La actriz se sinceró sobre su deseo de ser madre y aseguró que "lo habría contado antes". “Es un tema que es cero tabú y la tecnología nos ayuda un montón al día de hoy”, sostuvo.
A más de un año de haber decidido congelar sus óvulos, Laurita Fernández volvió a hablar sobre el proceso que atravesó y contó cómo combinó el tratamiento con su intensa agenda laboral. La actriz recordó que, al principio, mantenía la situación en secreto y le costaba compartirla incluso con sus compañeros de trabajo.
“Yo estaba inyectándome en el camarín. No decía nada, como si fuese tabú el tema”, contó Fernández al recordar los primeros días del tratamiento.
La actriz explicó que decidió investigar sobre el procedimiento y avanzar con la preservación de su fertilidad como una posibilidad para el futuro.
“Me metí en el proceso diciendo: ‘Bueno, dale, hagámoslo’. Me parecía que estaba bueno congelar óvulos como una reserva. Esa reserva ovárica, si la podía tener, la tenía”, reflexionó.
Fernández también remarcó que cada caso es diferente y que la posibilidad de realizar el tratamiento depende de estudios médicos y del estado de salud de cada mujer.
“Cualquier mujer lo puede hacer a la edad en que todavía sus óvulos estén en condiciones y, si está todo óptimo, se puede hacer y se puede llevar adelante”, señaló.
La logística del tratamiento en medio del trabajo
La conductora y actriz recordó que atravesó el proceso mientras cumplía con una agenda cargada de compromisos y relató una particular situación que vivió durante un evento.
“El señor del remís se llevó la bolsita a su casa y me la guardó en la heladera durante todo el evento, que era en un lugar descampado. Después fue él el que me volvió a llevar a Buenos Aires”, contó.
Fernández agradeció el gesto del conductor, quien la ayudó a mantener refrigerada la medicación que necesitaba para continuar con el tratamiento. “Fue un genio, porque me vino a buscar, me puse la inyección y nos fuimos a Buenos Aires”, relató.
El momento en que decidió contarles a sus compañeros
La experiencia no solo implicó un proceso físico, sino también emocional. Laurita contó que en una de las últimas funciones que realizó antes de finalizar el tratamiento comenzó a sentirse más inflamada y decidió advertirles a sus compañeros que debía modificar algunas de sus acrobacias.
“Les dije: ‘Chicos, capaz que hoy hago unas mini acrobacias un poquito más tranquilas. Me van a ver hacerlas, pero otra versión porque estoy con unos temitas en los ovarios’”, recordó.
La reacción de uno de sus compañeros la sorprendió y la llevó a replantearse el silencio que había mantenido hasta ese momento. “Uno de los chicos me dijo: ‘Gordi, ¿congelaste óvulos?’. Yo le dije que sí y me respondió: ‘Ay, bueno, lo que necesites’”, contó.
La actriz aseguró que recibió una importante muestra de contención y reconoció que se arrepintió de no haber hablado antes sobre el tema. “Con eso me dio una contención espectacular y yo me quedé helada. Pensé: '¿Cómo no les conté antes?’”, confesó.
“Decidí contarlo”
A partir de esa experiencia, Laurita Fernández decidió hacer pública su historia con el objetivo de aportar información y ayudar a otras mujeres que pudieran estar atravesando dudas similares.
“Siento que esto puede ayudar a un montón de chicas que capaz no tienen la información”, explicó.
La actriz consideró que el congelamiento de óvulos debe poder hablarse con mayor naturalidad. “Es un tema que es cero tabú y la tecnología nos ayuda un montón al día de hoy”, sostuvo.
Fernández también reconoció que se trata de un procedimiento al que no todas las mujeres pueden acceder debido a su costo.
“Está muy bueno si tenés la posibilidad económica de hacerlo, obvio”, aclaró. Finalmente, explicó que aquella reflexión fue la que la llevó a compartir públicamente su experiencia. “Ahí fue cuando decidí contarlo”, concluyó.