El precio de los combustibles quedó bajo la lupa tras conocerse que el Presupuesto 2027 proyecta un aumento del 59,3% en la recaudación de los impuestos sobre naftas y gasoil, frente a una inflación prevista del 18%. Qué podría pasar con los surtidores.
El precio de los combustibles volvió al centro de la escena luego de que el proyecto de Presupuesto 2027 proyectara un fuerte crecimiento de la recaudación proveniente de los impuestos sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono. Economía prevé un incremento del 59,3%, muy por encima de la inflación oficial estimada en 18%.
Según las proyecciones presupuestarias, los ingresos por esos tributos pasarían de $7,64 billones en 2026 a $12,18 billones durante 2027. Su participación sobre la economía también crecería: avanzaría desde el 0,67% hasta el 0,86% del Producto Bruto Interno.
El incremento esperado de la recaudación no significa que la nafta y el gasoil vayan a aumentar automáticamente 59,3%. El monto recaudado depende también del nivel de consumo y otros factores. Sin embargo, el Presupuesto contempla una recomposición de los tributos que gravan cada litro vendido.
Por qué los impuestos pueden presionar sobre los precios
A diferencia de otros gravámenes, el impuesto a los combustibles se determina mediante montos fijos por unidad, que deben actualizarse periódicamente según la evolución del Índice de Precios al Consumidor. En los últimos años, esas actualizaciones fueron aplicadas de manera escalonada para evitar un traslado inmediato sobre los surtidores.
El antecedente más reciente fue el Decreto 829/2026, publicado a fines de agosto. La norma postergó hasta el 1° de octubre la aplicación del incremento total remanente correspondiente a las actualizaciones de 2024, 2025 y los primeros dos trimestres de 2026.
Las sucesivas postergaciones permitieron diferir parte del impacto sobre los precios, aunque al mismo tiempo dejaron actualizaciones pendientes. El Presupuesto 2027 anticipa que la recaudación vinculada con esos gravámenes tendrá un crecimiento considerable durante el próximo ejercicio.
Un aumento superior al de otros tributos
La proyección sobresale frente al comportamiento esperado para el resto de los recursos tributarios. Mientras los impuestos nacionales y los aportes a la seguridad social crecerían en conjunto 27,9%, la recaudación vinculada con los combustibles avanzaría 59,3%.
El Presupuesto estima aumentos del 30,5% para Ganancias, 28,2% para IVA y 25,8% para Créditos y Débitos. Los Derechos de Exportación subirían 41,3%, mientras que los Derechos de Importación y la Tasa de Estadística avanzarían 39,2%.
El comportamiento de los combustibles resulta relevante porque sus precios tienen incidencia sobre otros costos de la economía. El gasoil, por ejemplo, forma parte de los gastos del transporte de cargas, la actividad agropecuaria, la industria, la construcción y la distribución comercial.
Qué puede ocurrir con naftas y gasoil
La proyección presupuestaria no establece cuánto aumentarán los combustibles durante 2027. Los valores finales también dependerán del precio internacional del petróleo, el tipo de cambio, las decisiones comerciales de las petroleras y la evolución de los impuestos.
El proyecto contempla, al mismo tiempo, beneficios y tratamientos diferenciales dentro del régimen. Los gastos tributarios asociados a combustibles alcanzarían $4,52 billones en 2027, frente a $2,55 billones previstos para 2026, publicó Ámbito.
De esta manera, el Presupuesto deja planteado un escenario en el que el Gobierno espera recuperar recaudación mediante los impuestos sobre los combustibles, aunque eso no permite anticipar de manera directa cuánto terminarán pagando los automovilistas por cada litro de nafta o gasoil.