Unos 40 mil trabajadores argentinos, en su mayoría rurales de Misiones, tramitaron el CPF en Brasil durante el último año para acceder a empleo y servicios básicos. El fenómeno refleja el creciente éxodo laboral hacia el país vecino ante la crisis del sector yerbatero.
El éxodo de trabajadores rurales a Brasil alcanzó un nuevo récord luego de que cerca de 40 mil argentinos, en su mayoría provenientes de la provincia de Misiones, se inscribieran durante el último año en el Cadastro de Pessoa Física (CPF), uno de los documentos clave para ciudadanos residentes en ese país y requisito indispensable para trabajar de manera formal.
El CPF permite a los extranjeros acceder a distintos servicios en Brasil, como el sistema público de salud (SUS), la inscripción en instituciones educativas, la apertura de cuentas bancarias y diversas operaciones financieras. Por ese motivo, se convirtió en una herramienta fundamental para quienes buscan empleo en el país vecino.
La cifra corresponde únicamente a trabajadores registrados de manera formal, aunque especialistas y dirigentes del sector estiman que el número real podría ser mucho mayor, debido a que muchos trabajadores rurales cruzan la frontera de manera temporal o informal para realizar tareas estacionales.
El dato que expone el aumento del fenómeno
La información fue divulgada este fin de semana por el diario brasileño Folha de San Pablo, que analizó la evolución de las inscripciones de argentinos en el sistema CPF.
Según la publicación, durante los últimos años el número de trabajadores argentinos que tramitaron ese documento aumentó de manera significativa.
Entre 2016 y 2021 se entregaban alrededor de 8.000 CPF por año a ciudadanos argentinos, mientras que en 2025 la cifra trepó hasta casi 40.000 registros.
El incremento refleja el creciente movimiento migratorio de trabajadores, principalmente rurales, que buscan empleo temporal en actividades agrícolas, industriales o en el sector de la construcción.
Trabajos temporales y oportunidades en Brasil
La mayoría de los trabajadores que cruzan la frontera lo hacen para desempeñarse en tareas rurales vinculadas a cosechas o actividades agroindustriales.
Entre los trabajos más habituales se encuentran la cosecha de uvas, manzanas y otras frutas, además de tareas en fábricas y obras públicas.
Uno de los testimonios recogidos en la publicación señala que un trabajador misionero viajó a la localidad de Pinto Bandeira, en el estado de Rio Grande do Sul, para trabajar en la cosecha de uvas.
Según explicó, allí recibe un pago de 180 reales diarios, equivalente a unos 48.775 pesos argentinos al tipo de cambio actual. Además del salario, los trabajadores reciben alojamiento, comida y otros beneficios, lo que convierte a esas tareas temporales en una alternativa económica frente a la crisis del sector rural en Argentina.
El impacto de la crisis de la yerba mate
La publicación brasileña también analizó el contexto económico que impulsa este fenómeno migratorio. Misiones, principal provincia productora de yerba mate en Argentina, atraviesa un escenario complejo que afecta tanto a productores como a trabajadores rurales.
Según el informe, la situación se agravó tras la eliminación del precio mínimo de la yerba mate dispuesta por el Gobierno nacional. Hasta 2023, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) tenía facultades para establecer precios de referencia para el sector.
Con la modificación de esas atribuciones, el mercado quedó desregulado y el valor de la hoja verde sufrió fuertes caídas.
La caída de los precios y sus consecuencias
Antes de los cambios en el sistema de regulación, el precio del kilo de hoja verde se ubicaba alrededor de 420 pesos. Tres años después, el valor cayó hasta unos 180 pesos, mientras los costos de producción continuaron aumentando.
En marzo de 2024, durante la primera cosecha posterior a la desregulación, el precio llegó a alcanzar los 400 pesos por kilo. Sin embargo, en julio de 2025 volvió a caer hasta unos 260 pesos.
Trabajadores rurales de Misiones aseguran que deberían cobrar alrededor de 79 pesos por kilo cosechado, pero en muchos casos solo reciben cerca de 40 pesos.
Denuncias del sindicato de trabajadores rurales
La secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores Rurales de Misiones, Ana Cubilla, fue citada por el medio brasileño y luego amplió sus declaraciones en Argentina.
La dirigente sostuvo que el escenario actual responde a las políticas económicas del Gobierno nacional. “El gobierno de Milei sigue con su ajuste, no le importa nada la yerba, el tarefero, el productor, nada”, expresó.
Cubilla advirtió además que el fenómeno migratorio está generando transformaciones profundas en las comunidades rurales de Misiones.
Barrios rurales que quedan vacíos
Según explicó la dirigente sindical, muchas familias quedaron divididas a raíz de la migración laboral. “Ayer la televisión rusa estuvo haciendo un documental sobre los trabajadores, los barrios de tareferos que quedaron vacíos, solamente con la mujer y los chicos”, relató.
La dirigente aseguró que la dimensión del problema todavía no fue completamente comprendida en la provincia. “Es una problemática que no tenemos dimensión de lo que nos está pasando”, advirtió.
Un impacto que alcanza a productores y familias
Cubilla también señaló que el éxodo no afecta únicamente a los trabajadores rurales, sino también a pequeños productores.
“Hay muchos productores que también se están yendo”, afirmó.
Según explicó, algunos trabajadores incluso venden sus viviendas en Misiones y se trasladan de forma permanente a Brasil.
Sin embargo, en otros casos los trabajadores mantienen sus chacras y regresan una vez finalizada la temporada laboral.
El costo social del desarraigo
Para la dirigente sindical, el fenómeno migratorio no debe romantizarse. “Esperemos que el presidente Lula dure por un tiempo largo, por lo menos para que nuestros trabajadores puedan enviar dinero a sus familias”, expresó.
Cubilla explicó que muchos niños y mujeres permanecen en Misiones mientras los trabajadores viajan a Brasil. Ese ingreso económico, según indicó, permite sostener gastos básicos como la alimentación, la educación o la compra de ropa y calzado. “Pero tampoco es que se van a Brasil para hacerse ricos”, aclaró.
Una realidad que refleja la crisis rural
El éxodo de trabajadores rurales a Brasil se transformó así en uno de los indicadores más visibles de la crisis que atraviesa el sector agrícola en algunas regiones de Argentina.
Mientras miles de trabajadores buscan oportunidades laborales en el país vecino, el fenómeno expone las dificultades que enfrentan las economías regionales y el impacto social que generan los cambios en las políticas productivas.