REDACCIÓN ELONCE
La Feria de Invierno en Paraná reunió a emprendedores de toda la región y dejó historias de superación como la de Gisela, creadora de "Apapachitos", quien encontró en el crochet una forma de emprender, expresarse y afrontar su discapacidad con creatividad.
La Feria de Invierno en Paraná fue el escenario ideal para celebrar el Día de las Tejedoras y conocer historias que reflejan el esfuerzo y la creatividad de los emprendedores locales.
Entre los numerosos puestos instalados en la Plaza de las Colectividades, una propuesta llamó especialmente la atención: la de Gisela, creadora de "Apapachitos", un emprendimiento dedicado a la confección de muñecos, personajes y accesorios tejidos íntegramente a crochet.
Con apenas un año de experiencia en esta técnica, la emprendedora logró transformar una afición en una actividad comercial que hoy le permite exhibir y vender sus creaciones en la tradicional feria que acompaña las vacaciones de invierno en la capital entrerriana.
"Yo tejo a crochet. Hace como un año más o menos que empecé", relató Gisela durante la entrevista, mientras mostraba una mesa repleta de personajes inspirados en videojuegos, películas infantiles, series y diseños nacidos completamente de su imaginación.
Personajes conocidos y diseños originales
El universo de "Apapachitos" combina figuras populares con creaciones propias. Entre los productos aparecen personajes inspirados en Mario Bros, Stitch, Minecraft y Stranger Things, además de animales, cactus, flores y originales pingüinos diseñados íntegramente por la artesana.
"Muchos son personajes y otros son creaciones propias, o sea que los hago yo misma", explicó orgullosa mientras exhibía algunos de sus trabajos más recientes.
Entre las piezas más llamativas aparecen las "guerreras K-pop", inspiradas en una película infantil, pequeños Yoshi del universo Mario Bros, capibaras confeccionados con lana chenille, llaveros para mochilas, muñecos amigurumis y accesorios antiestrés que incluyen pequeñas figuras con sonido.
La creatividad ocupa un lugar central en cada uno de sus trabajos. "Por ahí me inspiro en dibujos o películas y por ahí no. Los pingüinos, por ejemplo, son una creación mía, igual que estos conejitos", comentó mientras recorría el puesto mostrando cada detalle.
Una actividad que también funciona como terapia
Más allá del aspecto comercial, el crochet representa para Gisela una herramienta fundamental para su bienestar personal. La emprendedora explicó que convive con una discapacidad y encontró en el tejido un espacio de tranquilidad y concentración. "Para mí es como una terapia porque yo soy discapacitada. Me gusta tejer porque me relaja, me ayuda a concentrarme en algo y me olvido de todo lo demás", expresó con total sinceridad.
Su rutina también está adaptada a esa realidad. Contó que suele trabajar desde las primeras horas de la mañana hasta la tarde. "Tejo más que nada desde las ocho hasta las seis porque después ya no veo", señaló.
El proceso de elaboración requiere además mucha paciencia. Algunas piezas, especialmente las confeccionadas con lana chenille, presentan una dificultad adicional. "Tejo y destejo", resumió entre risas. Luego explicó que ese tipo de lana "es muy difícil porque por ahí no ves los puntos y te perdés".
Aprender junto a su mamá y seguir creciendo
Detrás de cada muñeco también aparece el acompañamiento familiar. Gisela recordó que fue su madre quien le enseñó los primeros puntos y quien tuvo la paciencia necesaria para acompañarla durante el aprendizaje. "Me enseñó mi mamá. Pobrecita, tiene una paciencia...", contó sonriente.
Con el paso de los meses fue perfeccionando la técnica y comenzó a incorporar nuevos personajes y desafíos. Uno de ellos fue recrear figuras cúbicas inspiradas en Minecraft, cuyo armado demanda una precisión diferente al resto de los muñecos. También confecciona personajes de Stranger Things, como el Demogorgon, además de títeres para los más pequeños, llaveros decorativos y accesorios personalizados.
Cada nuevo diseño representa horas de trabajo manual y múltiples pruebas hasta alcanzar el resultado esperado, una característica habitual del mundo del crochet artesanal.
El cariño por cada creación
Durante la charla surgió un detalle que despertó sonrisas entre quienes recorrían el puesto. Gisela confesó que le cuesta desprenderse de sus creaciones y que siempre conserva una copia de cada diseño que produce. "Cuando hago un pingüino, me guardo un pingüino. Cuando hago una pulsera, me guardo la pulsera. Cuando hago una bubu, me guardo la bubu", relató entre risas.
Su colección personal continúa creciendo dentro de su casa, donde conserva una muestra de prácticamente todos los personajes que fue realizando desde que comenzó el emprendimiento.
La artesana reconoció que siente un cariño especial por cada pieza terminada y que disfruta especialmente de los muñecos de peluche, uno de los productos que más aceptación tiene entre quienes visitan la feria.
Una invitación a conocer "Apapachitos"
La participación en la Feria de Invierno en Paraná representa para Gisela una oportunidad para dar a conocer su trabajo, sumar clientes y compartir su historia con quienes recorren los distintos puestos de artesanos y emprendedores.
Además de visitar el stand ubicado en la Plaza de las Colectividades, los interesados también pueden seguir sus trabajos a través de Instagram.
"Me pueden encontrar en Instagram como Apapachitos Gisel", invitó.
Su historia refleja cómo una actividad artesanal puede convertirse en un emprendimiento, en una herramienta de inclusión y también en un espacio para canalizar emociones.
Entre lanas, agujas y personajes tejidos a mano, Gisela celebra el Día de las Tejedoras mostrando que detrás de cada muñeco existe mucho más que un producto: hay dedicación, creatividad y una historia de superación que encuentra en el crochet una forma de expresión.