El aberrante hecho que fue denunciado ante la justicia, ocurrió en Rosario y quedó grabado por un vecino. “Tiembla permanentemente”, dijo el veterinario que la atendió.
Un hombre quedó grabado mientras abusaba sexualmente de una perra callejera en el barrio Godoy de Rosario. Una vecina denunció el hecho a la Policía y el animal fue derivado para su atención.
Brisa es la vecina que llamó a la policía para hacer la grave denuncia: un hombre agredió sexualmente a una perra callejera, llamada “Negra” en la vereda de su casa durante el jueves a la mañana. El momento quedó registrado por una cámara de seguridad y, además, un habitante de la cuadra también logró captarlo.
“Ayer al mediodía me dice mi mamá que me fijara las cámaras porque había un tipo borracho enfrente de mi casa. Me quedé viendo que hacía. Al principio solamente acariciaba a la perra”, pero cuando se detuvo a ver advirtió que estaba haciendo otra cosa, relató a El Tres.
“Otro vecino lo grabó en el momento en que la está penetrando, se lo ve claro porque lo grabaron de frente”, agregó la denunciante, quien aseguró que el agresor es desconocido en el barrio. “No es normal esto, no lo vimos nunca. Si se lo hizo a un perro lo podría hacer a una criatura o a alguien indefenso”, planteó.
Brisa relató que apenas entendió lo que había pasado, no dudó en publicar en sus redes un extracto del video para denunciar al abusador. “Tengo muchos seguidores así que se empiezan a contactar vecinos que viven a dos cuadras. Al parecer estaba en una plaza y trataba de llevarse otro perrito y el dueño lo impidió”, sostuvo.
“Me dijeron que tenga cuidado, pero es un hecho que no voy a dejar pasar. Está todo en la Justicia”, remarcó en referencia a la denuncia que radicó contra el joven cuyo rostro se puede advertir en las imágenes que se difundieron en redes sociales.
Negra apareció por la zona cerca de las 23 y Brisa la resguardó en su casa. “La vi triste y asustada, como perdida y camina medio renga”, precisó. El animal fue derivado por la Policía Ecológica para su atención y quedó en observación. Cuando sea externada, Brisa quiere adoptarla: “Me ofrecí a tenerla”, contó.
“Tiembla permanentemente”
Actualmente, la perra se encuentra en buen estado de salud general, aunque quedó visiblemente afectada por la aberrante situación. “Tiembla permanentemente y se asusta cuando uno se acerca”, comentó el médico veterinario Carlos Cossia, que le hizo los estudios correspondientes para el caso.
“Es una perra geronte que tiene aproximadamente 10 años o quizás un poco más”, dijo.
Además de confirmar una lesión vaginal, Cossia también explicó que se tomaron muestras para detectar la posible presencia de “espermatozoides o una bacteria muy común que suele estar en animales que fueron abusados por personas heterosexuales”.
A raíz de lo sucedido, se inició una causa judicial que buscará comprobar la responsabilidad de la persona que se ve en las imágenes, que según las primeras informaciones sería un hombre joven que está en situación de calle.
Mientras tanto, Negra permanecerá en tránsito con la Policía Ecológica a la espera de una familia que decida adoptarla, para lo cual ya hubo personas que manifestaron su intención de ayudar.
Qué pena podría caberle al abusador
Actualmente, la ley de protección de los animales vigente en Argentina es la 14.346, que establece penas de prisión que van desde los 15 días hasta un año para quienes cometan maltratos o actos de crueldad animal. Sin embargo, no contempla casos de abuso sexual de animales.
Dicha ley, que fue sancionada en 1954, contempla como actos de maltrato el “no alimentar en cantidad y calidad suficiente a los animales”, “hacerlos trabajar en jornadas excesivas sin proporcionarles descanso adecuado”, y “emplear animales en el tiro de vehículos que excedan notoriamente sus fuerzas”, entre otros puntos.
Con respecto a los actos considerados como de crueldad, menciona “mutilar cualquier parte del cuerpo de un animal, salvo que el acto tenga fines de mejoramiento, marcación o higiene de la respectiva especie animal o se realice por motivos de piedad”, “experimentar con animales de grado superior en la escala zoológica al indispensable según la naturaleza de la experiencia”, y “realizar actos públicos o privados de riñas de animales, corridas de toros, novilladas y parodias, en que se mate, hiera u hostilice a los animales”, entre otros.
Aunque en el Congreso de la Nación se han iniciado discusiones para adecuar la normativa y establecer sanciones de hasta seis años de cárcel y 50 millones de pesos, hasta el momento no ha habido avances en la materia.