por conocer los detalles del procedimiento.
Los vecinos advirtieron el episodio por la presencia policial
Aunque el incidente ocurrió en una zona con actividad comercial, el desarrollo de los acontecimientos dentro de la propiedad hizo que inicialmente pasara inadvertido para buena parte del vecindario.
“No hubo repercusión de los vecinos porque no estaban enterados. Cuando empezó a caer la Policía, se dieron cuenta”, explicó Carlos, quien señaló que no recordaba antecedentes de una situación similar en ese sector de la ciudad.
Respecto de la seguridad del barrio, mencionó que anteriormente se habían registrado algunos hechos menores contra la propiedad, pero no episodios de semejante gravedad. “Se han dado robos y otras cosas chicas, pero no de esta índole”, sostuvo.
El alivio de una familia después de momentos de extrema tensión
Una vez finalizada la intervención policial, la preocupación de los familiares se concentró en acompañar a su sobrina que fue amenazada y recuperar la tranquilidad dentro del hogar. Carlos reconoció que desconocía algunos aspectos del procedimiento, como la edad del agresor o el eventual secuestro de los cuchillos utilizados.
“Me preocupé más por el estado de mi hermano y de mi sobrina”, expresó al ser consultado por Elonce sobre esos detalles. Su prioridad, explicó, había sido comprobar que todos estuvieran fuera de peligro después de lo ocurrido.
Finalmente, el hermano del odontólogo transmitió tranquilidad a los allegados de la familia. “Por suerte no le pasó nada a la nena, que era lo principal”, concluyó. Mientras continuaban las actuaciones correspondientes para esclarecer el episodio, los integrantes de la familia Militelo intentaban recuperarse de una tarde marcada por el miedo y la incertidumbre.