REDACCIÓN ELONCE
Thiago Ezpeleta tiene 23 años, es árbitro de handball y trabaja para alcanzar el máximo nivel del arbitraje argentino. Desde Paraná, desarrolla su carrera en una disciplina que continúa creciendo en Entre Ríos, donde también se desempeña como coordinador de árbitros de la Federación Entrerriana de Handball.
“Soy una persona que va poniendo objetivos cortos. Obviamente uno gusta soñar siempre, apuntar a lo más alto posible, pero si hay un sueño que yo tengo desde que comencé la carrera, es ser árbitro nacional A”, señaló Ezpeleta durante una entrevista en El Once Deportivo.
El joven árbitro explicó que su objetivo actual es avanzar en el escalafón nacional y consolidarse en una actividad que exige preparación física, conocimientos reglamentarios y evaluaciones permanentes.
Cómo se desarrolla la carrera de un árbitro de handball
Ezpeleta comenzó su formación arbitral en 2019, cuando realizó el curso oficial en la Asociación Santafesina de Handball. Tiempo después se radicó en Entre Ríos y continuó su trayectoria dentro de la Federación Entrerriana.
El sistema de ascensos contempla cinco categorías: local, federativa, regional, Nacional B y Nacional A. Para avanzar, los árbitros deben participar de determinadas competencias y superar instancias de evaluación teórica, pruebas físicas y evaluaciones en cancha.
“Dentro del ranking nacional uno tiene que ir en diferentes torneos buscando escalar en lo que serían los argentinos de selecciones. Nosotros debemos medirnos tanto en pruebas evaluativas teóricas, pruebas en cancha, exámenes físicos y, en base a eso, si lográs los puntajes necesarios y las performances necesarias, vas ascendiendo en el ranking”, explicó.
Actualmente, Ezpeleta se encuentra en la categoría federativa, luego de haber conseguido un ascenso que le permitió avanzar en su carrera. Uno de los desafíos más importantes de la temporada fue su participación en el Campeonato Argentino de Selecciones Cadetes, disputado en Mendoza, donde compartió la experiencia con Ignacio, su actual compañero arbitral, oriundo de Rosario.
“Pudimos rendir bien, es una semana muy intensa, donde además de evaluaciones hay mucha capacitación que te enriquece como árbitro", indicó.
El cambio de pareja y el regreso al mapa nacional
El arbitraje de handball se desarrolla en pareja, por lo que la continuidad deportiva depende también de la posibilidad de sostener un equipo de trabajo. En el caso de Ezpeleta, una lesión de su anterior compañero lo llevó a reorganizar su trayectoria.
“Apareció Nacho, de Rosario y no me puedo sentir más cómodo. Tuvimos presencia nacional este año y nos fue muy bien”, contó. El cambio le permitió volver a participar en competencias nacionales y retomar el camino hacia categorías superiores.
Ezpeleta también explicó que alcanzar el nivel internacional representa una exigencia mayor, tanto por la preparación como por las evaluaciones. El dominio del inglés es uno de los requisitos que adquieren mayor importancia a medida que avanza la carrera.
En este sentido, remarcó que el camino hacia el arbitraje internacional es complejo y que las oportunidades son limitadas. Según explicó, Argentina cuenta con tres duplas arbitrales internacionales, por lo que el acceso a ese nivel depende también de la disponibilidad de plazas.
De jugador a árbitro: una decisión que nació en la cancha
La historia de Ezpeleta con el handball comenzó en 2016, cuando tenía 13 años y empezó a jugar en el Club Recreativo de Paraná. Su llegada al deporte estuvo vinculada a Marcelo Solanas, su profesor de Educación Física, quien lo impulsó a probar una disciplina que terminaría marcando su vida.
Durante un intercolegial, Ezpeleta participó con la Escuela Entre Ríos en un partido contra la Escuela Mercedes. El encuentro llegó al suplementario y su equipo perdió por un gol. Aquella experiencia llamó la atención de su profesor, que lo convocó para entrenar en categorías superiores. Más adelante, durante una jornada deportiva en el Hipódromo, tuvo contacto con jugadores de Recreativo y recibió una nueva invitación para sumarse al club.
“Siempre que tengo la posibilidad de agradecérselo lo hago porque me cambió la vida”, recordó sobre el impulso que recibió de Solanas.
“Tengo un espíritu muy competitivo y soy muy pasional por todo lo que hago. En su momento lo vivía como jugador, era chico, resulta que pierdo un partido muy importante y me sentí perjudicado por el arbitraje”, relató.
La idea de convertirse en árbitro apareció en 2018, aunque todavía no tenía la edad necesaria para realizar el curso oficial. Mientras tanto, comenzó a sumar experiencias en partidos amistosos y, en 2019, cuando cumplió 16 años, inició formalmente su formación.
La pandemia terminó de definir su decisión de dejar de lado la competencia como jugador para concentrarse en el arbitraje.
“Quería dedicar mi vida al deporte y como jugador sabía que ya no había mucho más para hacer. Entonces dije: ‘Me dedicaré al arbitraje y voy a vivir de esto’”, expresó.
El crecimiento del handball en Paraná y Entre Ríos
Además de su carrera individual, Ezpeleta destacó el desarrollo del handball entrerriano y el trabajo de la Federación para ampliar la cantidad de clubes y fortalecer las competencias provinciales.
En Paraná, mencionó al Club Don Bosco, con mayor presencia en la rama femenina, y al Club Atlético Paracao, con protagonismo en la masculina. También nombró a Unión Árabe, los equipos de Oro Verde, la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y el Colegio del Madero como espacios vinculados a la práctica de este deporte.
En el plano provincial, señaló que Concordia mantiene un lugar destacado, con los clubes Ferrocarril y Capuchinos como protagonistas de las competencias. Ferrocarril, según indicó, logró una diferencia deportiva en los últimos años y es el último campeón entrerriano en ambas ramas.
Ezpeleta consideró que los cambios en la conducción de la Federación y la búsqueda de una mayor expansión contribuyeron a fortalecer la disciplina. También destacó la presencia de deportistas entrerrianos en selecciones nacionales y en competencias internacionales de beach handball.
“Estamos en un desarrollo, en un crecimiento constante. Se busca llegar a la mayor cantidad de clubes en la provincia, se busca una liga provincial tratando de abarcar cada uno de los puntos”, señaló.
No obstante, advirtió que el carácter amateur del deporte representa una dificultad para su expansión. “Es un deporte en constante desarrollo y que, si se exprime todo lo que hay para exprimir, puede llegar muy lejos en la provincia”, sostuvo.
La formación de nuevos árbitros, otro de sus objetivos
Ezpeleta también transita su cuarto año como coordinador de árbitros de la Federación Entrerriana de Handball. Desde ese lugar, considera que el crecimiento de la disciplina no depende únicamente de mejorar el nivel de quienes ya dirigen, sino también de formar nuevos árbitros que puedan incorporarse a las competencias.
Este año, la Federación puso en marcha su primer curso oficial de árbitros, una iniciativa que busca ampliar la cantidad de personas capacitadas para desempeñarse en la actividad. “Hoy estoy viviendo un sueño. Cuando comencé, mi objetivo en ese momento era simplemente arbitrar”, expresó.
Los próximos desafíos del handball entrerriano
La agenda deportiva inmediata también incluye compromisos importantes para los equipos de la provincia. Ezpeleta adelantó que el sábado se disputarían ocho partidos de categorías formativas en Victoria, con los cruces entre Capuchinos y 25 de Mayo.
Para el domingo, la actividad se trasladaría a Concepción del Uruguay, donde se desarrollaría una nueva jornada de la Liga Oro provincial. Uno de los encuentros destacados sería el de Paracao frente al CEF de Concepción del Uruguay, en un partido clave para la clasificación al Super 4.