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Sociedad A 44 años de la Guerra de Malvinas

Excombatientes reclaman ser reconocidos como veteranos de Malvinas: “Es nuestro derecho”

Excombatientes de la Fuerza Aérea Sur contaron a Elonce que fueron movilizados durante la Guerra de Malvinas y recibieron una condecoración del Congreso, pero reclaman ser reconocidos como veteranos. “Queremos ocupar el lugar que nos corresponde”, afirmaron.

10 de Agosto de 2026
Excombatientes reclaman ser reconocidos como veteranos de Malvinas.
Excombatientes reclaman ser reconocidos como veteranos de Malvinas. Foto: (Elonce).

REDACCIÓN ELONCE

Excombatientes de la Fuerza Aérea Sur contaron a Elonce que fueron movilizados durante la Guerra de Malvinas y recibieron una condecoración del Congreso, pero reclaman ser reconocidos como veteranos. “Queremos ocupar el lugar que nos corresponde”, afirmaron.

Los veteranos de Malvinas Juan Andrés Lizarraga, Antonio Botero y Jorge Montenegro reclamaron ser reconocidos como tales y explicaron que participaron activamente del conflicto de 1982 como integrantes de la Fuerza Aérea Sur, desplegados en diferentes bases del continente. En diálogo con el programa Quién Dice Qué, que se emitió por Elonce, aseguraron que cuentan con reconocimientos otorgados por el Congreso de la Nación y la Fuerza Aérea Argentina, pero que quedaron excluidos de beneficios posteriores.

 

A 44 años de la guerra, los tres integrantes de la Asociación Veteranos de Guerra Fuerza Aérea Sur expusieron una historia que, según señalaron, permaneció durante décadas prácticamente invisibilizada. Su reclamo no se limitó a una cuestión económica: pidieron participar de los actos oficiales vinculados con Malvinas y que se reconozca públicamente la tarea que desempeñaron desde las bases continentales durante el conflicto.

 

Nosotros no queremos robar ni usurpar título ni ocupar lugar de otro. Queremos ocupar el lugar que nos corresponde como veteranos de guerra de la Fuerza Aérea Sur, que participamos en las seis bases continentales. Es lo único que pedimos, es nuestro derecho a asistir y ser invitados como corresponde”, manifestó Lizarraga.

 

La condecoración que recibieron del Congreso

 

Uno de los principales argumentos presentados por los excombatientes fue el reconocimiento que recibieron años después del conflicto. Lizarraga recordó la condecoración establecida mediante la Ley 23.118 y exhibió durante la entrevista documentación y recortes periodísticos relacionados con aquel reconocimiento.

 

El excombatiente recordó que el 19 de septiembre de 1991 se realizó un acto en la Plaza 1º de Mayo de Paraná, donde recibieron la distinción otorgada por el Congreso. “A todos los integrantes de la Segunda Brigada Aérea que fuimos condecorados por el Congreso de la Nación”, señaló al referirse a quienes habían sido alcanzados por aquel reconocimiento.

 

Según relató, la ceremonia contó con la presencia del entonces gobernador Jorge Pedro Busti y autoridades municipales. Durante la entrevista también mostraron un recorte periodístico de aquella jornada y las medallas recibidas por quienes habían participado del conflicto desde la Segunda Brigada Aérea.

 

Botero profundizó sobre ese antecedente y sostuvo que aquella distinción no había sido entregada de manera indiscriminada. “Lo que el Congreso dio y nos reconoce es una condecoración de única clase, como se ha referido Andrés recién, que lo dio el Congreso. Pero basado en qué: no se la dio a cualquiera”, expresó.

 

“Todos fuimos movilizados”

 

Los entrevistados remarcaron que la Guerra de Malvinas no se desarrolló exclusivamente en las islas y explicaron el funcionamiento de las unidades militares desplegadas en el continente para sostener las operaciones. “La Fuerza Aérea Argentina nos tenía por veteranos porque nosotros hemos participado en el conflicto en 1982 integrando lo que se llamó la Fuerza Aérea Sur”, aseguró Botero.

 

De acuerdo con su relato, la Fuerza Aérea debió organizar rápidamente personal, material y aeronaves en diferentes puntos de la Patagonia. “Todos fuimos movilizados, tanto los que fueron a Malvinas como nosotros”, afirmó.

 

Los destinos fueron diferentes de acuerdo con las capacidades y especialidades de cada integrante. Algunos fueron enviados a Comodoro Rivadavia y otros prestaron servicios en Trelew, Río Gallegos, Río Grande y distintos puntos de Santa Cruz. “Nosotros salimos de acá todos para ir a la guerra. Se decidieron otras cosas. La superioridad decidió en base a nuestras capacidades y a nuestras especialidades”, explicó Botero.

 

En su caso, detalló que era radioperador y radiooperador de abordo y que integró la central de comunicaciones del Comando de la Fuerza Aérea Sur en Comodoro Rivadavia. “Formé junto con el suboficial Luna, que cayó en combate el día 7 de junio del 82, todo lo que fue la central de comunicaciones del Comando de la Fuerza Aérea Sur en Comodoro Rivadavia”, recordó.

 

El trabajo detrás de cada avión que partía al combate

 

Jorge Montenegro aportó otra dimensión de la participación del personal desplegado en el continente. Especialista en armamento, explicó que detrás de cada aeronave que despegaba hacia una misión había numerosos integrantes encargados de acondicionarla, cargarla y verificarla antes y después de cada vuelo. “La parte que la gente por ahí no comprende es que para que el avión vuele lleva muchos especialistas. Yo soy de especialidad armamento. En su momento me tocó cargar los Canberra con bombas”, relató.

 

Montenegro explicó que alrededor de una docena de personas intervenían directamente para que una aeronave pudiera cumplir una misión. “Cuando el Canberra salía, había por lo menos 12 personas esperando que el avión saliera, como también que volviera. Se le hacía la previa al vuelo, se le hacía el postvuelo. Todas esas cosas había que hacerlas”, indicó.

 

Entre aquellos recuerdos apareció uno de los momentos más duros de su experiencia durante la guerra. Montenegro evocó una misión del 1º de mayo de 1982 y el último contacto que mantuvo con uno de los tripulantes antes de la partida.

El primero de mayo, cuando largamos los aviones Canberra, el Canberra que cae me tocó largarlo a mí. Muere el primer teniente Ibáñez, el primer teniente González muere y la última palabra de González la tuvo conmigo, que me pide que le selecte el tablero del panel de armamento. Lamentablemente salen y no volvieron más”, relató.

 

Ese episodio, señaló, formó parte de experiencias que durante décadas prácticamente no contaron públicamente. “Todo esto que nosotros vivimos en la guerra, hoy en día salimos, después de 44 años de estar debajo de la alfombra, a contar la historia de cada uno, lo que hemos vivido”, afirmó.

 

El decreto que, aseguran, los dejó afuera

 

El reclamo también tiene un capítulo jurídico. Botero explicó que en 1984 se sancionó la Ley 23.109, que estableció beneficios destinados a veteranos de guerra. Sin embargo, sostuvo que la situación cambió cuatro años después, cuando se reglamentó la normativa. “En el año 1984 sale una ley, la 23.109, que otorga beneficios a todos los veteranos de guerra, a todos, incluidos nosotros”, afirmó.

 

Según explicó, en 1988 se dictó el Decreto 509 para reglamentar esa ley. Allí, sostuvo Botero, se establecieron condiciones que terminaron dejando afuera a quienes habían prestado servicios desde el continente. “El Poder Ejecutivo Nacional saca el Decreto 509 del año 88, que le hace decir a la ley lo que la ley no dice. Dice que quienes estuvimos en el continente no podemos acceder a los beneficios”, cuestionó.

 

Botero afirmó que, desde entonces, quedaron excluidos de diferentes derechos que se fueron reconociendo a otros veteranos. Entre ellos mencionó prestaciones vinculadas con salud y educación y, posteriormente, el acceso a una pensión. “A partir de ahí se nos canceló a nosotros, no se nos permitió el acceso a todos esos beneficios, salud, educación, y luego sale otra ley que a quienes estaban comprendidos en esa ley se les otorga una pensión de guerra”, expresó.

Antonio Botero.
Antonio Botero.

Y agregó: “Tampoco pudimos acceder a otra y obtener el beneficio de la pensión que cobran otros camaradas y, merecidamente, veteranos de guerra. A partir de ahí surge una discriminación hacia nosotros”.

 

El reconocimiento de la Fuerza Aérea

 

Los entrevistados señalaron que otro de los fundamentos de su planteo se encuentra dentro de la propia Fuerza Aérea Argentina. Botero mencionó una resolución de la institución y el distintivo de campaña que recibieron por su intervención durante el conflicto. “La Fuerza Aérea a nosotros, en el marco de la Fuerza Aérea Argentina, con una resolución, la 231, nos reconoce como veteranos. La Fuerza Aérea Argentina nos da el distintivo de campaña por haber participado en la guerra activamente y formar parte de una parte en conflicto”, sostuvo.

 

Para los excombatientes, existe una contradicción entre esos antecedentes y la imposibilidad de acceder posteriormente a otros reconocimientos. Botero planteó además que hubo intentos individuales de revertir esa situación, aunque señaló que fueron pocos los que obtuvieron resultados favorables.

Nunca pudimos acceder a eso. Se han intentado acciones individualmente y muy pocas han tenido éxito”, resumió.

 

Una asociación con más de 100 integrantes

 

Ante esa situación, los excombatientes decidieron organizarse. Lizarraga contó que hace aproximadamente dos años y medio conformaron una asociación que actualmente reúne a más de 100 personas. “Armamos la asociación hace dos años y medio. Actualmente la asociación cuenta con más de 100 asociados”, indicó.

 

El objetivo fue reunir a personal militar, civil y soldados que fueron movilizados durante el conflicto. Según precisó Lizarraga, la Segunda Brigada Aérea movilizó a 614 hombres durante la guerra y más de un centenar forman parte actualmente de la organización.

La asociación obtuvo personalidad jurídica y, desde entonces, comenzó una tarea de visibilización de las historias de sus integrantes y de gestión ante diferentes autoridades.

 

Montenegro resumió esa búsqueda al señalar que el reconocimiento institucional ya existe, aunque ahora pretenden que tenga consecuencias concretas: “Estamos pidiendo un reconocimiento, si bien lo tenemos, porque el Honorable Congreso de la Nación nos lo dio y la ley nos lo dio, pero hoy en día salimos para contar las historias y, tarde o temprano, lograr los beneficios que tenemos que tener”.

Jorge Montenegro.
Jorge Montenegro.

 

El pedido a las autoridades entrerrianas

 

Los integrantes de la asociación también reclamaron mayor participación en las actividades oficiales que se realizan en Entre Ríos relacionadas con Malvinas. Aclararon que no esperan que el gobierno provincial o municipal les conceda una pensión, porque reconocen que esa decisión no corresponde a esas jurisdicciones. “Estamos pidiendo participar en todas las actividades referentes a Malvinas que hace tanto la Municipalidad como el gobierno de la provincia”, explicó Botero.

 

El entrevistado sostuvo que solicitaron audiencias para presentar formalmente su situación. “El gobernador nunca nos llamó a las audiencias que nosotros le hemos pedido”, afirmó.

Montenegro también había señalado previamente: “Hemos solicitado varias audiencias, a la intendente, al gobernador y no hemos tenido respuesta”.

 

Sin embargo, destacaron experiencias diferentes en otras localidades entrerrianas. Contaron que participaron de actividades en Diamante y Victoria, donde aseguraron haber sido recibidos con consideración y respeto. “Nosotros queremos hacer saber que estamos. Sabemos que ni el gobernador ni la intendente nos van a otorgar una pensión de guerra, no está en las facultades de ellos”, aclaró Botero.

 

“Que no se acalle la voz de Malvinas”

 

Más allá de los beneficios reclamados, los entrevistados insistieron en que uno de sus principales objetivos es transmitir lo vivido a las nuevas generaciones y evitar que desaparezca una parte de la historia del conflicto. “La idea nuestra es uno de nuestros objetivos: que no se calle, no se acalle la voz de Malvinas, que no se termine con la gesta de Malvinas”, expresó Botero.

 

Lizarraga consideró que actualmente reciben mayor reconocimiento en otras ciudades que en Paraná, donde tiene asiento la Segunda Brigada Aérea. “Nosotros somos mucho más visibilizados en el interior de la provincia que en nuestra propia casa, que es acá el asiento de la Segunda Brigada Aérea”, lamentó.

 

El excombatiente recordó que recién el año pasado pudieron participar por primera vez de un acto organizado por la Provincia, luego de una invitación inicialmente realizada desde Diamante. Pero detrás del planteo institucional también apareció una dimensión familiar. Lizarraga contó qué ocurre cuando sus nietos preguntan por qué no participan de determinados actos.

 

Es duro a veces lo que vos preguntaste: ¿qué dicen nuestra familia, nuestros hijos? Ya estamos en una edad avanzada, nuestros hijos, nuestros nietos nos preguntan: ‘Abuelo, ¿podemos ir al desfile cuando hacen acá en la ciudad de Paraná?’. Y le tengo que decir: ‘No, nieto, no, mijo, porque acá no nos consideran todavía como debe ser y como dice la ley’. Es triste, pero es la realidad”, relató.

Juan Andrés Lizarraga.
Juan Andrés Lizarraga.

 

“Somos veteranos de guerra”

 

El tramo final de la entrevista condensó el reclamo que los tres excombatientes buscaron instalar públicamente. Botero aseguró que, además de sentirse apartados, en ocasiones fueron cuestionados por otros sectores por utilizar la denominación de veteranos. “Se nos ha no solamente apartado y discriminado, sino que se nos ha denostado realmente con cosas incalificables, hasta nuestros propios camaradas”, afirmó.

 

También rechazó las acusaciones de una supuesta apropiación de títulos que, según explicó, recibieron en distintas oportunidades.

Incluso, se ha señalado que nosotros estamos usurpando títulos y honores. Eso es la atribución de un delito. Y ninguno de nosotros, ninguno de nosotros, por el reconocimiento que tenemos de la Fuerza, del Congreso y por lo que nosotros hemos hecho, usurpamos títulos y honores”, sostuvo.

 

A 44 años del conflicto del Atlántico Sur, Lizarraga, Botero y Montenegro plantearon que su búsqueda no pretende desplazar ni desconocer el reconocimiento de quienes combatieron en las islas, sino recuperar el lugar que consideran que les corresponde por haber integrado el dispositivo militar desplegado durante la guerra. “No queremos ocupar el lugar de otro”, insistió Lizarraga. Y Botero cerró el planteo con una definición que atravesó toda la entrevista: “Somos veteranos de guerra”.

Participaron del conflicto de Malvinas y poden ser reconocidos como veteranos

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