REDACCIÓN ELONCE
La celebración de Corpus Christi reunió a cientos de fieles en Paraná. Jorge Bonnín dialogó con Elonce sobre el significado de la Eucaristía, la participación juvenil y el mensaje de esperanza que transmite la Iglesia.
La celebración de Corpus Christi convocó este sábado a numerosos fieles en Paraná, donde la Iglesia Católica llevó adelante una de las solemnidades más importantes de su calendario litúrgico. La jornada incluyó una misa en la Catedral Metropolitana y una posterior procesión por las calles de la ciudad con el Santísimo Sacramento, en una manifestación pública de fe que reunió a familias, jóvenes y comunidades parroquiales.
En diálogo con Elonce, el sacerdote Jorge Bonnín, de la parroquia San Miguel, destacó el significado profundo de la festividad, centrada en la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. “Hemos celebrado la presencia de Jesús, que es aquel que más libremente ha decidido hacerse nuestro hermano”, expresó.
Asimismo, recordó que la solemnidad remite al misterio de Cristo que “se ha entregado y se ha ofrecido por nosotros por amor”, y señaló que ese mensaje continúa vigente para los creyentes a más de dos mil años de su paso por la tierra.
Una manifestación pública de fe
Bonnín explicó que la procesión se realizó luego de la misa celebrada en la Catedral y permitió llevar el Santísimo Sacramento por las calles de Paraná. “Es el día más solemne en el cual salimos con Jesús a las calles de nuestra ciudad para proclamar nuestra fe en Él”, sostuvo.
Durante la celebración pudo observarse una importante presencia de jóvenes, un aspecto que el sacerdote destacó especialmente. Según indicó, las nuevas generaciones buscan espacios donde encontrar serenidad, seguridad y respuestas a los desafíos actuales.
“La juventud está deseosa y sedienta de paz, de luz, de serenidad y de seguridad”, afirmó. En ese sentido, consideró que la propuesta cristiana continúa ofreciendo ideales capaces de convocar y entusiasmar a quienes atraviesan momentos de incertidumbre.
Un mensaje para los jóvenes
Consultado sobre los jóvenes que enfrentan situaciones de desaliento o consumos problemáticos, Bonnín vinculó el mensaje de Corpus Christi con la necesidad de valorar la vida interior por encima de las respuestas inmediatas que ofrece el mundo exterior.
“Ahí está el gran mensaje de la Eucaristía. No es evadirnos hacia lo externo, sino poder valorar y apreciar lo que tenemos en nuestro interior”, manifestó.
El sacerdote remarcó que la fe invita a descubrir la riqueza espiritual presente en cada persona y a fortalecer aquello que ayuda a crecer humanamente. Según expresó, mientras lo externo “gasta, cansa y agobia”, la dimensión interior permite encontrar fortaleza y entusiasmo para afrontar la vida.