REDACCIÓN ELONCE
Camino a una nueva edición de la Fiesta Nacional del Mate, se desarrolla el tradicional Concurso de Cebadores. En ese marco, Eduardo Segade, un cebador no vidente, se convirtió en finalista y emocionó al jurado con su historia, su técnica y su profundo vínculo con el ritual matero.
Rumbo a una nueva edición de la Fiesta Nacional del Mate, el Concurso de Cebadores comienza a marcar el pulso del evento más esperado por los amantes de la infusión nacional. Esta vez, la atención se centró en Eduardo Segade, quien logró llegar a la final del certamen demostrando que la pasión y la técnica no reconocen barreras.
Consultado por Elonce sobre cómo vivió esta instancia, Segade expresó: “La verdad que fue tirarme a una pileta que en la cual no sabía si había agua”.
La técnica, el tacto y la sensibilidad
El concursante explicó que su forma de cebar está íntimamente ligada a su condición visual. “Esta es mi forma. Soy una persona ciega y necesito que el mate tenga ciertas características”, detalló, remarcando la importancia de las bocas anchas.
Sobre el control del agua y la temperatura, agregó: “Utilizo mis dedos para poder guiarme, para poder ir teniendo un control de la cantidad de líquido que voy derramando".
Al describir su ritual, Eduardo fue minucioso: “Me gusta armar una pared para que no se moje la totalidad de la yerba”.
El mate como compañero de vida
Más allá de la técnica, Eduardo dejó una definición que resume su vínculo con la infusión emblema de la Fiesta. “El mate es una entidad. La yerba es un ente que habita en la naturaleza y que nosotros, a través de esta infusión, la incorporamos a nuestro cuerpo”, reflexionó.
Su historia con el mate comenzó temprano. “Arranqué de muy chico a tomar mate, aproximadamente a los 12 o 13 años”, recordó, destacando un aprendizaje construido a partir de la experiencia y la curiosidad. Incluso sorprendió al confesar: “He llegado a tomar tres termos con una sola cebadura”.
Al cerrar la entrevista, dejó una frase que sintetiza todo: “Es un compañero que está en las mejores y en las peores”. Con ese espíritu, se prepara para la final, llevando su historia y su sensibilidad al corazón mismo de la Fiesta Nacional del Mate.