REDACCIÓN ELONCE
La asociación Ñangarecó Nderejhe, que desarrolla tareas de conservación, educación ambiental y turismo de naturaleza en el Islote Curupí, recibió una Mención de Honor al Turismo por el trabajo realizado en este espacio natural ubicado frente a la Costanera de Paraná.
El guardaparque Elías Segura, integrante de la organización, celebró la distinción y destacó especialmente que permita dar visibilidad a una tarea que se desarrolla diariamente en la isla. “Este reconocimiento a uno lo llena de alegría y lo motiva también a seguir continuando de la mejor manera”, expresó.
“Por ahí, estando en una isla un poco alejado, es un trabajo bastante silencioso el que hacemos. Así que visibilizar esto es muy importante también”, sostuvo Segura en diálogo con Elonce.
Una reserva natural frente a Paraná
El Islote Curupí se encuentra frente a la capital entrerriana y se accede en lancha desde la Costanera. Una vez en el lugar, los visitantes realizan recorridos por pasarelas y senderos elevados acompañados por quienes trabajan en la reserva.
Segura explicó que durante las caminatas se aborda la formación de las islas y las características de sus ambientes. “Le vamos contando a la gente cómo se van formando esos lugares, qué árboles tiene a su alrededor, si tiene un bosque joven, un bosque viejo o maduro”, detalló.
La propuesta combina aspectos ambientales y culturales. “Siempre buscamos tratar de tocar temas culturales, ambientales, de flora, de fauna, pero también conectar con la gente con nuestra esencia litoraleña, que es nuestra cultura y es lo que nos hace únicos”, afirmó.
Para el guardaparque, una de las particularidades del lugar es precisamente su cercanía con la ciudad. “No hay muchas islas donde se pueda acceder con tanta facilidad como en el Islote Curupí”, destacó, y recordó que muchas personas pasan diariamente frente al lugar sin dimensionar que existe una reserva natural a pocos minutos de Paraná.
Vivió tres años y medio en una carpa en la isla
El vínculo de Segura con Curupí excede las visitas guiadas. Durante aproximadamente tres años y medio vivió en la isla, donde permanecía en una carpa debido a que no contaban con una vivienda con las comodidades necesarias.
“Como no teníamos ciertas comodidades, como una casa y demás, esa vivencia siempre fue en una carpa”, recordó. Actualmente cumple funciones durante el día y cuando llegan visitantes.
Segura explicó que dejaron de permanecer durante las noches porque las condiciones implicaban riesgos. “Era un trabajo bastante riesgoso estar solo en estos ambientes y en esas condiciones no daba como para continuar así”, señaló.
“La idea es transformar al que visite el lugar”
El objetivo de las visitas, remarcó, no consiste solamente en recorrer la reserva o conocer su paisaje. La propuesta apunta a utilizar el turismo como una herramienta de concientización y educación ambiental.
“La idea es que nosotros también podamos sembrar esta semillita de la protección de estos entornos, porque por ahí de nada sirve hacer un turismo de ir, sacarse la fotito y volverse, sino que la idea es transformar al que visite el lugar”, expresó.
Según Segura, buscan despertar la curiosidad de quienes llegan a la isla y generar un vínculo emocional con el ambiente. “Cuando las empieza a querer, las siente propias y ahí es donde las empieza a querer cuidar”, resumió.
Carpinchos y recuperación de la fauna
El guardaparque también destacó signos de recuperación ambiental observados durante los últimos años. Entre ellos mencionó la presencia de carpinchos, que anteriormente era mucho menos frecuente.
“Ahora, de a poquito, se está restaurando el lugar. Ya cuando vamos con los grupos escolares y los turistas vemos los rastros frescos de los carpinchos. Eso nos indica que están ahí alrededor”, contó.
Segura consideró que la presencia de estos animales representa una señal positiva. “Significa que el trabajo que uno está haciendo de cuidados y de restauración en el lugar está dando sus frutos”, destacó.
La riqueza natural del Islote Curupí
En cuanto a la vegetación, explicó que en el lugar pueden encontrarse especies características de las islas del río Paraná, entre ellas sauce criollo, aliso de río, sangre de drago, laureles de río, anacahüitas y el curupí, árbol que da nombre al islote.
Durante los recorridos también explican a los visitantes cómo se conforman los distintos ambientes según las especies y asociaciones vegetales existentes.
“Hay una variedad increíble y lo interesante también es seguir observando, mirando el lugar y estudiándolo para saber qué es lo que estamos conservando”, señaló Segura.
Por qué una creciente puede beneficiar a la isla
Consultado sobre la posibilidad de una creciente del Paraná durante los próximos meses, Segura explicó que las inundaciones forman parte de la dinámica natural de estos ecosistemas y cumplen una función fundamental.
Según indicó, desde aproximadamente la pandemia no se registra una altura del río suficiente para superar los sectores altos del islote y permitir que el agua ingrese a las lagunas interiores.
“Es muy importante que estas lagunas internas de las islas estén con agua porque allí pueden ingresar los peces, ponen sus huevos y van a ser los centros de recría para repoblar nuestro río Paraná con nuevos peces”, explicó.
Por eso, sostuvo que una creciente sostenida puede convertirse en una buena noticia para el ecosistema. “Fíjate qué importantes son las inundaciones en estos ecosistemas. Así que a nosotros no nos preocupa tanto la creciente”, manifestó.
El problema, aclaró, aparece cuando el río sube rápidamente y luego baja de manera abrupta, porque los peces pueden quedar atrapados en las lagunas interiores. “Lo interesante que va a tener, creo yo, es que se mantenga en el tiempo. Necesitamos que se mantenga esa creciente unos seis meses aproximadamente para que todos estos ciclos se vuelvan a reanudar”, explicó.
Una historia que comenzó hace décadas
Segura remarcó que el trabajo desarrollado actualmente tiene antecedentes que se remontan a 1995, cuando lugareños, isleños, músicos y otras personas vinculadas al lugar comenzaron a impulsar iniciativas relacionadas con el turismo y la conservación.
Entre quienes formaron parte de esa historia mencionó al Zurdo Martínez, y recordó que desde aquellos años ya existían proyectos para construir pasarelas y crear un museo isleño destinado a mostrar la vida de los pescadores y habitantes de las islas.
Actualmente, la organización reúne personas provenientes de distintas disciplinas. Segura mencionó, entre otros, a Luis “Cosita” Romero, la bióloga Catalina Aranda y Dante Garioblio, además de abogados ambientalistas, músicos e integrantes de otras organizaciones.
“Se está formando un lindo grupo que es multidisciplinario”, valoró. Además, invitó a quienes estén interesados en la conservación del Paraná a involucrarse en las actividades y propuestas impulsadas desde la asociación.
Para Segura, la distinción representa así un reconocimiento colectivo a una tarea que lleva años y que busca combinar conservación, educación ambiental, cultura isleña y turismo de naturaleza en un espacio natural ubicado a pocos minutos del centro de Paraná.