REDACCIÓN ELONCE
En el Día del Panadero, Elonce recorrió la histórica Panadería Zampieri, en San Benito. Su historia comenzó en 1959 y hoy ya transita la cuarta generación de una familia que mantiene la elaboración artesanal como sello distintivo. "El panadero no tiene una profesión, tiene una vocación", aseguran.
La historia de Panadería Zampieri comenzó en 1959, prácticamente al mismo tiempo que el crecimiento del casco céntrico de San Benito. Más de seis décadas después, el emprendimiento familiar continúa elaborando pan de manera artesanal y ya transita su cuarta generación, manteniendo una tradición que se convirtió en parte de la identidad de la ciudad.
En diálogo con Elonce, Viviana Almada, esposa de Víctor "Cacho" Zampieri, repasó el origen del negocio familiar y destacó que la panadería nació junto a algunos de los edificios más emblemáticos de la localidad.
"Cuando viene mi suegro en 1959, imaginate, hace 67 años, ya era una panadería y se hizo a la par que la iglesia y otros edificios de estas esquinas del radio céntrico", recordó.
Cuatro generaciones detrás del mostrador
La familia llegó desde la localidad de Durazno y se instaló definitivamente en San Benito para continuar con el oficio panadero. Allí crecieron los hijos del matrimonio fundador, entre ellos Víctor "Cacho" Zampieri, quien años después quedó al frente del establecimiento.
Hoy el negocio es sostenido por toda la familia. "Mi esposo quedó a cargo de la panadería y hoy es un emprendimiento familiar que encaramos junto a nuestros tres hijos", contó Viviana.
La historia sumó un nuevo capítulo apenas un día antes de la entrevista, con el nacimiento del cuarto integrante de la nueva generación familiar. "Ayer nació nuestra cuarta generación, nuestro nieto, el hijo varón de mi hija Marcia. Estamos felices celebrando este día", expresó emocionada.
El secreto de un pan artesanal
Uno de los rasgos que distingue a la panadería es la elaboración completamente artesanal del pan, un proceso que demanda muchas más horas que los sistemas industriales.
Viviana explicó a Elonce que la producción comienza a las 15 y que la masa permanece en reposo durante aproximadamente doce horas antes del horneado, que se realiza desde las 4 de la madrugada.
"Es un pan que descansa 12 horas. La levadura trabaja todo ese tiempo y eso le da un aroma muy particular y esa cascarita crocante que lo caracteriza", describió.
Según explicó, existen métodos mucho más rápidos de producción, pero la familia decidió conservar la técnica tradicional porque es el sello que distingue a la panadería desde hace décadas.
La torta negra, otro clásico
Además del pan artesanal, la panadería es reconocida por otro producto que se convirtió en un clásico para los vecinos de San Benito.
"Nuestra torta negra es el distintivo de la panadería. Es una masa salada, tipo galleta, que sigue vigente y la gente la elige todos los días", señaló Viviana.
La cercanía con varias escuelas hace que desde muy temprano alumnos y familias se acerquen para comprar tortas negras y facturas para el desayuno o la merienda.
Un oficio que exige vocación
Viviana definió el trabajo del panadero como una actividad sacrificada que requiere compromiso permanente.
Recordó que durante muchos años trabajaron con un horno a leña de siete metros de diámetro hasta que, en 2014, una falla estructural obligó a reemplazarlo por hornos a gas natural.
Sin embargo, aseguró a Elonce que el verdadero desafío sigue siendo el mismo. "El panadero no tiene una profesión, tiene una vocación. Hay que amar este trabajo porque todos los días hay que hacer que el pan salga igual o mejor", afirmó.
También explicó que la panadería vive pendiente del clima y del suministro eléctrico. "Si se corta la luz cuando el pan está listo para entrar al horno ya estamos en alerta, porque no hay forma de frenarlo", comentó.
Un legado que continúa
Durante el Día del Panadero, la familia aprovechó la ocasión para agradecer a quienes forman parte del equipo de trabajo que cada madrugada hace posible que el pan llegue fresco a los vecinos.
Viviana dedicó un reconocimiento especial a los panaderos Diego, Nahuel, Titi y Milton, así como al personal del salón de ventas, y cerró con un mensaje para su esposo. "Él es el alma de este negocio y de esta panadería", resumió.
Con 67 años de historia, Panadería Zampieri continúa siendo mucho más que un comercio: es un emprendimiento familiar que creció junto a San Benito y que mantiene intacta la tradición del pan artesanal, generación tras generación.
Día del Panadero: por qué se celebra cada 4 de agosto
Cada 4 de agosto se celebra en la Argentina el Día del Panadero, una fecha que recuerda la fundación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, el primer sindicato que reunió a los trabajadores del sector para reclamar mejores condiciones laborales, salarios dignos y el reconocimiento de sus derechos.
La organización fue creada el 4 de agosto de 1887 por los anarquistas italianos Ettore Mattei y Errico Malatesta, en una época en la que los panaderos enfrentaban jornadas laborales que superaban las diez horas diarias, bajos salarios y condiciones de trabajo muy exigentes.
A lo largo de los años, el sindicato impulsó distintas huelgas y medidas de fuerza en defensa de los trabajadores. Entre 1894 y 1930 también editó el periódico El obrero panadero, desde donde difundía sus ideas y reclamos.
Aunque la Sociedad Cosmopolita dejó de funcionar hace décadas, en 1957 el Congreso de la Nación instauró oficialmente el Día del Panadero para recordar su legado. En la actualidad, la representación gremial del sector está a cargo de entidades como la Federación Argentina Unión Personal Panaderías y Afines (FAUPPA) y la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA).