REDACCIÓN ELONCE
En el Día del Perro, Francisco Schneider, estudiante de Veterinaria e integrante de Patitas Crespo, contó a Elonce cómo trabajan los rescatistas para recuperar perros abandonados, promover la adopción responsable y afrontar los gastos veterinarios con ayuda de la comunidad.
El amor por los animales llevó a Francisco Schneider a dedicar gran parte de su vida al rescate de perros abandonados. Oriundo de Crespo, estudiante de Veterinaria y voluntario de Patitas Crespo, trabaja junto a otros rescatistas para brindar atención, tránsito y adopción responsable a animales que fueron abandonados o maltratados.
En diálogo con Elonce, contó que su compromiso nació desde muy chico y siempre estuvo acompañado por su familia. "De toda la vida. Tengo noción y siempre anduvimos en el tema de los perros. Con la ayuda de mi mamá juntábamos un montón y así tenemos 14 en mi casa", recordó.
Con el paso de los años, la forma de trabajar fue cambiando para priorizar el bienestar de los animales rescatados.
"En su momento se rescataban y se llevaban todos a la perrera, pero eso no era vida para los perros. Después se trató de que cada perro que se levantaba fuera a un hogar de tránsito. Así también llegué a tener 14 y hay gente que tiene muchos más; algunos son tránsito eterno porque nunca consiguen adopción", explicó.
El desafío de rescatar y sostener cada caso
Schneider señaló que uno de los problemas que más encuentran está relacionado con la reproducción irresponsable, especialmente en perros galgos.
"El tema de los galgos es todo un tema porque no los castran. Después las perras quedan preñadas, nacen cachorros mestizos y los terminan tirando. Hay gente que los cuida, pero hay otra que no y total después los 'boludos', como dicen, los juntamos nosotros", expresó.
No obstante, reconoció que en los últimos años comenzó a notarse un cambio de conciencia respecto de la castración.
"Han pasado los años y la verdad que sí se nota. Antes ibas a una cuadra y casi nadie quería castrar. Ahora capaz que encontrás una sola familia que no quiere hacerlo. La gente tomó conciencia y si no los castran, por lo menos los cuidan para evitar que se reproduzcan", destacó.
El rescatista remarcó que las campañas gratuitas de castración que se realizan en distintas ciudades ayudan a disminuir la cantidad de animales abandonados.
"Siempre se necesita ayuda"
Francisco explicó que el principal obstáculo para los rescatistas son los costos que implica recuperar a cada animal.
"Siempre se necesita colaboración para la atención veterinaria porque cada perro que se rescata va directo a la veterinaria y la verdad es que se debe mucha plata. Siempre hacemos rifas, beneficios o ferias americanas para poder seguir", indicó.
Además, comentó que el trabajo no termina cuando un perro encuentra un hogar de tránsito o es adoptado.
"Nosotros seguimos haciéndonos cargo del alimento y de la atención veterinaria. Después hacemos seguimiento porque muchas veces la gente adopta al cachorro, pero cuando crece lo tira o lo deja atado en el fondo. Siempre controlamos cómo están y, sobre todo, que las hembras sean castradas", explicó.
Las historias que dejan huella
Consultado sobre los rescates que más lo marcaron, Francisco aseguró que cada caso tiene su propia historia y que el verdadero desafío comienza después del rescate. "Cuando el perro se levanta recién empieza la historia. No termina ahí. Puede pasar mucho tiempo hasta que consigue una familia", sostuvo.
Entre las experiencias que más lo emocionan mencionó la recuperación de perros gravemente heridos.
"A mí me llena el alma cuando un perro que encontramos chocado vuelve a caminar. O cuando un perro pasó tanto tiempo encerrado en la perrera y finalmente se va a un hogar. Son parte de mi vida", afirmó.
Durante la entrevista mostró a una perra rescatada que hoy continúa en rehabilitación.
"La chocaron y la querían sacrificar. Ahora está en otro hogar de tránsito haciendo rehabilitación y verla de a poquito volver a caminar te llena el alma", contó.
"No alcanza con felicitar a los rescatistas"
Actualmente, Francisco cursa la carrera de Veterinaria, aunque asegura que nunca dejó de involucrarse con el trabajo que realiza Patitas Crespo.
"Siempre estoy en contacto. Me avisan de un perro, paso el mensaje al grupo, organizamos quién lleva alimento o quién lo lleva a castrar. Nunca me desentendí", señaló.
También explicó que con el paso de los años fueron quedando menos voluntarios activos.
"Antes ibas un sábado a la perrera y había 40 personas. Hoy de esas 40 quedamos cinco o seis. El trabajo demanda mucho esfuerzo y también conseguir recursos porque nadie nos manda plata; todo sale del trabajo de los voluntarios", remarcó.
Antes de finalizar, dejó un mensaje dirigido a quienes aman a los animales y a toda la comunidad.
"Que este día no sea solo para felicitarnos. Que también sirva para hacer valer sus derechos, sus necesidades y respetarlos", concluyó.
Desde Patitas Crespo recordaron que quienes deseen colaborar pueden hacerlo con alimento, aportes para tratamientos veterinarios o contactándose a través de sus redes sociales para ofrecer hogares de tránsito o adoptar responsablemente.