REDACCIÓN ELONCE
Thiago Deniz comenzó fabricando pulseras para reunir dinero y comprar figuritas del Mundial. Con el apoyo de su familia, transformó la iniciativa en un emprendimiento que ya recibe pedidos de distintas ciudades y vende a través de redes sociales.
Con apenas siete años, Thiago Deniz se convirtió en un pequeño emprendedor de Paraná. Lo que comenzó como una idea para juntar dinero y completar el álbum del Mundial de Fútbol terminó transformándose en un proyecto familiar que crece día a día y suma clientes de otras localidades.
El niño contó que la inspiración surgió luego de participar en una actividad para fabricar pulseras. “Fui a un shopping y había para hacer pulseritas. Hice una y después una noche le dije a mi mamá que quería hacer pulseritas”, recordó en Nunca Es Tarde, el programa que se emite por Elonce.
El objetivo inicial era claro: recaudar dinero para comprar figuritas. “Para el álbum del Mundial”, explicó Thiago, quien finalmente logró completar la colección.
De un hobby a un emprendimiento
Las pulseras comenzaron a venderse entre conocidos, pero rápidamente la iniciativa tomó mayor dimensión. Actualmente, Tiago comercializa sus creaciones a través de Instagram y también mediante plataformas de venta online bajo el nombre “Pequeñas Pulseritas”.
Cada pieza tiene un valor de 2.000 pesos y puede personalizarse según los gustos de quienes las encargan. Entre los diseños más solicitados aparecen los relacionados con la Selección Argentina, especialmente aquellos inspirados en Lionel Messi.
“Las de Argentina son las más pedidas”, aseguró el pequeño emprendedor, que también confecciona modelos vinculados a mascotas, básquet, sóftbol y otros deportes.
Pedidos especiales y trabajo en familia
Además de las ventas individuales, Thiago realiza pedidos para cumpleaños y eventos. Según contó, en algunas ocasiones recibió encargos de hasta 40 pulseras para utilizar como souvenirs.
Detrás de cada creación hay un trabajo compartido con sus padres y su hermana menor, quienes colaboran en distintas etapas del proceso. “Me ayudan mi mamá y mi papá”, explicó.
La presentación también forma parte del producto. Las pulseras se entregan en cajas especialmente preparadas, con etiquetas y detalles personalizados que refuerzan la identidad del emprendimiento.
Un sueño cumplido y nuevos objetivos
Gracias a la venta de las pulseras, Thiago logró comprar cerca de 100 sobres de figuritas y completar el álbum que había motivado el inicio del proyecto.
Ahora, con la meta cumplida, continúa trabajando mientras evalúa nuevos objetivos. “Todavía estoy pensando”, respondió cuando le preguntaron qué le gustaría comprar con los ahorros que sigue acumulando.
Mientras cursa segundo grado en el Colegio Mercedarias y dedica parte de sus mañanas a fabricar pulseras, el niño paranaense combina estudio, juegos y creatividad en una experiencia que demuestra cómo una simple idea puede transformarse en una verdadera historia de esfuerzo y perseverancia.