Deportes Juegos Suramericanos Santa Fe 2026

La entrerriana Betsabé Páez volvió después de seis años, rozó el podio y coronó una historia de superación

La atleta de Crespo terminó cuarta en salto en alto en los Juegos Suramericanos, con 1,79 metros. Seis años después de una lesión que derivó en múltiples cirugías, una infección y el riesgo de perder una pierna, volvió a representar a Argentina y quedó cerca de las medallas.

25 de Septiembre de 2026
Oriundo de Crespo.

Betsabé Páez terminó cuarta en salto en alto en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y quedó a centímetros de subir al podio, en una actuación que adquirió una dimensión especial por la historia que atravesó para volver a competir. La atleta oriunda de Crespo alcanzó este viernes una marca de 1,79 metros en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CARD) “Pedro Candioti” y confirmó su regreso al primer plano internacional después de seis años marcados por lesiones, cirugías y una infección que llegó a poner en riesgo su vida y su pierna.

 

La entrerriana superó sucesivamente las alturas de 1,65; 1,70; 1,73; 1,76 y 1,79 metros, pero no consiguió franquear el listón ubicado en 1,81. De esta manera, finalizó en el cuarto puesto de la competencia.

El resultado llegó apenas unas semanas después de que Páez consiguiera en agosto 1,86 metros en el Campeonato Nacional disputado en Rosario, la mejor marca de su carrera. Ese registro significó mucho más que una superación deportiva: le permitió integrar nuevamente la Selección Argentina y clasificarse para los Juegos Suramericanos.

 

A centímetros de una medalla

 

La medalla dorada quedó en manos de Glenka Antonia, de Curazao, quien alcanzó los 1,87 metros. La brasileña María de Oliveira y la colombiana María Arboleda completaron el podio, ambas con 1,85.

De Oliveira se adjudicó la plata debido a que superó esa altura en su segundo intento, mientras que Arboleda necesitó tres y obtuvo la medalla de bronce.

Para Páez, sin embargo, el cuarto lugar representó otro capítulo de un regreso que hasta hace pocos meses parecía improbable. La última campeona argentina de salto en alto en categoría mayores había permanecido seis años alejada de las competencias oficiales.

 

Su vuelta a un certamen internacional cerró, al menos desde lo deportivo, una etapa en la que llegó a pensar que nunca más podría tomar carrera frente a un listón.

 

Seis años de lucha para volver a competir

 

El cuarto puesto adquiere una dimensión especial por el recorrido que atravesó Páez para regresar al atletismo. En 2020, cuando buscaba la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio, una lesión derivó en una rotura de ligamentos y dio inicio a un extenso proceso de operaciones y rehabilitación.

Tras varias intervenciones, contrajo una bacteria hospitalaria y sufrió una septicemia que puso en riesgo su vida. La infección fue tan grave que los médicos llegaron a plantearle la posibilidad de una amputación. Durante ese período permaneció internada en distintos centros de salud, entre ellos el Hospital San Martín de Paraná, donde estuvo cerca de tres meses.

La recuperación física estuvo acompañada por un complejo proceso emocional y durante años permaneció alejada de las pistas. Seis años después decidió darse una nueva oportunidad en el atletismo y el regreso superó sus propias expectativas: en agosto alcanzó 1,86 metros, la mejor marca de su carrera, resultado que le permitió volver a integrar la Selección Argentina y clasificarse para estos Juegos Suramericanos.

Páez contó a La Nación que uno de los impulsos para intentarlo nuevamente apareció cuando escuchó que Gonzalo Bonadeo la había mencionado durante una transmisión de atletismo. “Lo que él dijo me hizo recordar que había hecho algo bueno en el deporte y que servía. Recordé mi identidad estando perdida, fuera de foco”, recordó.

 

Volvió y consiguió la mejor marca de su vida

 

El regreso terminó superando sus propias expectativas. Después de años sin competencia oficial, Páez no solamente volvió a saltar: en agosto alcanzó 1,86 metros, su mejor registro histórico.

La marca conseguida en Rosario la devolvió a la Selección Argentina y abrió la puerta de los Juegos Suramericanos de Santa Fe.

Así llegó este viernes al CARD para volver a ponerse la camiseta nacional en una competencia internacional. Pasó 1,65, después 1,70, 1,73, 1,76 y finalmente 1,79 metros. El listón de 1,81 marcó el final de su participación y la dejó en el cuarto lugar.

 

No hubo medalla, pero sí una actuación cercana a su mejor versión deportiva apenas meses después de haber decidido volver.

 

Páez ya sabía lo que significaba representar al país en grandes competencias. Había participado en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur 2010, donde consiguió un diploma. Dieciséis años después, volvió a vestir los colores argentinos con una historia completamente diferente detrás.

Su cuarto puesto en Santa Fe quedó así atravesado por algo que excedió la clasificación final: seis años después de una lesión, múltiples operaciones, una infección que puso en riesgo su vida y la posibilidad de perder una pierna, Betsabé Páez volvió a competir internacionalmente y quedó a centímetros del podio sudamericano.

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