Confirmaron la identidad de uno de los restos hallados en fosas clandestinas cerca del ex centro de detención La Perla. Se trata de Mario Alberto Nívoli, quien había sido secuestrado en 1977. Cuál es su vínculo con una localidad entrerriana.
La identificación de restos de detenidos-desaparecidos en La Perla registró un nuevo avance con la confirmación de la identidad de Mario Alberto Nívoli, uno de los cuerpos hallados en fosas clandestinas en la zona conocida como Loma del Torito, en cercanías del ex centro clandestino de detención ubicado en el predio del III Cuerpo de Ejército en Córdoba.
La confirmación fue realizada por su hija, María Soledad Nívoli, quien tenía apenas cuatro meses cuando su padre fue secuestrado en febrero de 1977.
Los restos habían sido recuperados durante excavaciones arqueológicas realizadas en 2025.
Los trabajos estuvieron a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) junto al Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.
La emoción de la familia
María Soledad relató que recibió la noticia mientras salía de la escuela de su hijo. “Lo primero que sentí fue un llanto explosivo”, expresó al recordar el momento en que el abogado Ramiro Fresneda le confirmó la identificación.
Contó que inmediatamente abrazó a su pareja y a su hijo, a quien le explicó que habían encontrado los restos de su abuelo. “Sentí alivio. Una paz que nunca había sentido”, afirmó a Cadena 3. "Y una certeza que apareció en mi cabeza: ya no soy más una hija de desaparecidos. Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto", expresó en sus declaraciones radiales al sostener que la identificación representa una reparación para la familia y para la sociedad.
Un militante perseguido por la dictadura
Mario Alberto Nívoli nació en 1948 en la localidad cordobesa de Ucacha. Durante su juventud vivió en Santa Fe, donde estudió Ingeniería Química y comenzó a militar en la Juventud Peronista – Montoneros. En esa etapa conoció a Graciela Gauchat, con quien formó una familia y tuvo dos hijos. En 1975 debieron abandonar Santa Fe luego de que una bomba explotara en su vivienda.
El paso por Entre Ríos
Tras ese episodio, la familia se trasladó a Concordia, en Entre Ríos. Allí Nívoli participó en movilizaciones y huelgas vinculadas a la construcción de la represa de Salto Grande.
La persecución política los obligó nuevamente a mudarse, esta vez hacia Córdoba. Fue en esa ciudad donde nació su hija Soledad en 1976.
El secuestro
El 14 de febrero de 1977 un grupo de tareas irrumpió en la vivienda familiar del barrio General Paz, en Córdoba. Nívoli fue secuestrado mientras sus hijos dormían.
Según relató su hija en diversas entrevistas, su madre recibió un mensaje intimidatorio de los represores que le ordenaron “criar a sus hijos”.
Tras el secuestro, la familia se trasladó nuevamente a Santa Fe.
El último testimonio
Años después, un sobreviviente del centro clandestino La Perla aportó información clave sobre los últimos días de vida de Nívoli. El ex detenido Héctor “Ruso” Kuntzmann contó que lo vio por última vez con vida en ese lugar.
Según su testimonio, Nívoli permaneció allí solo tres días antes de ser retirado por los represores. Ese relato permitió reconstruir parte del destino que tuvo tras su secuestro.
Otro detenido identificado
Horas después de conocerse el primer caso, la agrupación Hijos Córdoba informó la identificación de otro detenido-desaparecido. Se trata de Ramiro Bustillo, un obrero y estudiante de ingeniería de 27 años.
Bustillo militaba en el Partido Comunista y fue secuestrado en 1977 en Córdoba. Permaneció cautivo en distintos centros clandestinos, entre ellos La Perla y el Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba.
El contexto de la investigación
Los hallazgos se produjeron en el marco de una causa judicial iniciada en 1998.
La investigación comenzó tras una denuncia presentada por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, la abogada María Elba Martínez y el periodista Horacio Verbitsky.
En esa presentación se señalaba la existencia de enterramientos clandestinos en la zona del ex centro de detención. A partir de entonces se impulsaron investigaciones judiciales y trabajos de búsqueda.
La importancia de La Perla
El centro clandestino de detención La Perla fue uno de los más grandes que funcionaron durante la última dictadura cívico-militar. Operó bajo el mando del jefe del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, entre 1976 y 1978. Se estima que alrededor de 2.500 personas pasaron por ese lugar en condición de detenidas clandestinamente.
La mayoría de ellas continúa desaparecida.
Los trabajos arqueológicos se concentraron en la zona de Loma del Torito luego de testimonios que mencionaban enterramientos y explosiones en ese sector.
El análisis de fotografías aéreas y estudios del terreno permitió detectar movimientos de tierra que finalmente condujeron al hallazgo de los restos.