El Sumo Pontífice renovó sus oraciones por el pueblo de ese país durante el Ángelus de este domingo. Además, recordó la reciente beatificación de un sacerdote mártir en Vietnam.
El Papa León XIV volvió a expresar su cercanía con el pueblo venezolano tras los devastadores terremotos que sacudieron el norte del país el pasado 24 de junio y que, hasta el momento, han dejado 3.342 fallecidos confirmados.
Al concluir el rezo del Ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico, el Santo Padre saludó al Coro de la Universidad de Mérida y dedicó unas palabras en español para manifestar su solidaridad con los afectados.
"Recuerdo siempre en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano: que el Señor lo sostenga en este momento tan difícil", expresó el Pontífice.
Mientras continúan las labores de rescate y recuperación, las autoridades reconocen que el número de personas desaparecidas bajo los escombros sigue siendo incierto. Los equipos internacionales han comenzado a centrar sus esfuerzos en la recuperación de víctimas y en la evaluación de los daños estructurales.
El impacto de la tragedia también se refleja en el plano económico. Un informe de Naciones Unidas estima que los daños materiales ascienden a 37.000 millones de dólares, casi el triple de las primeras evaluaciones realizadas tras el desastre.
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre el riesgo de brotes epidémicos en los campamentos donde permanecen miles de personas desplazadas.
El Papa recuerda al nuevo beato vietnamita
Durante su intervención, León XIV también recordó la beatificación del sacerdote Francisco Javier Trương Bửu Diệp, celebrada el pasado 2 de julio en el Santuario de Tac Say, en Vietnam.
El sacerdote, nacido en 1897 y ordenado en 1924, fue asesinado en 1946 por odio a la fe tras negarse a abandonar a su comunidad durante un episodio de violencia. Antes de morir pronunció una frase que quedó grabada en la memoria de los fieles: "Mi vida y mi muerte son para mi rebaño. El pastor debe estar donde está el rebaño".
Al destacar su testimonio, el Papa afirmó que el nuevo beato "se convirtió en defensor de los derechos de la gente y no abandonó a sus feligreses", y pidió que su intercesión fortalezca a los evangelizadores que hoy sufren persecución por causa de su fe.