REDACCIÓN ELONCE
El granizo dañó numerosos autos en Paraná y otras localidades del departamento durante el temporal del domingo. Un técnico sacabollos explicó a Elonce que las averías observadas fueron clasificadas entre los grados dos y cuatro, mientras que una reparación considerada leve podía superar los 1,4 millones de pesos.
Las partes más afectadas fueron los techos, capós, tapas de baúl y guardabarros. El alcance de los daños dependió de la intensidad de las piedras, la ubicación del vehículo y el sector desde el cual recibió el impacto.
“Por lo que estuve viendo y analizando durante la mañana, la magnitud estuvo entre un grado dos y un grado cuatro. Las partes afectadas fueron el techo, el capó, la tapa del baúl y algunos guardabarros, según cómo recibió el granizo”, explicó a Elonce el técnico Lucas Gianotti.
Consultas desde distintas localidades
El especialista indicó que comenzó a recibir consultas durante el temporal y que los pedidos continuaron durante la mañana siguiente. Los llamados no provinieron solamente de la capital entrerriana, sino también de María Grande, Cerrito y Villa Urquiza.
Gianotti consideró que María Grande fue una de las zonas más afectadas debido al tamaño de las piedras. En esa localidad debió suspenderse el evento por el 60º aniversario de la Sociedad Rural, donde varias personas sufrieron golpes y numerosos vehículos quedaron dañados.
“Lo más complicado fue María Grande porque cayó mucha piedra grande. También hubo personas golpeadas y gente que salió corriendo para intentar resguardar los autos”, señaló.
Cuánto costaría reparar los vehículos
El valor de cada arreglo debía establecerse mediante una evaluación de las piezas afectadas y la magnitud de las abolladuras. También intervenían las pautas fijadas por las compañías aseguradoras para presupuestar cada reparación.
“Un daño de grado leve podía estar entre 1,4 y 1,5 millones de pesos, de ahí para arriba”, estimó Gianotti. El monto podía aumentar cuando las piedras alcanzaban varias partes de la carrocería o producían marcas de mayor profundidad.
El técnico anticipó que las primeras semanas estarían destinadas a efectuar inspecciones, tomar fotografías, confeccionar presupuestos y cargar la documentación en las plataformas de las aseguradoras. Según calculó, los trabajos comenzarían entre dos y tres semanas después del temporal.
El relato de uno de los damnificados
Raúl, uno de los vecinos afectados, relató a Elonce que se encontraba realizando compras en un hipermercado de calle Larramendi cuando comenzó a escuchar los impactos sobre el techo. Al advertir que se trataba de granizo, las personas que estaban en el comercio corrieron hacia el estacionamiento.
“De repente, alguien gritó ‘piedra’ y corrimos todos hacia los autos. Afuera había mucha gente corriendo, las piedras caían y parecía que pisábamos bolitas. Algunos lloraban y gritaban porque no sabían dónde resguardar los vehículos”, recordó.
El hombre señaló que el estacionamiento no cuenta con lugares cubiertos suficientes y que varios conductores intentaron mover sus automóviles al mismo tiempo. Esa situación provocó maniobras desordenadas y riesgo de choques.
Raúl contó que decidió ingresar a su vehículo y permanecer allí hasta que terminara el fenómeno. “Fue un caos total. Una cosa es contarlo y otra haberlo vivido, porque uno veía cómo se estaba destruyendo algo propio y no sabía dónde ponerlo”, expresó.
El vecino aseguró que algunas personas se cayeron mientras intentaban llegar hasta los autos debido al agua y a las piedras acumuladas. Otras utilizaron prendas o elementos que tenían a mano para protegerse la cabeza.