REDACCIÓN ELONCE
Argentina se consagró campeón de la Copa Sudamericana de vóley tras vencer 3-2 a Brasil en Cochabamba. Lucas Sandoval, kinesiólogo y fisiatra del cuerpo técnico, contó a Elonce cómo se construyó el título y destacó el crecimiento del seleccionado.
Argentina campeón de la Copa Sudamericana de vóley después de imponerse por 3-2 ante Brasil en una final que volvió a enfrentar a las dos grandes potencias de la región. Desde adentro del seleccionado, el kinesiólogo y fisiatra Lucas Sandoval destacó a Elonce el valor deportivo del título conseguido en Cochabamba, Bolivia, pero también aquello que dejó la competencia pensando en los desafíos que vienen.
“El objetivo siempre es el mismo: tratar de dejar nuestra bandera lo más alto posible”, resumió Sandoval. La frase condensó el espíritu con el que Argentina afrontó un certamen que tuvo un doble propósito: competir por el campeonato y ofrecer minutos de juego a integrantes de una nómina amplia que buscan ganarse un lugar en el equipo nacional.
El título tuvo además una consecuencia concreta. Con la consagración, Argentina obtuvo la clasificación directa a los Juegos Panamericanos de Lima 2027, una nueva estación dentro de un proceso cuyo horizonte está puesto en Los Ángeles 2028. “Sería la frutilla del postre. Es una temporada que se encaró con ese objetivo principal y estamos trabajando para eso”, señaló Sandoval.
Una final ante Brasil y un título con proyección
El triunfo por 3-2 sobre Brasil le dio un condimento especial a la consagración. Sin embargo, dentro del cuerpo técnico argentino la Copa Sudamericana también fue interpretada como una oportunidad para ampliar alternativas y poner a prueba a jugadores que habitualmente cuentan con menos participación en otras competencias internacionales.
“En realidad, lo que se hace es una lista larga de 25 o 30 convocados. Argentina, gracias a Dios, tiene material como para poder hacerlo”, explicó Sandoval. Esa disponibilidad se nutrió de jugadores que desarrollan sus carreras en distintas ligas: algunos compiten en Europa, otros en Brasil y también están quienes permanecen en el vóley argentino.
El profesional remarcó, además, que puertas adentro no se establecen categorías entre quienes tienen mayor continuidad y aquellos que reciben oportunidades en determinados torneos. “Pudimos darle rodaje a ciertos chicos que, de alguna u otra manera, tienen menos participación, pero es el mismo equipo. No hay distinción entre A o B”, sostuvo.
El próximo gran desafío del seleccionado
La Copa Sudamericana que Argentina celebró en Bolivia no debe confundirse con el Campeonato Sudamericano que tendrá a Río de Janeiro como escenario y que representa otro de los compromisos centrales de la temporada. Sandoval puso especial énfasis en esa diferencia al explicar el calendario que afronta el combinado nacional.
Argentina y Brasil ya tenían asegurada su participación en ese torneo por integrar la Volleyball Nations League (VNL), la principal competencia anual de selecciones organizada a nivel internacional. El título obtenido en Cochabamba, en cambio, permitió garantizar la presencia argentina en los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
“El plato fuerte, por así decirlo, es el Sudamericano que se va a realizar en menos de un mes en Río de Janeiro”, explicó el kinesiólogo. El certamen forma parte de un proceso que el seleccionado argentino proyectó hacia el siguiente gran objetivo olímpico. Para Sandoval, todo el trabajo realizado durante la temporada estuvo orientado a sostener esa evolución.
El trabajo que no siempre se ve
Detrás de los remates, bloqueos, defensas y puntos que decidieron la final ante Brasil hubo también un equipo de profesionales encargado de preparar a los jugadores. Sandoval integra precisamente ese engranaje, en un lugar menos visible que el de los protagonistas dentro de la cancha, pero indispensable para afrontar calendarios cada vez más exigentes.
“Soy uno de los kinesiólogos y fisioterapeutas. Soy parte del staff médico y técnico, por así llamarlo”, contó. Su tarea, explicó, consiste en trabajar junto con otros especialistas para que cada integrante del plantel pueda responder físicamente a las demandas de los entrenamientos y la competencia.
“Trato de aportar desde mi conocimiento, junto con mis colegas, para mejorar la performance de cada jugador, que pueda llegar a los partidos de la mejor manera posible y colaborar para el objetivo”, describió. Y volvió sobre una idea que atravesó toda la entrevista: “Que Argentina llegue lo más alto posible”.
De Formosa a la Selección Argentina
La historia de Sandoval dentro del vóley comenzó mucho antes de incorporarse a un cuerpo técnico de selección. Nació en Formosa y practicó la disciplina en el Círculo Policial, donde empezó a construir una relación con el deporte que años después terminaría convirtiéndose también en su profesión.
Recordó especialmente a Carlos Rojas, su primer entrenador, y a Martín López. “Fueron los dos que me inculcaron este amor por el deporte”, expresó. Aquellos primeros pasos como jugador terminaron enlazándose posteriormente con la kinesiología y con un recorrido profesional que lo llevó desde Entre Ríos hasta la Selección Argentina.
Sandoval estudió la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría en Villaguay. Tras recibirse viajó a Buenos Aires para realizar prácticas y en 2019 consiguió incorporarse al seleccionado nacional. Desde entonces, su carrera avanzó entre los procesos de Argentina y distintas experiencias profesionales en Europa.
Paraná, un “segundo hogar” antes de volver a Europa
Su paso por Entre Ríos dejó una relación especial con Paraná. Antes de partir nuevamente hacia Suiza, Sandoval estuvo en la capital provincial y habló con Elonce sobre el título obtenido en Bolivia. Aunque reivindicó sus raíces formoseñas, no ocultó el vínculo afectivo que construyó con la ciudad.
“Soy formoseño, obviamente amo mi tierra, pero Paraná también es mi segundo hogar. Es uno de los lugares más lindos del país”, afirmó. Cuando tuvo que elegir una postal antes de regresar al Viejo Continente, mencionó las barrancas y la Costanera, donde acostumbra disfrutar unos mates.
Su próximo destino será nuevamente Suiza, donde comenzará su cuarta temporada consecutiva trabajando en un club junto a otros profesionales argentinos. Allí afrontará competencias nacionales y europeas, mientras mantiene abierto el vínculo con los futuros procesos de la Selección.
Un ciclo que terminó con una copa
Para Sandoval, la final ante Brasil marcó además el cierre de su actividad con Argentina durante 2026. “Terminé mi participación en la Copa Sudamericana este fin de semana y con ella terminó este ciclo de lo que vendría a ser el año 2026 con la Selección. Hay que ver qué sucede el año que viene”, señaló.
Habitualmente, explicó, su calendario europeo le permite quedar disponible entre fines de abril y principios de mayo. Es en ese momento cuando suele incorporarse a los procesos del seleccionado, que se extienden durante buena parte de la temporada internacional. El esquema obliga a combinar clubes y selección, además de viajes constantes entre continentes.
En ese recorrido, Sandoval destacó especialmente el acompañamiento de su esposa Natalia. “Ella es realmente la que se banca todo esto de estar de un lado a otro, viaje por aquí, viaje por allá; en Europa, lo mismo”, expresó. También dedicó palabras a su madre, a quien definió como su “fan número uno”, y agradeció a familiares, amigos y a quienes acompañaron al equipo durante los días de competencia en Cochabamba.
“Crecimiento”, la palabra para definir al vóley argentino
Más allá de la copa, Sandoval consideró que la consagración debe observarse dentro de un proceso más amplio. A su entender, el vóley argentino atraviesa una etapa en la que aparecen nuevos jugadores y existe una estructura destinada a ampliar la base disponible para los seleccionados nacionales.
“Hay un proyecto que se está encabezando hace un par de años y la idea es justamente tratar de aprovechar al máximo el material que tenemos”, sostuvo. También mencionó el proceso de renovación y la aparición de jóvenes que buscan abrirse camino hacia el seleccionado mayor.
Si tuviera que sintetizar el presente en una sola palabra, no dudó: “Crecimiento. Es crecimiento la palabra”. La definición adquirió mayor dimensión después de una final ganada frente a Brasil, pero Sandoval evitó presentar el campeonato como un punto de llegada. Para el cuerpo técnico, la Copa Sudamericana fue una conquista y, al mismo tiempo, otro escalón de un recorrido que busca sostener a Argentina entre los protagonistas.
El 3-2 en Cochabamba quedó como la fotografía más reciente de ese camino: Argentina celebrando frente a su histórico rival regional, nuevos jugadores acumulando experiencia y un equipo de profesionales trabajando detrás de escena.
El título aseguró el boleto a Lima 2027 y fortaleció un proyecto que ya mira hacia los próximos compromisos. Para Sandoval, la premisa permaneció intacta: llevar al vóley argentino y a su bandera “lo más alto posible”.