REDACCIÓN ELONCE
Tamara y Maia forman parte del equipo que construye el nuevo local de comidas rápidas en la zona de Cinco Esquinas. Contaron a Elonce cómo aprendieron el oficio, la convivencia con sus compañeros y las barreras que todavía enfrentan las mujeres para conseguir empleo en la construcción.
Mujeres trabajan en la construcción del nuevo local de comidas rápidas que avanza en un sector de la vieja terminal de Paraná, a pocos metros de Cinco Esquinas, y su presencia permite observar un cambio dentro de un rubro históricamente ocupado mayoritariamente por hombres. Tamara Retamar y Maia Orzuza contaron a Elonce cómo llegaron al oficio, qué tareas realizan y cuáles son los desafíos que todavía encuentran para acceder a oportunidades laborales.
La construcción avanza rápidamente y, según explicaron quienes trabajan en el lugar, se encuentra en su etapa final. En medio del movimiento cotidiano de materiales, herramientas y trabajadores, las obreras realizan diferentes tareas junto con sus compañeros.
Tamara Retamar tiene 29 años y comenzó a desempeñarse en el sector en 2021. La actual es su cuarta obra y aseguró que fue incorporando conocimientos a partir de capacitaciones que brindó UOCRA Mujeres y de la experiencia cotidiana. “Una va aprendiendo y dándose maña en las obras. Nos enseñan las técnicas y después queda seguir practicando”, relató.
De la herrería a colocar cerámicos
La obrera contó que una de sus áreas preferidas es la herrería, aunque durante esta construcción tuvo la posibilidad de aprender otras tareas. Entre ellas destacó la colocación de pisos cerámicos, conocimiento que incluso piensa aprovechar en su propia vivienda.
“Me gusta mucho herrería, pero ahora pasamos a albañilería y pegar pisos cerámicos me gustó un montón. Tengo que pegar piso en mi casa, así que me llevo eso”, comentó entre risas.
Para Tamara, cada obra representa también una oportunidad para incorporar un oficio nuevo. “Los chicos siempre están predispuestos a enseñarnos y eso es lo bueno: en cada obra que uno va, aprende”, valoró.
Cómo es ser mujer en una obra
Consultada por Elonce sobre cómo fue incorporarse a un ámbito tradicionalmente masculino, aseguró que la convivencia fue positiva y destacó especialmente el respeto de sus compañeros.
“Nosotras somos como dos hombres más. No nos hacen sentir fuera de lugar, nos suman en todo y siempre con mucho respeto. Nunca nos faltaron el respeto e incluso se cuidan en sus palabras”, afirmó.
Reconoció que existen determinadas tareas en las que encuentra una limitación física, especialmente cuando es necesario levantar elementos muy pesados. Sin embargo, aseguró que eso no le impidió aprender a utilizar distintas herramientas.
“Con el tema de la fuerza, sí. Pero después, en otras cosas, no. Me enseñás cualquier cosa y aprendo enseguida. Y me gusta aprender”, sostuvo. Incluso aseguró que trabaja con amoladoras, soldadoras y otras herramientas utilizadas habitualmente en la construcción.
Capacitación para ingresar al sector
Maia Orzuza, de 33 años, comenzó a trabajar en obras en 2020 y también llegó al sector a partir de las capacitaciones vinculadas a UOCRA Mujeres.
Al igual que su compañera, aseguró que realiza diferentes actividades y que la principal limitación aparece ante aquellas tareas que demandan una fuerza física considerable. Fuera de esa situación, participa del trabajo cotidiano junto al resto de los obreros.
Las trabajadoras remarcaron especialmente el ambiente generado dentro de la obra. Compartir un guiso para el almuerzo, escuchar música y mantener una buena relación entre compañeros permitió, según describieron, hacer más llevaderas las extensas jornadas. "Los sábados comemos asados, los domingos también una choripaneada", contaron.
"Es un lindo ambiente laboral y te hacen sentir cómoda", completó Tamara.
Charlas para favorecer la integración
Antonela Bonacosa, encargada del área de Seguridad e Higiene, explicó a Elonce que cuando ingresan mujeres al equipo se realizan charlas para favorecer una convivencia respetuosa.
“Siempre se hace una charla de género cada vez que entran chicas”, explicó. Según detalló, se trabaja principalmente sobre las formas de trato y determinadas expresiones habituales dentro de las obras.
La responsable de Seguridad destacó que los trabajadores recibieron de buena manera a sus compañeras. “Los chicos fueron siempre muy receptivos y a las chicas las incorporaron bien”, sostuvo.
Una obra con jornadas intensas
La construcción del nuevo local de comidas rápidas -que ofrece un sistema de compra de hamburguesas sin necesidad de bajarse del auto- atraviesa una etapa de intenso trabajo. Según explicaron, las tareas se realizan de lunes a lunes y, en determinadas jornadas, pueden extenderse hasta altas horas.
“Es una obra corta. Trabajamos de lunes a lunes y le estamos metiendo las horas que más podemos porque sabemos que nos quedan unos 20 días para terminar”, señaló Tamara.
La intensidad también estuvo relacionada con la necesidad de aprovechar las oportunidades laborales disponibles. Una de las trabajadoras contó que llevaba seis meses sin conseguir empleo antes de ingresar a esta construcción.
“Hay que aprovechar cuando tenemos trabajo”
La falta de continuidad laboral apareció como una de las principales preocupaciones. Una vez terminada esta obra, esperan que puedan surgir nuevas propuestas para continuar trabajando en el sector.
“Pocas obras hay y hay que aprovechar cuando tenemos trabajo. Yo hacía seis meses que no trabajaba y agarrar una obra así, encima que te pagan bien, significa aprovechar todas las horas que se pueda”, relató Tamara.
La trabajadora es madre de Dylan, un niño de 10 años, y contó que su hijo observa con orgullo la actividad que desarrolla. Sus compañeros incluso le remarcaron al pequeño las tareas que realiza su mamá dentro de la construcción.
El mensaje para otras mujeres
Ante la consulta sobre qué les dirían a otras mujeres interesadas en incorporarse a la construcción, las obreras coincidieron en que la falta de experiencia no debería transformarse en una barrera.
“Que no tengan miedo ni piensen que no pueden, porque todo se puede. Para mí no existe el ‘no puedo’. Tendría que haber más mujeres y que se sumen. Si no saben, van a aprender”, expresó Tamara.
También reconocieron, sin embargo, que conseguir la primera oportunidad todavía resulta difícil. Según señalaron, la capacitación y el acompañamiento de UOCRA Mujeres fueron fundamentales para acceder a sus puestos.
“Si buscáramos nosotras el trabajo, no nos toman porque van a decir: ‘¿Qué puede hacer?’. Pero cuando nos ven trabajar se quedan impresionados porque no saben todas las cosas que nosotras sabemos”, aseguró.
Detallistas en cada terminación
Las trabajadoras también señalaron a Elonce que encontraron características propias que les permitieron destacarse en determinadas etapas de las obras, especialmente aquellas que requieren atención sobre las terminaciones.
“Por ahí dicen que hacemos mejor nosotros el trabajo que los chicos. Somos muy detallistas con los cerámicos y con la pintura. Los mismos chicos se sorprenden”, contó Maia.
Tamara, por su parte, resumió su manera de afrontar cada desafío con una frase: “Yo me doy maña para todo. Para mí no existe el ‘no puedo’. Si no sé, me enseñan”.
Mientras la construcción del nuevo local de comidas rápidas avanza hacia su finalización, la experiencia de estas trabajadoras muestra también otra transformación: la incorporación progresiva de mujeres a un sector donde buscan demostrar que el género no determina la capacidad para aprender y ejercer un oficio.