REDACCIÓN ELONCE
Con la participación de referentes de derechos humanos, se realizó en Paraná una jornada de memoria donde se presentaron libros sobre las infancias en dictadura y los juicios de lesa humanidad, destacando el valor del arte y la literatura en la reconstrucción histórica.
En el marco de una jornada de memoria y reflexión realizada en Paraná, referentes de los derechos humanos, la literatura y la comunicación participaron de la presentación de obras que abordan las consecuencias de la última dictadura cívico-militar argentina, especialmente sobre las infancias atravesadas por el terrorismo de Estado.
La actividad fue organizada por Cultura por la Memoria, la Facultad de Humanidades y H.I.J.O.S. Regional Paraná. Durante el encuentro se destacó la necesidad de sostener viva la memoria colectiva y reforzar el compromiso con la democracia a 50 años del golpe de Estado.
La doctora Lucía Tejera explicó a Elonce que la convocatoria buscó “contar una experiencia de escritura y cómo, a través de distintas disciplinas, se aborda y se narra la dictadura cívico-militar en nuestro país”. Además, remarcó la importancia de las producciones culturales para reconstruir las memorias de quienes atravesaron la represión estatal durante su infancia.
Relatos sobre las infancias atravesadas por el terrorismo de Estado
Una de las expositoras centrales fue la escritora y docente universitaria Ángela Urondo Raboy, quien compartió reflexiones sobre su obra y las experiencias que marcaron su niñez durante la dictadura. “Durante la infancia vivimos, yo y un montón de otros chicos, la represión, la violencia de la dictadura y los crímenes del genocidio siendo muy niños”, expresó.
La autora señaló que durante muchos años esas vivencias no fueron contempladas ni por la Justicia ni por las narrativas oficiales sobre el terrorismo de Estado. “Estamos haciendo una movida grande para concientizar sobre este tema, reclamándole a la Justicia que tenga en cuenta estos casos, pero además buscando modos de hacer justicia por fuera de la Justicia, en el sentido de la justicia poética y la justicia histórica”, sostuvo.
En ese marco, destacó el rol del arte y la literatura como herramientas para transmitir experiencias traumáticas sin reproducir la violencia. “La literatura, el arte y la pintura son grandes medios para comunicar cosas que son tan duras y difíciles”, afirmó.
Libros, memoria y construcción colectiva
Durante la jornada se presentaron distintas publicaciones vinculadas a la memoria histórica y los juicios de lesa humanidad. Entre ellas se destacó el libro ¿Quién te creés que sos?, además de Infancias sobrevivientes, publicado por el colectivo La Minga, y Crónicas por los 50 años de los juicios, una compilación de relatos basados en testimonios judiciales.
Según explicó Urondo Raboy, ambas obras “dialogan entre sí” porque abordan, desde distintas perspectivas, las problemáticas de las infancias en dictadura y las secuelas de la violencia estatal. Los textos reúnen experiencias personales, crónicas y reconstrucciones históricas vinculadas a los juicios por delitos de lesa humanidad.
También participaron integrantes de La Retaguardia, medio de comunicación alternativo que desde la pandemia transmite en vivo los juicios de lesa humanidad a través de plataformas digitales. Fernando Tebele destacó que ya realizaron la cobertura de “80 juicios” y que actualmente también transmiten procesos vinculados a violencia de género y corrupción.
El valor del registro histórico y la difusión pública
Por su parte, Eugenia Otero subrayó el valor documental de las transmisiones realizadas por La Retaguardia. “Es parte del registro histórico y está quedando en el canal de YouTube de La Retaguardia, algo que sabemos que es una consulta permanente para docentes, investigadores y quienes quieren acercarse a los juicios”, explicó.
Además, señaló que muchas veces los procesos judiciales resultan complejos o técnicos para el público general, por lo que consideró fundamental traducir esas experiencias a formatos narrativos más accesibles, como las crónicas o los libros colectivos.
La jornada concluyó con una fuerte reivindicación de la memoria, la verdad y la justicia como pilares fundamentales de la democracia argentina, en un contexto donde distintos sectores continúan impulsando actividades culturales y pedagógicas para mantener viva la reflexión sobre el terrorismo de Estado y sus consecuencias sociales.