Un jubilado recicló más de un millón de latas y botellas para ayudar a perros abandonados. Dedica unas 45 horas semanales a la tarea y logró recaudar más de 100.000 dólares australianos para una organización de rescate animal.
Un jubilado recicló más de un millón de latas y botellas para ayudar a perros abandonados y convirtió una tarea que comenzó como una colaboración solidaria en una extraordinaria fuente de recursos para un refugio. Se trata de Selwyn “Nuts” Nutley, quien a sus 82 años continúa recorriendo comercios, clubes y viviendas de Emerald, en Queensland, Australia, para recuperar envases.
Con el dinero obtenido mediante el reciclaje, Nutley consiguió aportar más de 100.000 dólares australianos a CQ Pet Rescue, una organización dedicada al rescate de perros y gatos. La cifra equivale aproximadamente a 106,1 millones de pesos argentinos, aunque la conversión puede variar según la cotización.
El volumen de su trabajo también sorprende: llegó a recolectar alrededor de 6.000 latas y botellas por semana. Para conseguirlo, adaptó su propio vehículo y estableció una extensa red de colaboración con vecinos y comerciantes que separan los envases para entregárselos.
Hasta 45 horas semanales dedicadas al reciclaje
La actividad de Nutley está lejos de limitarse a recibir las botellas que otras personas acercan hasta su domicilio. El jubilado sale a buscar los envases en pubs, clubes, viviendas y diferentes comercios de su localidad.
Para facilitar el traslado de semejante cantidad de material, modificó su vehículo con una plataforma elevadora en la parte trasera. El mecanismo le permite manipular grandes contenedores y transportar hasta una docena de recipientes cargados de envases.
La responsable de Containers for Change, Natalie Roach, explicó que Nutley llegó a dedicar un promedio de 45 horas semanales a recolectar, clasificar y devolver los envases. La cantidad de tiempo invertida equivale a una jornada laboral de tiempo completo.
Una adopción cambió su vida y comenzó la historia
La relación de Nutley con el rescate de animales había comenzado varios años antes de alcanzar el millón de envases. En 2014 adoptó a su primer perro mediante CQ Pet Rescue y comenzó a involucrarse progresivamente con la organización.
Con el tiempo llegó a compartir su hogar con cuatro animales rescatados: Mindy, Lindy, Rover y Buddy. Su colaboración también fue creciendo y pasó por diferentes tareas antes de concentrarse en el reciclaje.
El jubilado participó de mercados solidarios, lavó perros y realizó extensos viajes para trasladar animales. Incluso llegó a recorrer más de 800 kilómetros hasta Brisbane con perros que necesitaban ser llevados a lugares donde tuvieran mayores posibilidades de encontrar hogares temporales o entidades que pudieran recibirlos.
Cómo convirtió las botellas en fondos para el refugio
La posibilidad de transformar los envases descartados en recursos económicos apareció mediante Containers for Change, un programa implementado en Queensland que permite recibir dinero por cada botella o lata que cumple con determinadas condiciones.
Nutley aprovechó el sistema para destinar la recaudación a CQ Pet Rescue. A medida que más vecinos conocieron la iniciativa, comenzaron a colaborar dejando bolsas y recipientes llenos de envases frente a su vivienda.
El crecimiento fue sostenido. En 2020, cuando tenía 78 años, ya había conseguido recuperar más de 185.000 latas y botellas en apenas un año. Esa cantidad representó entonces una recaudación cercana a los 20.000 dólares australianos.
Su trabajo fue clave durante la pandemia
La importancia de la iniciativa quedó especialmente expuesta durante la pandemia, cuando CQ Pet Rescue perdió buena parte de sus mecanismos tradicionales para conseguir recursos y sostener el cuidado de los animales.
Susan Consedine, tesorera de la organización, explicó que durante cerca de dos años el dinero generado mediante el reciclaje realizado por Nutley se convirtió prácticamente en la única fuente estable de ingresos para el grupo.
Sin esos recursos, la continuidad del refugio habría quedado seriamente comprometida. La organización trabaja sobre un territorio de alrededor de 52.000 kilómetros cuadrados de Central Highlands y concentra sus esfuerzos en perros y gatos que aparecen en listas municipales de eutanasia.
Más de un millón de envases para salvar animales
Con los años, aquella colaboración que había comenzado después de adoptar un perro adquirió dimensiones inesperadas. Nutley superó el millón de envases recuperados y la recaudación destinada al rescate animal sobrepasó los 100.000 dólares australianos, publicó Los Andes.
Detrás de la cifra hubo miles de kilómetros recorridos, jornadas completas clasificando material y una comunidad que comenzó a involucrarse en la iniciativa. Vecinos, comerciantes y responsables de diferentes establecimientos pasaron a separar sus envases para colaborar con la causa.
A los 82 años, Nutley convirtió así el reciclaje en una herramienta para financiar el rescate de animales abandonados y amenazados de eutanasia. Más de una década después de adoptar a su primer perro, aquella decisión terminó dando origen a una iniciativa que permitió sostener económicamente a la organización que se lo había entregado.