REDACCIÓN ELONCE
La Asociación Civil Paradar y vecinos autoconvocados trabajaron en la puesta en valor del Merendero El Aromito. Germán López Segura explicó a Elonce que el espacio también se utilizará para capacitaciones y talleres de oficio.
Más de 40 voluntarios participaron este sábado de la recuperación del Merendero El Aromito, ubicado en el barrio Anacleto Medina Norte de Paraná. La jornada también incluyó un abordaje territorial para asistir con alimentos, ropa y otros elementos a más de 20 familias de la zona.
La actividad fue organizada conjuntamente por la Asociación Civil Paradar y un grupo de vecinos autoconvocados. Los participantes fueron distribuidos en turnos durante la mañana y la tarde para limpiar, acondicionar y reparar el inmueble.
El proyecto buscó transformar el lugar en un espacio comunitario que funcione como merendero, salón de usos múltiples y centro para el desarrollo de capacitaciones, charlas y talleres de oficio.
Recuperaron un espacio abandonado
Germán López Segura, presidente de la Asociación Civil Paradar, explicó a Elonce que la propuesta surgió por iniciativa de los vecinos autoconvocados, quienes solicitaron colaboración para recuperar el edificio.
Según relató, el inmueble permaneció abandonado durante un período prolongado y no podía ser utilizado para actividades comunitarias. “Este lugar físico estuvo mucho tiempo abandonado e intrusado. Nelson se acercó a nuestra sede para comentarnos la iniciativa de poder recuperarlo”, señaló López Segura.
La propuesta contempló reabrir el Merendero El Aromito y ampliar las funciones del salón para brindar diferentes herramientas a las personas que viven en el sector. “La idea para el futuro es poder dar charlas, capacitaciones y talleres de oficio, y brindarles contenido a los vecinos de la zona”, explicó.
El responsable de la organización consideró fundamental sostener una presencia cercana ante las dificultades económicas y sociales que atraviesan numerosas familias. “En estos tiempos difíciles, tanto en lo económico como en lo social, creemos que es importante estar cerca de la gente”, remarcó.
Más de 40 personas participaron como voluntarias
Las tareas comenzaron durante la mañana y se extendieron hasta aproximadamente las 18. Los organizadores dividieron a los más de 40 voluntarios en dos turnos para facilitar la participación de quienes tenían otras responsabilidades. Entre los participantes se encontraban trabajadores, padres y madres de familia y jóvenes que estudian. Todos colaboraron de manera gratuita con las diferentes actividades.
“Esto lo hacen ad honorem. Hay muchos padres de familia, muchos gurises que estudian y otros que trabajan. Por eso decidimos dividirlo entre la mañana y la tarde”, explicó.
Durante la primera parte de la jornada, los voluntarios avanzaron con la limpieza del edificio y el acondicionamiento del tejido perimetral. Dentro del salón, otro grupo se encargó de clasificar la ropa que sería entregada a las familias, separándola entre prendas para hombres, mujeres y niños.
“Se limpió el lugar, se está acomodando el alambrado y hay un grupo de mujeres dentro del salón seleccionando la ropa”, detalló el presidente de la asociación.
Asistencia para más de 20 familias
En paralelo con la recuperación del merendero, la organización desarrolló un abordaje territorial para conocer las necesidades de los habitantes del barrio. La iniciativa permitió asistir a más de 20 familias con alimentos, prendas de vestir y elásticos de cama.
El relevamiento buscó identificar las situaciones particulares y generar gestiones posteriores para acompañar a quienes necesitan ayuda. “Hoy más que nunca tenemos que estar en el territorio. Es la única forma de conocer de primera mano la necesidad y, en base a eso, hacer un relevamiento y gestionar ayuda para las familias”, sostuvo.
La convocatoria de los vecinos
Nelson, representante del grupo de vecinos autoconvocados, señaló que en el barrio existen necesidades económicas y sociales que requieren acompañamiento. “Acá hay muchas necesidades, económicas y de toda índole. Estamos agradecidos con Germán porque se sumó a dar esta mano que necesitamos”, expresó.
La convocatoria se realizó principalmente de boca en boca y mediante visitas a diferentes instituciones de la zona. Los organizadores acercaron la invitación a comisarías, centros de salud, escuelas e iglesias para promover la participación de distintos sectores de la comunidad.
El vecino destacó que el proyecto necesitaba del esfuerzo conjunto para alcanzar sus objetivos. “Solos no podemos, pero hacemos el esfuerzo para poder ayudar a los vecinos”, afirmó.
Las personas interesadas en colaborar podían acercarse al espacio ubicado al final de calle Facundo, en la Costanera de Anacleto Medina Norte.
La organización recibió donaciones y convocó a voluntarios para continuar con las tareas de acondicionamiento y fortalecer la asistencia destinada a las familias.
López Segura remarcó que el trabajo compartido permitió avanzar en la recuperación de un lugar que tendrá diferentes funciones dentro del barrio. “Trabajando en equipo y haciendo cada uno un aporte se puede lograr mucho beneficio para la comunidad”, concluyó.