La Secretaría de Trabajo de la Nación informó que el 16,9% de las empresas registradas en Argentina redujo su dotación de personal durante el cuarto trimestre de 2025, en un contexto de recesión que también llevó la creación de nuevas firmas a uno de los niveles más bajos desde que existen registros oficiales.
Entre octubre y diciembre del año pasado, el empleo asalariado privado registrado perdió 50.000 puestos de trabajo, lo que representó una caída del 0,8% respecto del trimestre anterior.
Además, el número de empresas empleadoras también disminuyó: el sistema formal registró unas 6.200 firmas menos, aunque el informe sostuvo que la reducción respondió principalmente a la escasa creación de nuevas empresas y no a un aumento extraordinario de cierres.
La creación de empresas, en mínimos históricos
El relevamiento indicó que la tasa de creación de nuevas firmas fue de apenas 2,5%, uno de los registros más bajos de toda la serie estadística.
Según consultoras privadas citadas en el informe oficial, ese nivel solo encuentra un antecedente inferior durante el período de restricciones derivadas de la pandemia y, fuera de ese contexto, constituye el peor desempeño desde 2002.
En contraste, la tasa de cierre de empresas se ubicó en 3,7%, un porcentaje similar al promedio observado entre 2007 y 2019.
La mayoría de los despidos ocurrió en empresas que siguen activas
El documento destacó que la mayor parte de la destrucción de empleo no estuvo asociada al cierre de compañías.
De hecho, ocho de cada diez puestos de trabajo perdidos correspondieron a empresas que continúan operando, pero decidieron reducir sus plantillas en el marco del proceso de ajuste.
Según el informe:
- El 79% de los empleos destruidos correspondió a empresas que redujeron personal.
- El saldo entre apertura y cierre de firmas explicó solo 11.000 de los 50.000 despidos registrados.
- Mientras las empresas que achicaron sus plantillas eliminaron 295.000 puestos, aquellas que incorporaron trabajadores generaron 254.000 empleos.
Un ajuste "propio de la recesión"
Para la Secretaría de Trabajo, los indicadores no muestran un quiebre estructural del entramado productivo.
El organismo consideró que la dinámica observada responde a un proceso de ajuste típico de períodos recesivos, caracterizado por una menor creación de empresas y por la reducción de personal dentro de firmas que continúan en actividad, más que por un incremento significativo en el cierre definitivo de establecimientos.