El pronóstico trimestral difundido por el Servicio Meteorológico anticipa un otoño con temperaturas por encima de lo habitual en amplias zonas del país y variaciones regionales en las precipitaciones.
El pronóstico trimestral para el período marzo-abril-mayo 2026 anticipa un escenario climático con señales claras en materia de temperaturas y un mapa más heterogéneo en cuanto a lluvias. El informe, elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional, indica una mayor probabilidad de registros térmicos superiores a los valores históricos en distintas regiones, mientras que las precipitaciones mostrarán comportamientos diferenciados según la zona.
De acuerdo con el organismo, el análisis se basa en un consenso de modelos climáticos nacionales e internacionales y se expresa en términos probabilísticos. Esto significa que no se trata de una proyección determinística, sino de una estimación sobre la categoría con mayor probabilidad de ocurrencia dentro del trimestre. El sistema utilizado divide el registro histórico en tres categorías: inferior, normal y superior a la normal.
El informe aclara que esta metodología no permite anticipar eventos extremos puntuales ni la distribución exacta de las variables dentro del trimestre. Por ese motivo, se recomienda complementar esta información con los pronósticos diarios, semanales y los sistemas de alerta temprana, especialmente ante posibles fenómenos de alto impacto.
Más calor en amplias regiones del país
En relación con la temperatura, el panorama muestra una señal más definida. El pronóstico indica mayor probabilidad de valores medios superiores a la normal en el sur de la Patagonia, el Noroeste argentino, Córdoba, Santiago del Estero y sectores del oeste de Santa Fe, Chaco y Formosa. En estas áreas, el tercil superior implica registros que, en promedio, podrían ubicarse alrededor de 0,5 °C por encima de lo habitual para la época, aunque la magnitud puede variar según la región.
En tanto, el centro y norte de la Patagonia, Cuyo, La Pampa, Buenos Aires y el litoral presentan probabilidades de temperaturas normales o superiores a la normal. Es decir, no se descarta que también allí se registren períodos más cálidos que el promedio histórico, aunque con menor grado de certeza estadística que en las zonas anteriormente mencionadas.
Los especialistas advierten que, aun en un contexto con tendencia cálida, podrán producirse irrupciones de aire frío o episodios de calor intenso de corta duración. Las oscilaciones subestacionales y los sistemas meteorológicos de escala sinóptica seguirán influyendo en la dinámica atmosférica, por lo que el comportamiento no será uniforme a lo largo de todo el trimestre.
Lluvias con marcadas diferencias regionales
En cuanto a las precipitaciones, el mapa muestra contrastes más notorios. Se prevé mayor probabilidad de lluvias normales en el centro y norte de la Patagonia, La Pampa, Buenos Aires, el litoral y sectores del este de Salta, Chaco, Formosa y Santiago del Estero. En estas regiones, el comportamiento esperado no se apartaría significativamente de la climatología típica del trimestre.
Por otra parte, las provincias del Noroeste y el sur de la Patagonia podrían experimentar precipitaciones superiores a la normal. Este escenario podría traducirse en acumulados más elevados que los habituales, con posibles implicancias para actividades productivas y planificación de infraestructura, dependiendo de la distribución temporal de las lluvias.
En contraste, Mendoza, San Juan, San Luis, Córdoba, el oeste de Santa Fe y el sur de Santiago del Estero presentan mayor probabilidad de registros normales o inferiores a la normal. En estos casos, un déficit de lluvias podría incidir en la disponibilidad hídrica y en la evolución de cultivos de otoño e invierno, aunque el impacto final dependerá de cómo se distribuyan los eventos dentro del período.