Agostina Páez, imputada por injuria racial en Río de Janeiro, denunció que tres personas ingresaron al departamento donde residía y generaron una situación de pánico. El hecho ocurrió mientras la Justicia brasileña le exige colocarse una tobillera electrónica para evitar que abandone el país.
Un nuevo episodio de tensión se sumó a la situación judicial de la abogada e influencer argentina Agostina Páez, quien se encuentra imputada por injuria racial en la ciudad de Río de Janeiro. En las últimas horas, la joven denunció que tres sujetos ingresaron al departamento donde residía, lo que provocó pánico y derivó en un abrupto cambio de domicilio por razones de seguridad.
Según informaron medios locales, el hecho ocurrió cuando Páez regresaba al lugar donde se alojaba tras haberse mudado de un hotel a un departamento particular. De acuerdo al relato transmitido por su abogado, las personas que ingresaron al inmueble dijeron ser policías, aunque la situación resultó confusa y generó temor en la joven.
Tras el episodio, los responsables del edificio recomendaron que abandonara el lugar para resguardar su integridad. Su padre, Mariano Páez, expresó la angustia que atraviesa la familia y aseguró que su hija se encuentra “aterrada” por lo sucedido.
Exigencia judicial y tobillera electrónica
El caso de Páez se encuentra bajo la órbita del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, a cargo del juez Orlando Eliazaro Feitosa. En ese marco, la Justicia brasileña dispuso que la joven deberá colocarse una tobillera electrónica en un plazo de cinco días para evitar una eventual salida del país.
Según consignó el diario O Globo, hasta el momento la medida no fue cumplida. El detective Diego Salarini, jefe de la Comisaría 11, informó que la investigación se encuentra en su etapa final y que las pruebas serán elevadas al Ministerio Público durante la próxima semana. Además, se aguardan nuevas declaraciones de la presunta víctima y de testigos, incluido el gerente del local nocturno donde se originó el conflicto.
La acusación por injuria racial
La situación judicial de Páez se agravó tras un episodio ocurrido el 14 de enero en un boliche de la zona sur de Río de Janeiro. Según el expediente, las cámaras de seguridad registraron gestos y expresiones comparables a los de un mono, además del uso de términos considerados discriminatorios, lo que derivó en la acusación por injuria racial.
En Brasil, este delito se encuentra equiparado al racismo y contempla penas de entre dos y cinco años de prisión, sin posibilidad de excarcelación bajo fianza.
Estrategia de defensa y asistencia consular
El abogado defensor, Sebastián Robles, anunció que solicitará el secuestro de los videos del incidente inicial al considerar que “el contexto es diferente al que enfrenta nuestra cliente”. Además, anticipó la presentación de un recurso de habeas corpus con el objetivo de que Páez pueda regresar a la Argentina.
“La idea no es obstaculizar el proceso, sino seguir los cauces judiciales y buscar una resolución que le permita volver con su familia”, sostuvo el letrado, quien también denunció amenazas recibidas por la joven a través de redes sociales, publicó Infoabe. Páez fue recibida por funcionarios del consulado argentino en Río de Janeiro, quienes le brindaron asistencia legal, aunque aclararon que no intervendrán en el proceso judicial. La familia evalúa viajar de manera inmediata a Brasil para acompañarla, ante el agravamiento de su estado emocional y la situación de inseguridad denunciada.